¿Cuánta proteína es la adecuada según la edad?
- 29 jun 2026
Las proteínas están presentes en la alimentación de todos, día tras día. Aparece en alimentos comunes como la carne, el pescado, el huevo, los lácteos, las legumbres y algunos cereales. El cuerpo la necesita siempre, en cada etapa de la vida. Lo que cambia es la cantidad necesaria, porque las exigencias del organismo no son las mismas al crecer que al envejecer.
¿Para qué sirven las proteínas en el cuerpo?
Las proteínas cumplen funciones que están activas todo el tiempo, sin importar la edad. Forma parte de los tejidos del cuerpo, incluido el músculo, y participa en su construcción y reparación constante. También es uno de los componentes principales de las enzimas, que mantienen en marcha las reacciones del organismo. Forma parte, además, de varias hormonas y de las defensas del sistema inmunológico.
Aun así, la cantidad necesaria no es siempre la misma. Varía según la etapa de vida.
¿Por qué las necesidades de proteínas cambian con la edad?
Cada etapa de la vida le pide algo distinto al cuerpo. Durante la infancia y la adolescencia, el organismo crece y forma tejidos nuevos, así que necesita más proteínas para acompañar ese desarrollo. En la adultez, una vez completado el crecimiento, las proteínas se destinan sobre todo a mantener y reparar los tejidos existentes. Y con los años, el cuerpo se vuelve menos eficiente para aprovechar las proteínas que recibe, un fenómeno que distintos especialistas en nutrición clínica conocen como resistencia anabólica.
Por eso, mantener la masa muscular en la vejez suele requerir un aporte de proteínas más alto que en etapas anteriores.
A esto se suman otros factores: el nivel de actividad física y el estado de salud general, incluida la presencia de alguna condición aguda o crónica. Por eso existen rangos de consumo recomendado distintos para cada etapa de la vida.
¿Cuánta proteína se recomienda en cada etapa?
Distintas organizaciones de salud han propuesto rangos orientativos de consumo de proteínas, casi siempre en gramos por kilogramo de peso corporal al día:
- Infancia y adolescencia: entre 0,9 y 1,2 gramos por kilogramo al día, según el informe conjunto de la FAO, la OMS y la Universidad de las Naciones Unidas. Las cifras son más altas en los primeros años y bajan poco a poco con la adolescencia. En esta etapa también importa la calidad de las fuentes de proteínas.
- Adultez: alrededor de 0,8 gramos por kilogramo al día, de acuerdo con el mismo informe.
- Personas mayores: entre 1,0 y 1,2 gramos por kilogramo al día para quienes están sanas, y entre 1,2 y 1,5 gramos cuando hay una enfermedad aguda, crónica o riesgo de desnutrición, según la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN).
Son cifras de referencia, no reglas fijas: varían según el peso, la actividad física, la salud y el contexto de cada persona. Por eso es el profesional de salud quien, tras una valoración individual, determina la cantidad más adecuada para cada caso.
Un aporte por debajo de estos rangos también tiene consecuencias para el organismo.
¿Qué ocurre cuando no se consumen suficientes proteínas?
Los efectos varían según la etapa de vida. En la infancia y la adolescencia, se han relacionado con alteraciones en el crecimiento. En la adultez, con una recuperación más lenta de los tejidos tras una lesión. De forma más general, también se asocia con menos energía, cambios en el sistema inmunológico y pérdida de masa muscular.
El estado proteico de una persona puede conocerse con mayor precisión mediante estudios de laboratorio.
¿Cómo se evalúa el estado proteico?
El estado nutricional y proteico se evalúa mediante estudios de laboratorio, dentro de una valoración clínica más completa. Uno de los parámetros más usados es la proteína total, que refleja la cantidad general de proteínas en la sangre y se divide en dos componentes: la albúmina, la proteína más abundante del suero, y las globulinas, que participan en las defensas del organismo.
A esta evaluación puede sumarse la prealbúmina, una proteína que produce el hígado y que se usa como referencia adicional: su vida media corta permite detectar cambios en el estado nutricional más recientes que los que muestra la albúmina.
Interpretar estos resultados, junto con la información clínica de cada persona, es tarea del profesional de salud a cargo de la valoración.
No son exámenes para solicitar por cuenta propia, sino herramientas que cobran sentido dentro de una evaluación médica integral.
Un nutriente que acompaña cada etapa de la vida
Las necesidades de proteínas cambian en la infancia, la adolescencia, la adultez y la edad mayor: cada etapa le pide algo distinto al cuerpo. A esto se suman factores como la actividad física y el estado de salud de cada persona. Estos rangos son un punto de partida que cada persona, junto con su médico o nutricionista, puede llevar a su caso particular.
Si quieres conocer más información sobre la preparación, costos e indicaciones sobre los estudios de laboratorio que evalúan el estado nutricional y proteico, puedes realizar la búsqueda en el sitio web o aplicación móvil de Laboratorios Chopo.
Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez
Ced. Prof. 13591084
Escuela Superior de Medicina, I.P.N.
Revisado/Modificado: julio 2026
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