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¿Aumentaste de peso en diciembre? Esto es lo que no te dicen sobre las dietas extremas

Plato con una porción muy pequeña de alimentos, como referencia a dietas extremas.

Diciembre es una de las épocas más esperadas del año: nos reunimos con la familia, compartimos momentos especiales y, por supuesto, disfrutamos de una gran variedad de platillos típicos. Sin embargo, entre las celebraciones, los horarios cambiantes y la disminución de la actividad física, es común que descuidemos nuestros hábitos alimenticios.

Por esta razón, no es raro que muchas personas aumenten de peso durante esta temporada. De hecho, según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), un adulto puede subir en promedio entre 3 y 5 kilos debido al consumo excesivo de alimentos y bebidas.

¿Por qué solemos subir de peso en diciembre? 

Las reuniones navideñas suelen estar acompañadas de platillos ricos en calorías, grasas, azúcares y sodio, además del aumento en el consumo de bebidas alcohólicas y postres. A esto se suma que durante las vacaciones decembrinas solemos romper con nuestra rutina diaria, movernos menos y dormir a deshoras, lo que también puede alterar nuestro metabolismo.

¿Qué son las dietas extremas y por qué son tan populares en enero? 

El inicio de año suele verse como una oportunidad para renovarnos, cumplir metas y adoptar nuevos hábitos. Uno de los propósitos más comunes es: “en enero empiezo la dieta”. Sin embargo, en la búsqueda rápida por bajar de peso, muchas personas recurren a dietas poco saludables o restrictivas que pueden tener consecuencias negativas para la salud.

Las dietas extremas, también conocidas como “dietas milagro”, son planes alimenticios que aseguran una pérdida de peso acelerada sin un enfoque equilibrado ni sostenible. Suelen eliminar grupos completos de alimentos, restringen severamente las calorías o se basan en fórmulas poco respaldadas por la evidencia científica. Aunque pueden parecer atractivas al inicio, sus efectos suelen ser temporales y, en muchos casos, perjudiciales.

¿Cómo funciona la pérdida de peso en estas dietas?

El cuerpo puede perder peso a través de tres mecanismos principales: pérdida de líquidos, pérdida de masa muscular y pérdida de grasa. Las dietas extremas suelen enfocarse en los dos primeros, lo que explica por qué el cambio en la báscula puede ser tan rápido… y tan engañoso.

Algunas dietas tienen un efecto diurético, lo que provoca una eliminación excesiva de líquidos por medio del sudor o la orina, lo que puede derivar en deshidratación. Otras dietas hipocalóricas, que reducen de forma drástica la ingesta de calorías, obligan al cuerpo a utilizar la masa muscular como fuente de energía, ya que no se le proporciona lo suficiente para mantener su funcionamiento normal.

El resultado puede parecer exitoso: una pérdida de hasta 8 kilos en pocas semanas. Pero en realidad, lo que se pierde no es grasa, sino agua y músculo. Esto puede provocar debilidad, fatiga y un metabolismo más lento, dificultando aún más la pérdida de grasa a largo plazo.

¿Cómo se clasifican las dietas extremas?

Las dietas extremas pueden clasificarse en tres tipos principales, según su enfoque nutricional:

Dietas bajas en carbohidratos y altas en grasas

Como la dieta cetogénica, que reduce de forma significativa el consumo de carbohidratos y promueve la ingesta elevada de grasas. Sus posibles beneficios incluyen la disminución de los niveles de glucosa e insulina en sangre, así como la supresión del apetito. Sin embargo, no está indicada para todas las personas y requiere supervisión médica.

Dietas bajas en grasas y altas en carbohidratos

Estas dietas proporcionan menos del 19% de grasa del total de calorías diarias. Aunque pueden contribuir a la reducción del colesterol, su alto contenido de carbohidratos puede tener efectos adversos si no están bien equilibradas, especialmente en personas con resistencia a la insulina.

Dietas bajas en calorías (< 800 kcal diarias)

Se basan en una restricción calórica extrema. Aunque pueden generar una pérdida de peso rápida, también aumentan el riesgo de pérdida de masa muscular, fatiga, alteraciones hormonales y rebote si no se realizan bajo control profesional.

Aunque algunos de estos enfoques pueden utilizarse como parte de una terapia nutricional personalizada, el problema radica en que muchas veces se adoptan sin la supervisión de un profesional de la salud. En internet circulan numerosos planes que no consideran el conteo adecuado de macronutrientes ni las necesidades individuales, lo que puede poner en riesgo la salud.

Riesgos poco conocidos de las dietas extremas

Los efectos secundarios de las dietas extremas varían según el tipo de plan alimenticio, pero una constante entre ellas es su dificultad para mantenerse a largo plazo. Uno de los principales riesgos es el llamado efecto rebote, es decir, recuperar el peso perdido e incluso aumentarlo con el tiempo.  Además del aumento de peso, las dietas extremas pueden desencadenar otros efectos perjudiciales que se agrupan principalmente en tres áreas: riesgo cardiovascular, desequilibrio nutricional y efectos psicológicos.

Efecto rebote

Un análisis titulado “Mantenimiento del peso perdido y manejo a largo plazo de la obesidad” revisó 29 estudios y encontró que más de la mitad del peso perdido se recupera en un periodo de 2 años. A los 5 años, más del 80% de las personas había recuperado el peso inicial. Estos datos reflejan que, aunque las dietas extremas pueden ofrecer resultados rápidos, su sostenibilidad es limitada y con frecuencia generan frustración, desmotivación y nuevos intentos fallidos de pérdida de peso.

Riesgo cardiovascular y desequilibrio nutricional

Algunas dietas, especialmente las muy restrictivas en carbohidratos o grasas, pueden alterar los niveles de colesterol, triglicéridos o presión arterial, lo que representa un riesgo para la salud del corazón. Por otro lado, al eliminar grupos completos de alimentos o reducir drásticamente la ingesta calórica, es común que se presenten deficiencias de vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales, afectando el metabolismo y el funcionamiento general del cuerpo.

Efectos psicológicos

Este tipo de dietas pueden generar ansiedad, culpa al comer, frustración ante la recuperación del peso perdido o incluso desencadenar conductas alimentarias poco saludables, como atracones o ayunos prolongados. Todo esto puede deteriorar la relación con la comida y dificultar aún más la adopción de hábitos sostenibles a largo plazo.

Por estas razones, es importante recordar que la pérdida de peso saludable no debe centrarse solo en resultados rápidos, sino en cuidar el cuerpo y la mente a través de estrategias personalizadas, seguras y supervisadas por profesionales de la salud.

Restricción no es sinónimo de salud

Eliminar grupos completos de alimentos o seguir dietas muy estrictas sin supervisión profesional puede generar deficiencias nutricionales, afectar el metabolismo y deteriorar la relación con la comida. Comer sano no significa dejar de disfrutar ni vivir con culpa: una alimentación equilibrada también incluye flexibilidad.

Lo que sí funciona: claves para una pérdida de peso sostenible

En lugar de buscar resultados rápidos, es mejor optar por cambios progresivos y sostenibles que mejoren tu salud integral. Una pérdida de peso real y duradera no se basa en restricciones extremas, sino en hábitos que puedas mantener con el tiempo. ¿Qué sí funciona?

  • Consultar a un profesional que entienda tu historia y te oriente con base en tus necesidades y estilo de vida.
  • Establecer metas realistas y alcanzables, evitando compararte con los demás.
  • Consumir alimentos frescos y variados, sin etiquetar los alimentos como “buenos” o “malos”, sino buscando el equilibrio.
  • Incluir actividad física regular, no como castigo, sino como una forma de cuidar y conectar con tu cuerpo.
  • Dormir bien, reducir el estrés y mantenerte hidratado, porque el bienestar es mucho más que solo la comida.

Los pequeños pasos, cuando se sostienen con constancia y compasión, llevan a resultados reales.

Cuidar tu cuerpo también implica escucharlo

Tu cuerpo no necesita dietas de castigo, necesita cuidado, respeto y atención. En medio de tantas voces que te dicen cómo deberías verte, está la tuya, que merece ser escuchada.
Si subiste de peso en diciembre, no te culpes. No perdiste fuerza de voluntad, ganaste momentos con quienes amas. Lo más importante no es bajar kilos en una semana, sino reconectar contigo, con tus emociones y con lo que verdaderamente te hace sentir bien. Porque el verdadero propósito no es pesar menos, sino vivir mejor.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

          Ced. Prof. 13591084

          Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Elaborado: enero 2026

Referencias bibliográficas

  1. Carnero, E., & Russolillo, G. (2022). Dietas milagro, ¿por qué no se recomiendan y pueden ser un peligro para nuestra salud? Academia Nutrición y Dietética. Recuperado el 30 de diciembre de 2025 de: https://www.academianutricionydietetica.org/dietas/dietas-milagro-peligrosas/

  2. Hall, K. D., & Kahan, S. (2018). Mantenimiento del peso perdido y manejo a largo plazo de la obesidad. Clínica Médica del Norte de América, 102(1), 183–197. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5764193/

  3. IMSS. (2017). Hasta cinco kilos de peso se puede aumentar en las fiestas de fin de año. Gobierno de México | IMSS. Recuperado el 30 de diciembre de 2025 de: https://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/201712/393

  4. Joshi, S., & Mohan, W. (2018). Pros y contras de algunas dietas populares para bajar de peso extremo. Indian Journal of Medical Research, 148(5), 642–647. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6366252/

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