Cáncer de páncreas: qué es, por qué es tan agresivo y lo que se está investigando
- 12 feb 2026
El cáncer de páncreas es una de las neoplasias más letales y representa la séptima causa de muerte por cáncer a nivel mundial. Se presenta con mayor frecuencia en hombres que en mujeres, y, aunque su incidencia es menor en comparación con otros tipos de cáncer, su impacto en la salud pública es considerable debido a su alta agresividad y baja tasa de supervivencia.
En México, este tipo de cáncer ha mostrado un aumento progresivo en los últimos años, lo que ha despertado un mayor interés médico y científico por comprender mejor su comportamiento, los factores que influyen en su desarrollo y las posibilidades de detección y tratamiento oportunos.
¿Qué es el cáncer de páncreas?
El páncreas es un órgano alargado, de consistencia esponjosa y con una longitud aproximada de 15 centímetros, ubicado en la parte superior del abdomen, detrás del estómago. Cumple funciones esenciales tanto en la digestión como en la regulación del metabolismo.
Este órgano está formado por distintos tipos de células. Las células acinares producen enzimas digestivas que ayudan a descomponer los alimentos; las células ductales secretan bicarbonato, una sustancia que neutraliza la acidez del contenido intestinal; y las células endocrinas, agrupadas en los islotes pancreáticos, producen hormonas como la insulina y el glucagón, fundamentales para el control de la glucosa en sangre.
El cáncer de páncreas se desarrolla cuando alguna de estas células comienza a crecer de manera descontrolada. En la mayoría de los casos, el tumor se origina en las células ductales, dando lugar al llamado adenocarcinoma pancreático, que es la forma más frecuente y también una de las más agresivas de esta enfermedad.
¿Por qué el cáncer de páncreas es tan agresivo?
El cáncer de páncreas es considerado uno de los tumores más agresivos debido a su baja tasa de supervivencia. A nivel mundial, la supervivencia a cinco años tras el diagnóstico es cercana al 11%. Una de las principales razones es que, en la mayoría de los casos, la enfermedad se detecta en etapas avanzadas.
Esto ocurre porque el páncreas es un órgano profundo dentro del abdomen y los cambios iniciales suelen pasar desapercibidos. Como resultado, solo una pequeña proporción de los pacientes es diagnosticada en etapas tempranas, cuando el tratamiento puede ser más efectivo.
Además, este tipo de cáncer tiende a crecer y diseminarse rápidamente, y presenta una alta resistencia a muchos tratamientos convencionales. La combinación de detección tardía, crecimiento agresivo y opciones terapéuticas limitadas explica por qué el cáncer de páncreas representa un desafío importante para la medicina actual.
Factores de riesgo conocidos
El cáncer de páncreas, al igual que muchos otros tipos de cáncer, se asocia con distintos factores de riesgo. Estos pueden agruparse en no modificables y modificables, es decir, aquellos que no dependen del estilo de vida y los que sí pueden verse influidos por hábitos o condiciones adquiridas.
Factores de riesgo no modificables
- Edad: La mayoría de los casos se diagnostican en personas mayores de 55 años. La incidencia aumenta de forma significativa entre los 65 y 74 años, lo que explica por qué es más frecuente en adultos mayores.
- Sexo: Los hombres presentan una mayor incidencia de cáncer de páncreas en comparación con las mujeres.
- Tipo sanguíneo: Algunos estudios han observado una mayor frecuencia de este cáncer en personas con ciertos grupos sanguíneos, aunque el mecanismo exacto aún no se comprende del todo.
- Etnia: La incidencia puede variar entre distintos grupos étnicos, lo que sugiere la influencia de factores genéticos y sociales.
- Microbiota: Investigaciones recientes sugieren que los cambios en la microbiota intestinal y oral podrían influir en la inflamación crónica y en el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas, aunque este campo aún está en estudio.
- Antecedentes familiares: Tener familiares de primer grado con cáncer de páncreas aumenta el riesgo, especialmente cuando existen síndromes hereditarios asociados.
- Diabetes mellitus: El riesgo de cáncer de páncreas puede aumentar en personas con diagnóstico reciente de diabetes. En algunos estudios, hasta el 80 % de los pacientes con cáncer de páncreas presentan alteraciones en el metabolismo de la glucosa, lo que sugiere una relación estrecha entre ambas condiciones.
Factores de riesgo modificables
- Tabaquismo: Es uno de los factores de riesgo más importantes. Se estima que alrededor del 30 % de los casos de cáncer de páncreas a nivel mundial están relacionados con el consumo de tabaco. Las personas fumadoras pueden duplicar su riesgo en comparación con quienes no fuman.
- Consumo de alcohol: El consumo elevado de alcohol (más de tres bebidas al día), especialmente en hombres, se ha asociado con un mayor riesgo, en parte por su relación con la pancreatitis crónica.
- Pancreatitis: La inflamación crónica del páncreas se asocia con un aumento del riesgo de desarrollar cáncer pancreático a largo plazo.
- Obesidad: El exceso de peso y la obesidad se relacionan con alteraciones metabólicas e inflamación sistémica que pueden favorecer el desarrollo de este tipo de cáncer.
- Infección por Helicobacter pylori: Algunos estudios sugieren una posible asociación entre esta infección y un mayor riesgo de cáncer de páncreas, aunque la evidencia aún es limitada.
- Alimentación: Una dieta rica en frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal se asocia con un menor riesgo, mientras que patrones alimentarios poco equilibrados pueden contribuir a un mayor riesgo.
¿Cómo se diagnostica este tipo de cáncer?
El diagnóstico del cáncer de páncreas suele ser complejo, ya que los signos y manifestaciones iniciales no son específicos y pueden confundirse con otros problemas digestivos. Por esta razón, no es posible establecer el diagnóstico únicamente con base en lo que la persona percibe, y se requiere una evaluación médica integral.
Entre los estudios más utilizados se encuentran:
- Perfil hepático: Muchos pacientes con cáncer de páncreas pueden desarrollar alteraciones en el flujo de la bilis. Por ello, se solicitan pruebas como transaminasas, fosfatasa alcalina y bilirrubinas. para evaluar la función hepática y orientar el origen de estos cambios. En algunos casos, también se mide la lipasa sérica para descartar otras afecciones del páncreas, como la pancreatitis.
- Marcador tumoral CA 19-9: Es el marcador tumoral más utilizado en el cáncer de páncreas. Aunque no se emplea como prueba de detección, puede ser útil como apoyo diagnóstico, para evaluar la respuesta al tratamiento o para el seguimiento de la enfermedad.
- Ultrasonido transabdominal: Permite identificar la dilatación de las vías biliares y estimar el nivel de obstrucción. También puede detectar masas pancreáticas, especialmente cuando su tamaño es mayor a 3 cm, aunque su sensibilidad depende de diversos factores.
- Tomografía computarizada (TC) de abdomen y pelvis: Es uno de los estudios de imagen más importantes cuando se sospecha una neoplasia pancreática. Proporciona información clave sobre la localización del tumor, su posible resecabilidad y la presencia o ausencia de metástasis.
En algunos casos, el médico puede indicar estudios adicionales, como resonancia magnética o procedimientos endoscópicos, para confirmar el diagnóstico y definir la mejor estrategia de manejo.
¿Qué opciones de tratamiento existen?
El tratamiento del cáncer de páncreas depende de varios factores, como la etapa en la que se diagnostica, la localización del tumor, el estado general de salud del paciente y si la enfermedad se ha diseminado a otros órganos. Por ello, no existe un único tratamiento, sino un enfoque individualizado que suele ser definido por un equipo médico multidisciplinario.
Las principales opciones de tratamiento incluyen:
- Cirugía: Es la única opción con potencial curativo, pero solo es posible en un porcentaje reducido de pacientes, generalmente cuando el cáncer se detecta en etapas tempranas y el tumor puede extirparse por completo. El tipo de cirugía dependerá de la localización del tumor dentro del páncreas.
- Quimioterapia: Utiliza medicamentos que ayudan a destruir las células cancerosas o a frenar su crecimiento. Puede emplearse antes de la cirugía (neoadyuvante), después de la cirugía (adyuvante) o como tratamiento principal cuando la cirugía no es una opción. También puede ayudar a aliviar síntomas y mejorar la calidad de vida.
- Radioterapia: Emplea radiación dirigida para dañar las células tumorales. En algunos casos se combina con quimioterapia para potenciar su efecto, especialmente cuando el tumor no puede extirparse completamente.
- Tratamientos dirigidos y terapias más recientes: En ciertos pacientes, se pueden considerar tratamientos que actúan sobre alteraciones específicas del tumor. Aunque no están indicados para todos los casos, representan un avance importante en la medicina personalizada.
- Cuidados paliativos: Independientemente de la etapa de la enfermedad, los cuidados paliativos son fundamentales. Su objetivo es aliviar el dolor y otros malestares, apoyar emocionalmente al paciente y a su familia, y mejorar la calidad de vida durante todo el proceso.
Es importante destacar que, aunque el cáncer de páncreas sigue siendo un gran desafío médico, las opciones de tratamiento continúan evolucionando, y la investigación actual busca terapias más efectivas y mejor toleradas. Acudir oportunamente con un especialista permite evaluar todas las alternativas disponibles y tomar decisiones informadas.
¿Qué avances se están investigando actualmente?
Durante años, el cáncer de páncreas ha sido uno de los tumores más difíciles de tratar. Sin embargo, en los últimos años la investigación científica ha comenzado a abrir nuevas líneas de esperanza, especialmente gracias a estudios que buscan entender mejor cómo se comporta este cáncer a nivel molecular.
Uno de los referentes más importantes en este campo es Mariano Barbacid, científico español reconocido a nivel internacional por sus aportes a la oncología molecular. Su equipo ha centrado gran parte de su investigación en el papel del gen KRAS, una alteración presente en más del 90 % de los cánceres de páncreas y considerada durante décadas como “intratatable”.
Los estudios liderados por Barbacid han demostrado que no basta con atacar una sola vía tumoral, ya que las células cancerosas activan mecanismos de escape que les permiten sobrevivir. A partir de estos hallazgos, se están explorando estrategias combinadas, que incluyen bloquear varias rutas celulares al mismo tiempo y atacar el microambiente tumoral que protege al cáncer.
Además, estas investigaciones han permitido desarrollar modelos experimentales más realistas, lo que acelera la evaluación de nuevos fármacos y combinaciones terapéuticas antes de llegar a estudios clínicos en humanos. Aunque estos avances aún no representan una cura inmediata, sí marcan un cambio importante en la forma de abordar este tipo de cáncer.
Hoy, la ciencia avanza hacia tratamientos más personalizados, basados en las características genéticas de cada tumor. Esto refuerza un mensaje clave: la investigación continúa y el conocimiento acumulado está sentando las bases para mejores opciones terapéuticas en el futuro.
Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez
Ced. Prof. 13591084
Escuela Superior de Medicina, I.P.N.
Elaborado: febrero 2026
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