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Desintoxicación del hígado: ¿mito o realidad?

Persona con uniforme médico señala con un bolígrafo la parte frontal de un modelo anatómico del hígado.

Durante años, ha existido una creencia que muchos damos por cierta: la idea de que es necesario realizar prácticas “naturales” para desintoxicar el cuerpo, especialmente el hígado.

En redes sociales, páginas web y videos virales, se promueven todo tipo de métodos para lograrlo: desde ayunos extremos hasta dietas líquidas basadas en jugos y bebidas supuestamente depurativas.

Pero ¿qué hay realmente detrás de estas prácticas? ¿Son beneficiosas para la salud o se trata de un mito que la sociedad ha convertido en verdad?

Para abordar este tema, lo primordial es comprender qué es el hígado y cuáles son sus funciones, y con base en ello, determinar si realmente es necesario “desintoxicarlo”.

¿Qué es el hígado y cuál es su función?

El hígado es una estructura muy compleja. Se le considera uno de los órganos más importantes del organismo, aunque en realidad todos lo son, ya que cumplen funciones diferentes.

Lo impresionante de este órgano es que participa en múltiples funciones metabólicas, es decir, ayuda al organismo a transformar o crear sustancias a partir de otras, incluso a partir de los alimentos que consumimos.

Desde el metabolismo de la bilirrubina, es decir, la degradación de la hemoglobina para su eliminación, hasta la regulación del metabolismo de los carbohidratos y lípidos, el hígado cumple más de 500 funciones al mismo tiempo. Por eso, sin su adecuado funcionamiento, muchas de estas tareas vitales podrían verse alteradas, ya que hacen vulnerable al hígado al estrés oxidativo y a la inflamación, afectando de forma importante nuestra salud.

El estrés oxidativo se produce cuando hay un desequilibrio entre los radicales libres y los mecanismos de defensa antioxidante del cuerpo, lo que puede dañar las células y favorecer el desarrollo de enfermedades si no se controla adecuadamente.

Por otro lado, el hígado también es capaz de eliminar o “desintoxicar” sustancias extrañas al cuerpo, como los fármacos. Y si una de sus funciones principales ya es desintoxicar, ¿por qué tendríamos que hacerlo nosotros, intentando “aumentar” su función al exponerlo a cambios que incluso podrían alterarlo más de lo que lo ayudan?

¿Qué riesgo puede tener intentar “desintoxicar” el hígado?

Si bien, el hígado puede verse afectado por nuestro estilo de vida como la poca o nula actividad física (sedentarismo) y el consumo excesivo de alimentos ricos en azúcares y grasas trans. Estos factores se han asociado con obesidad y dislipidemias, es decir, alteraciones en los niveles de lípidos en sangre

Además, este órgano puede comprometerse por prácticas que, aunque parecen inofensivas o saludables, no siempre lo son. Las estrategias populares para “desintoxicar” el hígado incluyen el uso de suplementos dietéticos y herbales, los cuales muchas veces no están regulados y cuyos componentes pueden ser inciertos.

También se promueve el consumo de jugos, tés o bebidas elaboradas con plantas medicinales que, si bien cuentan con evidencia de beneficio en ciertos contextos, como en el manejo del hígado graso, su uso en exceso o sin supervisión profesional puede alterar la función hepática.

Estas prácticas, comunes sobre todo en personas jóvenes o en quienes buscan mejorar su salud a través de métodos naturales, han derivado en la aparición de casos documentados de lesiones hepáticas agudas, algunas de ellas relacionadas directamente con el uso prolongado de productos de origen vegetal.

Por ejemplo, en 2022 se reportó el caso de una mujer de 36 años que acudió a urgencias por un dolor abdominal difuso. Durante la exploración física y las preguntas de rutina, mencionó que, durante un mes, había consumido un té de hierbas con el fin de “desintoxicar” su hígado. Lo más llamativo del caso es que fue el primero en asociarse con ese tipo de infusión, que contenía raíz de bardana y otros componentes como la cáscara de limón. Este tipo de evidencia refuerza la importancia de entender que algunos suplementos o tés no controlan con precisión la dosis de sus ingredientes, lo que puede representar un riesgo para la salud.

Podemos concluir que intentar desintoxicar el hígado sin supervisión médica puede representar un riesgo real para la salud. En lugar de ayudar, estas prácticas pueden sobrecargar o irritar al órgano, generar lesiones hepáticas agudas e incluso interferir con sus funciones. Por eso, antes de consumir cualquier producto con supuestos beneficios hepáticos, lo más recomendable es consultar con un profesional de la salud y ser realmente críticos: ¿es realmente necesario realizar este tipo de prácticas?

¿Qué sí podemos hacer para cuidar el hígado?

A diferencia de las prácticas que prometen desintoxicar el hígado de manera rápida, existen acciones respaldadas por la ciencia que realmente contribuyen a mantener este órgano en buenas condiciones. No se tratan de soluciones milagrosas, sino de hábitos sostenibles a largo plazo

El pilar de nuestra salud es la alimentación, y si, suena repetitivo, pero la realidad es que somos lo que comemos. Llevar una dieta equilibrada, rica en frutas, legumbres y verduras. que aportan vitaminas, proteína vegetal, minerales y fibra; grasas saludables, como la que se encuentra en el aguacate, las semillas de girasol, aceite de oliva; y proteínas de buena calidad, como el pollo, pescado y carne de res magra, ayuda a mantener los niveles de glucosa y lípidos normales. Además, proporciona nutrientes esenciales para que el cuerpo lleve a cabo funciones vitales como la producción de energía mediante procesos metabólicos, como el conocido ciclo de Krebs.

Otro factor clave es la actividad física regular. Cuando no realizamos ejercicio, nuestros músculos se atrofian; es decir, pierden fuerza, estabilidad y disminuye su capacidad para metabolizar la glucosa. Por eso se dice que el ejercicio es vida: permite que los músculos se mantengan fuertes y que las funciones metabólicas continúen siendo productivas, ayudando a mantener el equilibrio del organismo, reduce el riesgo cardiovascular y contribuye a una mayor sensación de bienestar, mejor estado de ánimo y mayor claridad durante el día.  

Cuidar el hígado también implica evitar excesos. Con el tiempo, una alimentación rica en grasas saturadas o el consumo excesivo de alcohol puede favorecer la acumulación de grasa en este órgano, dando lugar al llamado hígado graso. Esta condición puede alterar su funcionamiento si no se atiende a tiempo. Por ello, mantener un peso corporal adecuado y adoptar un estilo de vida saludable son claves para proteger la salud hepática a largo plazo.

¿De verdad necesitamos desintoxicar el hígado?

La respuesta, con base en la evidencia científica, es no. De acuerdo con el National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH), existen muy pocos estudios sobre programas de desintoxicación en personas. En 2015, uno de estos concluyó que no hay suficiente evidencia científica que respalde el uso de dietas o suplementos “detox” para eliminar toxinas del cuerpo.

Además, las dietas basadas en jugos pueden mostrar cierto efecto en la pérdida de peso, pero este se debe principalmente a la baja ingesta calórica, no a una “limpieza” real del organismo.

El hígado, por sí solo, ya cumple de forma natural y eficiente la función de eliminar sustancias que el cuerpo no necesita. Exponerlo a prácticas poco saludables puede comprometer su trabajo y generar el efecto contrario al deseado.

Cuidar el hígado no requiere de soluciones milagrosas, sino de hábitos saludables y constancia. Antes de seguir cualquier recomendación viral o comprar productos por supuestos beneficios “depurativos”, lo mejor es acudir con un profesional de la salud que pueda orientarte con base en tus necesidades metabólicas y condiciones particulares.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

          Ced. Prof. 13591084

          Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Elaborado: agosto 2025

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