Sarampión: ¿por qué ha vuelto a ser tema de conversación?
- 7 ago 2025
En las últimas semanas, hemos visto noticias sobre nuevos brotes de sarampión en distintos países. Esto ha sorprendido a muchos, ya que se consideraba una enfermedad erradicada en la región de las Américas. Sin embargo, hoy enfrentamos una realidad preocupante: el resurgimiento de une enfermedad altamente contagiosa.
El sarampión es un enemigo conocido desde hace siglos. En el siglo VII se describía simplemente como una erupción, pero no fue sino hasta el siglo XVIII que se reconoció su gran capacidad de propagación. Durante mucho tiempo, esta enfermedad causó la muerte de miles de personas, especialmente de niños pequeños. Por ello, en 1954 se inició el desarrollo de algo que revolucionaría el curso de esta enfermedad: la vacuna, cuyo objetivo fue claro: reducir las muertes y aumentar la esperanza de vida.
Pero entonces, ¿qué ha pasado para que volvamos a enfrentar contagios de sarampión?
Aunque no existe una única causa comprobada, una de las principales razones podría ser la falta de vacunación completa en niños pequeños. La vacuna contra el sarampión forma parte de la Cartilla Nacional de Vacunación en México desde 1998, y no solo protege contra esta enfermedad, sino también contra la rubéola y las paperas. Sin embargo, en algunos casos, los refuerzos necesarios no se aplican en el tiempo indicado, lo que puede reducir la eficacia de la protección y deja a los menores vulnerables al contagio.
¿Qué es el sarampión y por qué es tan contagioso?
El sarampión es una enfermedad viral febril aguda, lo que significa que provoca fiebre de forma repentina. Este síntoma inicial puede dificultar su diagnóstico, ya que el signo más evidente es la presencia de manchas rojas en la piel (exantema) que aparece varios días después del inicio de la fiebre.
El virus del sarampión pertenece a la familia Paramyxoviridae y tiene la capacidad de ingresar fácilmente a las células del cuerpo gracias a tres proteínas especializadas, lo que le permite replicarse y causar la infección.
Como ocurre con muchas enfermedades virales, el sarampión se propaga con gran facilidad. Una persona infectada puede transmitirlo al toser, estornudar o incluso al hablar, ya que el virus viaja en pequeñas gotas que permanecen en el aire o se depositan en superficies. Si otra persona las inhala o entra en contacto con ellas y luego se toca la cara, puede infectarse. Se estima que alrededor del 90 % de las personas susceptibles que tienen contacto con el virus desarrollarán la enfermedad.
Además, el sarampión es especialmente contagioso porque una persona puede transmitirlo incluso antes de presentar síntomas visibles. El periodo de contagio comienza cinco días antes de la aparición del exantema y se extiende hasta cuatro días después, lo que dificulta el control de los brotes.
¿Quiénes pueden contagiarse de sarampión?
La respuesta corta es: todas las personas pueden infectarse con el virus del sarampión, especialmente si no cuentan con protección inmunológica adecuada. El virus se transmite fácilmente por el aire, a través de gotitas que se dispersan al toser, estornudar o hablar.
No obstante, existen grupos más vulnerables al contagio y a desarrollar síntomas:
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Niños que aún no tienen edad suficiente para recibir la vacuna.
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Personas no vacunadas, ya sea por razones médicas, personales o por falta de acceso.
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Quienes no recibieron la segunda dosis de la vacuna, lo que puede dejar una protección incompleta.
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Personas que, a pesar de estar vacunadas, no desarrollaron una respuesta inmunológica efectiva.
Incluso una persona vacunada puede infectarse, pero gracias a la vacuna, es muy poco probable que desarrolle síntomas o que sufra complicaciones graves.
El riesgo de contagio aumenta si cualquiera de estas personas viaja a zonas donde el sarampión es endémico o entra en contacto con personas que provienen de esos lugares.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones por sarampión?
Aunque el sarampión puede afectar a cualquier persona, hay ciertos grupos que tienen mayor riesgo de presentar complicaciones graves. Se estima que alrededor del 30 % de los casos pueden desarrollar una o más complicaciones asociadas a la enfermedad.
La más común es la diarrea, aunque también pueden presentarse problemas respiratorios como neumonía y, en los casos más graves, encefalitis, una inflamación del cerebro que puede dejar secuelas permanentes o incluso causar la muerte.
Estas complicaciones graves dependen en gran medida del estado inmunológico de cada persona. Por eso, son más frecuentes en los siguientes grupos:
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Pacientes inmunodeprimidos, como aquellos que viven con VIH/SIDA, linfomas u otras enfermedades que afectan el sistema inmunológico.
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Mujeres embarazadas, ya que se asocia con complicaciones graves como aborto espontáneo, parto prematuro, muerte fetal o incluso materna.
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Personas con deficiencia de vitamina A, ya que se asocia con una respuesta inmunológica deficiente.
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Individuos con desnutrición o estado nutricional deficiente, lo que limita la capacidad del cuerpo de reaccionar ante microorganismos.
- Niños menores de 5 años y adultos mayores, debido a su mayor vulnerabilidad inmunológica.
¿Cómo se confirma un caso de sarampión?
Confirmar un caso de sarampión requiere la participación del sistema de salud, ya que esta enfermedad comparte características con otras infecciones virales. Por ello, el diagnóstico de laboratorio es fundamental para diferenciar el sarampión de otras enfermedades exantemáticas como la rubéola.
En México, la Secretaría de Salud establece que todo caso sospechoso debe ser confirmado mediante pruebas diagnósticas específicas, como las pruebas moleculares, que permiten identificar la presencia del virus en el organismo.
Además del diagnóstico confirmatorio, existen pruebas serológicas que permiten evaluar si una persona cuenta con inmunidad contra el sarampión. Estas pruebas analizan la presencia de anticuerpos específicos en la sangre:
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Anticuerpos IgM contra sarampión: su presencia indica una infección reciente, ya que estos anticuerpos son los primeros en aparecer cuando el sistema inmune detecta el virus.
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Anticuerpos IgG contra sarampión: su detección sugiere que la persona ya estuvo expuesta al virus o fue vacunada previamente, y que el sistema inmunológico ha desarrollado una memoria protectora.
Estas pruebas pueden ser útiles para conocer el estado inmunológico frente al virus, especialmente en contextos de vigilancia epidemiológica o en personas que necesitan confirmar su protección.
De acuerdo con datos oficiales, el primer caso confirmado de sarampión en el país durante 2025 se registró en la semana epidemiológica 5, y hasta la semana 31 se habían notificado 220 casos probables, de los cuales 38 fueron confirmados por laboratorio.
Estas cifras reflejan la alta capacidad de transmisión del virus, así como la importancia del diagnóstico oportuno para prevenir nuevos casos. La mayor proporción de personas afectadas se encuentra en los rangos de edad de 0 a 4 años, seguidos por los grupos de 25 a 29 años y 30 a 34 años.
¿Qué podemos hacer para evitar contagiarnos de sarampión?
El control del sarampión requiere acciones coordinadas y sostenidas, tanto a nivel individual como colectivo. La herramienta más efectiva es la vacunación, que debe aplicarse de forma oportuna y completa para garantizar una protección adecuada.
Para alcanzar la eliminación del sarampión como enfermedad endémica, al menos el 95 % de la población debe contar con inmunidad activa, lo que solo se logra mediante esquemas de vacunación completos.
Este objetivo no depende únicamente de las autoridades sanitarias; también requiere de nuestro compromiso como sociedad. Con un esfuerzo conjunto, es posible recuperar el estatus de eliminación de transmisión endémica, que la región de las Américas, incluido México, había alcanzado en 2002.
Sin embargo, el sarampión aún no ha sido erradicada, en parte por la importación del virus desde países donde la cobertura de vacunación sigue siendo baja. Por eso, mantener altos niveles de inmunización y fortalecer la vigilancia epidemiológica son fundamentales para proteger a la población.
En caso de que tú o alguien cercano presente cualquier malestar o signo de enfermedad, lo más recomendable es acudir con un médico para una valoración profesional. Un diagnóstico oportuno siempre será la mejor herramienta para cuidar tu salud y la de los demás.
Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez
Ced. Prof. 13591084
Escuela Superior de Medicina, I.P.N.
Elaborado: agosto 2025
Referencias bibliográficas
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Gans, H., & Maldonado, A. Y. (2025). Measles: Clinical manifestations, diagnosis, treatment, and prevention. En M. S. Hirsch & S. K. Kaplan (Eds.), UpToDate. Recuperado el 7 de agosto de 2025 de https://www.uptodate.com/contents/measles-clinical-manifestations-diagnosis-treatment-and-prevention
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Gans, H., & Maldonado, A. Y. (2025). Measles: Epidemiology and transmission. En M. S. Hirsch & S. K. Kaplan (Eds.), UpToDate. Recuperado el 7 de agosto de 2025 de https://www.uptodate.com/contents/measles-epidemiology-and-transmission
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Organización Panamericana de la Salud. (s.f.). Sarampión. Paho.org. Recuperado el 7 de agosto de 2025 de https://www.paho.org/es/temas/sarampion
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Secretaría de Salud. (2025, 6 de agosto). Informe diario del brote de sarampión en México. Recuperado el 7 de agosto de 2025 de https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1013521/INFORME_DIARIO_05_08_2025.pdf