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¿Cuándo puede estar contraindicada la lactancia materna?

Madre sosteniendo a su bebé durante el periodo de lactancia materna.

La lactancia materna es una de las formas de nutrición más completas para los lactantes, incluidos los recién nacidos prematuros. Además de promover el apego entre madre e hijo, cumple múltiples funciones que favorecen la salud del bebé incluso a lo largo de su vida.

Aunque se recomienda mantener la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, existen algunas situaciones en las que puede estar contraindicada o ser necesario interrumpirla temporalmente.

¿Qué significa que la lactancia materna esté contraindicada?

Una contraindicación de la lactancia materna ocurre cuando existe alguna condición de la madre o del bebé que impide o limita la alimentación con leche materna. Dependiendo de la causa, puede ser absoluta o relativa.

Una contraindicación absoluta significa que el bebé no puede recibir leche materna y es necesario recurrir a un sucedáneo adecuado para su alimentación. En cambio, una contraindicación relativa depende de cada situación; por ejemplo, puede impedir temporalmente la alimentación directa al seno materno, pero permitir el uso de leche materna extraída.

Las causas de estas contraindicaciones pueden estar relacionadas tanto con la salud de la madre como con la del bebé. En el caso de la madre, existen algunas enfermedades, infecciones y tratamientos que pueden modificar la forma en que se lleva a cabo la lactancia o hacer necesaria su suspensión.

¿Qué condiciones de la madre pueden contraindicar la lactancia materna?

La lactancia materna puede estar contraindicada cuando una condición de salud de la madre, el consumo de determinadas sustancias o algunos tratamientos representan un riesgo para el bebé. Estas situaciones pueden agruparse en tres:

Infecciones que pueden transmitirse durante la lactancia

Algunas infecciones pueden transmitirse de la madre al bebé a través de la leche materna. En el caso del VIH, la lactancia puede estar contraindicada cuando la madre no recibe tratamiento antirretroviral o cuando, a pesar del tratamiento, no se ha logrado mantener la supresión viral (carga viral indetectable).

También está contraindicada ante una infección por el virus linfotrópico T humano tipo 1 o tipo 2 (HTLV-1/2) y cuando existe sospecha o confirmación de infección por el virus del Ébola, debido al riesgo de transmisión al bebé.

Consumo de sustancias ilícitas

Algunas drogas, como la cocaína y ciertos opioides, pueden pasar a la leche materna y exponer al bebé a sus efectos. Dependiendo de la sustancia, la cantidad y el patrón de consumo, pueden presentarse alteraciones en el sistema nervioso e incluso síntomas de abstinencia, por lo que es necesaria una valoración médica antes de continuar la lactancia.

Algunos medicamentos y tratamientos médicos

Algunos tratamientos pueden hacer necesario suspender la lactancia materna, ya sea de forma temporal o durante todo el periodo de tratamiento. Este es el caso de algunos medicamentos utilizados en la quimioterapia y determinados radiofármacos. Sin embargo, la recomendación depende del medicamento utilizado, la dosis y el tiempo que permanece en el organismo, por lo que cada caso debe evaluarse de manera individual.

Sin embargo, las condiciones de la madre no son las únicas que pueden modificar o impedir la lactancia materna. Algunas enfermedades propias del bebé también pueden hacer necesario cambiar la forma en que recibe sus alimentos.

¿Qué condiciones del bebé pueden contraindicar la lactancia materna?

Existen ciertas condiciones que influyen en la forma en que el bebé puede metabolizar algunos componentes de la leche materna. Dependiendo de la alteración, puede ser necesario modificar su alimentación o evitar por completo la leche materna.

Galactosemia clásica

La galactosemia clásica es una alteración congénita del metabolismo en la que el organismo no puede metabolizar adecuadamente la galactosa, un azúcar que forma parte de la lactosa presente en la leche materna. Esto provoca su acumulación en el organismo y puede afectar la salud y nutrición del recién nacido. Se estima que afecta aproximadamente a 1 de cada 60,000 recién nacidos vivos.

Debido a que la leche materna contiene lactosa y, por lo tanto, galactosa, los bebés con galactosemia clásica no deben recibir leche materna y requieren una alimentación libre de galactosa indicada por el médico.

Sin embargo, la mayoría de las condiciones que pueden presentarse durante la lactancia no implican necesariamente suspenderla por completo. Algunas permiten continuar con la leche materna, mientras que otras pueden requerir modificar temporalmente la forma de alimentar al bebé.

¿Qué situaciones no necesariamente contraindican la lactancia materna?

Hay condiciones que no son contraindicaciones absolutas de la lactancia materna, y es importante conocerlas. Por ejemplo, cuando el bebé presenta una enfermedad grave, caquexia (pérdida involuntaria y extrema de masa muscular y grasa corporal), algunos defectos cardiacos o alteraciones que dificultan la succión, como el paladar hendido, puede ser necesario modificar la forma en que recibe la leche materna sin suspenderla por completo.

Por otro lado, algunas afecciones de la madre, como fiebre, inflamación de las mamas o pezones agrietados, tampoco significan necesariamente que deba interrumpirse la lactancia. La posibilidad de continuar amamantando o utilizar leche extraída dependerá de la causa y de las condiciones de la madre y del bebé.

Sin embargo, existen situaciones en las que sí puede ser necesario suspender la lactancia durante un periodo determinado y retomarla cuando las condiciones sean seguras para la madre y el bebé.

¿Cuándo puede interrumpirse temporalmente la lactancia materna?

Algunas infecciones pueden hacer necesario interrumpir temporalmente la lactancia materna. Entre ellas se encuentra la brucelosis no tratada y la infección activa por el virus de la viruela símica (nos). En estos casos, la lactancia puede reanudarse una vez que la infección se haya resuelto y sea seguro para el bebé.

En el caso de una infección activa por el virus del herpes simple, si existen lesiones en el pecho, se debe evitar amamantar con la mama afectada hasta que las lesiones hayan sanado. Si la otra mama no presenta lesiones, la lactancia puede continuar tomando las medidas necesarias para evitar el contacto del bebé con las áreas afectadas.

¿Qué ocurre con la lactancia materna exclusiva cuando existe una contraindicación?

Cuando existe una contraindicación, mantener la lactancia materna exclusiva puede no ser posible. Dependiendo de la causa, puede ser necesario suspenderla temporalmente, modificar la forma en que el bebé recibe la leche o, en las contraindicaciones absolutas, recurrir a un sucedáneo adecuado.

Esto no significa que todas las dificultades o enfermedades que aparecen durante este periodo requieran suspender la lactancia. La decisión dependerá de la condición de la madre o del bebé y del riesgo que represente continuarla.

Precisamente por estas diferencias, una contraindicación no debe valorarse de la misma manera en todos los casos.

Las contraindicaciones de la lactancia materna deben evaluarse de manera individual

La lactancia materna forma parte de una etapa importante para la madre y el bebé, por lo que la decisión de suspenderla de forma temporal o definitiva debe tomarse después de una valoración médica. Una enfermedad, el uso de un medicamento o una dificultad para amamantar no significan por sí solos que esté contraindicada.

Conocer qué es la lactancia materna y por qué es importante, así como las situaciones que pueden limitarla, permite contar con más información para tomar decisiones sobre la alimentación del bebé junto con los profesionales de la salud.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

Ced. Prof. 13591084

Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Elaborado: agosto 2026

Referencias bibliográficas

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