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Cuidados al iniciar actividad física después de un periodo sedentario

Pasar muchas horas sentado o con poca actividad física es algo cada vez más común. Las jornadas de trabajo, el tiempo frente a pantallas y algunos hábitos cotidianos han hecho que muchas personas realicen menos actividad física durante el día.

Con el tiempo, esa inactividad puede influir en diferentes funciones del cuerpo y relacionarse con problemas de salud.

Por ello, realizar algún tipo de ejercicio forma parte de los hábitos que ayudan a mantener el bienestar y el equilibrio del organismo. Sin embargo, cuando una persona ha pasado mucho tiempo sin realizar alguna actividad, el cuerpo atraviesa distintos cambios que pueden influir en la forma en que responde al esfuerzo físico.

¿Qué cambios presenta el cuerpo después de un periodo sin actividad física?

Cuando el cuerpo permanece mucho tiempo sin movimiento frecuente, pueden presentarse distintos cambios en su funcionamiento. Uno de los más comunes es la pérdida de fuerza muscular, relacionada con la disminución de masa muscular y el aumento de masa grasa. Esto puede hacer que algunas actividades cotidianas requieran más esfuerzo físico que antes.

Además, la resistencia física puede disminuir con el paso del tiempo. Al acostumbrarse a niveles bajos de actividad, el sistema cardiovascular y respiratorio pueden perder parte de su capacidad para responder al esfuerzo, lo que influye en la manera en que el organismo utiliza el oxígeno durante la actividad física.

El metabolismo también puede verse afectado. La forma en que el cuerpo procesa la glucosa, el colesterol y otras grasas puede modificarse debido al sedentarismo, generando cambios en distintos procesos relacionados con la obtención y el uso de energía.

De igual manera, la falta de movimiento puede afectar músculos, huesos y articulaciones. Con el paso del tiempo, puede presentarse una disminución de masa muscular y masa ósea, además de cambios en las articulaciones debido a una menor producción y circulación del líquido sinovial, sustancia que ayuda a lubricarlas y facilitar el movimiento.

Por esta razón, después de largos periodos de inactividad, algunas personas pueden notar menor movilidad o rigidez articular. Ante este escenario, el cuerpo necesita atravesar un nuevo proceso de ajuste cuando vuelve a realizar actividad física.

¿Cómo responde el corazón y el metabolismo al retomar la actividad física?

Cuando una persona retoma la actividad física después de un periodo sedentario, el cuerpo comienza un proceso gradual de adaptación. Durante el movimiento, el corazón trabaja más para enviar sangre y oxígeno a los músculos y también aumenta la cantidad de veces que respiramos por minuto para cubrir la demanda de energía que necesita el organismo durante el esfuerzo físico.

Al mismo tiempo, el metabolismo ajusta la manera en que utiliza las fuentes de energía disponibles, como la glucosa y las grasas almacenadas. La forma en que el cuerpo obtiene y aprovecha esta energía puede variar según la intensidad y duración de la actividad física.

En las primeras etapas, algunas actividades pueden sentirse más demandantes de lo habitual. Esto ocurre porque músculos, corazón y metabolismo todavía se encuentran en proceso de recuperar capacidad de adaptación y resistencia al esfuerzo.

Con el paso del tiempo y la continuidad de la actividad física, el organismo puede responder de manera más eficiente al movimiento, favoreciendo la resistencia, la fuerza muscular y el funcionamiento cardiovascular.

Estudios que pueden aportar información del estado de salud

Existen diferentes estudios clínicos y de gabinete que pueden aportar información sobre la condición general del organismo y sobre la manera en que el cuerpo responde a la actividad física. Estos estudios permiten observar distintos aspectos relacionados con el metabolismo, la salud cardiovascular y la composición corporal.

Dentro de los más utilizados se encuentran:

  • Análisis de glucosa: ayudan a conocer cómo el organismo procesa y utiliza la energía.
  • Perfil de lípidos: permite evaluar niveles de colesterol y otras grasas relacionadas con la salud cardiovascular.
  • Electrocardiograma: registra la actividad eléctrica del corazón y aporta información sobre su funcionamiento.
  • Prueba de esfuerzo: utilizada para observar la respuesta del sistema cardiovascular durante la actividad física.
  • Densitometría (DEXA): estudio utilizado para evaluar composición corporal y salud ósea.

La información obtenida mediante estos estudios puede formar parte de una valoración más amplia del estado físico y metabólico de cada persona.

¿Qué influye en la forma en que el cuerpo se adapta?

La forma en que el organismo responde a la actividad física puede variar de una persona a otra. La edad es uno de los factores que influyen en este proceso, ya que con el paso del tiempo pueden presentarse cambios naturales en la fuerza muscular, la movilidad y la capacidad cardiovascular.

También pueden influir enfermedades crónicas relacionadas con el corazón, el metabolismo o las articulaciones, ya que estas condiciones pueden modificar la respuesta del cuerpo al esfuerzo físico.

Otro aspecto importante es el historial previo de actividad física. Las personas que antes realizaban ejercicio con frecuencia pueden presentar una adaptación diferente en comparación con quienes han pasado largos periodos sin movimiento regular.

La composición corporal, la calidad del sueño, la alimentación y el estado general de salud también forman parte de los elementos que intervienen en la manera en que el cuerpo responde a la actividad física.

Estudios utilizados en lesiones musculares y articulares

Cuando existen lesiones musculares o molestias articulares persistentes, algunos estudios de imagen pueden ayudar a complementar la evaluación médica. Entre ellos se encuentran el ultrasonido musculoesquelético (USG), útil para observar músculos y tendones, y las radiografías articulares, empleadas para valorar huesos y articulaciones.

Estos estudios permiten obtener información adicional sobre posibles cambios físicos relacionados con el movimiento o con condiciones previas del organismo.

Actividad física dentro del cuidado de la salud

La actividad física forma parte de los hábitos que ayudan a mantener el bienestar y el buen funcionamiento del cuerpo. Junto con la alimentación, el descanso y el seguimiento de la salud, el movimiento participa en distintos procesos importantes para el organismo.

Diversos estudios han relacionado la actividad física con beneficios para la salud. Además, mantenerse en movimiento puede contribuir a conservar la fuerza, la movilidad y la capacidad funcional en diferentes etapas de la vida.

En México, distintas instituciones de salud trabajan en el desarrollo de guías adaptadas a las necesidades de la población, con el objetivo de ofrecer información confiable sobre actividad física y salud.

Reconocer cómo el cuerpo responde a la inactividad y al movimiento ayuda a comprender la importancia de la actividad física dentro del bienestar integral.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

Ced. Prof. 13591084

Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Revisado/Modificado: junio 2026

Referencias bibliográficas

  1. Baraki, A., Feigenbaum, J., & Sullivan, J. (2026). Practical guidelines for implementing a strength training program for adults. En R. F. Connor (Ed.), UpToDate. Wolters Kluwer. Consultado en https://www.uptodate.com/contents/practical-guidelines-for-implementing-a-strength-training-program-for-adults
  2. Chernoff, D., & Stark, P. (2025). Principles of magnetic resonance imaging. En R. F. Connor (Ed.), UpToDate. Wolters Kluwer. Consultado en
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  3. Instituto Nacional de Salud Pública. (2026, 22 enero). Guías mexicanas de actividad física, comportamiento sedentario y sueño. Gobierno de México. https://www.insp.mx/avisos/guias-de-actividad-fisica-sedentarismo-y-sueno-para-la-poblacion-mexicana
  4. National Center for Biotechnology Information. (2021). Directrices de la OMS sobre actividad física y comportamientos sedentarios. World Health Organization. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK581973/

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