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Impacto del ejercicio de fuerza en la resistencia a la insulina

Mujer realizando ejercicios con mancuernas en casa para mejorar la resistencia a la insulina mediante ejercicio físico

La insulina es una hormona fundamental para el equilibrio metabólico del cuerpo. Su función principal es permitir que la glucosa (la fuente básica de energía) entre a las células. Cuando las células del cuerpo dejan de responder de forma adecuada a la insulina, el organismo puede tener dificultades para regular la glucosa, a esto se le conoce como resistencia a la insulina. Cada vez más estudios muestran que el ejercicio de fuerza, también llamado entrenamiento de resistencia, puede ayudar a mejorar la forma en que la insulina actúa en el organismo, favoreciendo un metabolismo más saludable y reduciendo el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2 o los trastornos cardiovasculares.

¿Qué significa tener una buena sensibilidad a la insulina?

Tener buena sensibilidad a la insulina significa que las células del cuerpo responden correctamente a esta hormona, permitiendo que la glucosa entre en ellas y se use como energía. Esto permite que los niveles de glucosa en sangre sean estables y no se presenten picos que puedan producir otro tipo de alteraciones metabólicas.

Por el contrario, cuando las células no responden bien a la insulina, se produce resistencia a la insulina. En ese caso, la glucosa tiene más dificultad para entrar en las células y permanece en la sangre. Para obtener energía, el organismo empieza a usar otras fuentes, como las grasas almacenadas en el tejido adiposo. Al movilizar estas grasas, se liberan ácidos grasos y, en algunos casos, pueden formarse cuerpos cetónicos.

Si esta situación se mantiene durante mucho tiempo, el hígado también puede comenzar a utilizar aminoácidos provenientes de las proteínas para fabricar más glucosa. Sin embargo, aun cuando se produzca más glucosa, las células continúan teniendo dificultades para usarla debido a la resistencia a la insulina. Con el paso del tiempo, este desequilibrio puede favorecer la aparición de diabetes. Los médicos pueden evaluar esta función mediante estudios de laboratorio, como:

  • Glucosa en ayunas: mide la concentración de glucosa en sangre después de un periodo sin ingerir alimentos.
  • Insulina en ayunas: indica la cantidad de insulina que produce el páncreas durante el ayuno, sin tener un estímulo de glucosa para su liberación.
  • Prueba de tolerancia oral a la glucosa: analiza cómo responde el organismo después de ingerir una bebida con una cantidad controlada de glucosa.
  • Índice HOMA-IR: se calcula a partir de los valores anteriores y permite estimar la resistencia a la insulina.

Estos estudios se usan junto con otros análisis y valoraciones médicas para comprender mejor cómo está funcionando el metabolismo y las hormonas del cuerpo.

¿En qué consiste el ejercicio de fuerza y cómo actúa en el organismo?

El ejercicio de fuerza incluye actividades diseñadas para aumentar la masa muscular y mejorar el rendimiendo muscular, como la fuerza. Puede realizarse de diferentes formas:

  • Levantamiento de pesas o mancuernas.
  • Ejercicios con el propio peso corporal, como sentadillas, planchas o flexiones.
  • Uso de bandas elásticas o máquinas de resistencia.

A diferencia del ejercicio aeróbico (caminar, correr, nadar o andar en bicicleta), el entrenamiento de fuerza se enfoca en que los músculos soporten o generen una carga, desarrollando su potencia y resistencia.

Desde el punto de vista fisiológico, este tipo de ejercicio produce varios beneficios:

  • Aumenta la masa muscular, lo que permite que el cuerpo consuma más energía incluso en reposo.
  • Mejora la función mitocondrial, es decir, la capacidad de las células para producir energía de manera eficiente.
  • Favorece el uso de glucosa por parte del músculo, ayudando a mantener niveles adecuados en sangre.
  • Reduce la grasa corporal, especialmente la grasa abdominal, que está relacionada con una menor sensibilidad a la insulina.

Estos cambios no se dan de un día para otro, pero con práctica regular y bajo supervisión adecuada, el cuerpo mejora su metabolismo y aprende a usar mejor la energía.

Relación entre el ejercicio de fuerza y la sensibilidad a la insulina

Diversas investigaciones científicas han mostrado que el entrenamiento de fuerza tiene un efecto directo sobre la forma en que el cuerpo utiliza la insulina.

Un estudio publicado en Sports Medicine, observó que personas que realizaron programas de fuerza durante 8 a 12 semanas mostraron mejoras notables en sus niveles de glucosa e insulina en sangre. De forma similar, otros estudios han encontrado que este tipo de ejercicio es beneficioso tanto para personas con sobrepeso como para adultos mayores.

Esto sucede porque, durante el ejercicio, los músculos usan la glucosa como combustible para obtener energía, lo que ayuda a mantener niveles adecuados en la sangre.

Con el tiempo, al aumentar la masa muscular, el cuerpo tiene una mayor capacidad para aprovechar esa glucosa y utilizarla de manera eficiente, lo que mejora la forma en que responde a la insulina.

Además, el ejercicio de fuerza ayuda a reducir la grasa que se acumula en la zona abdominal y alrededor de los órganos, conocida como grasa visceral, la cual está asociada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

En conjunto todos estos efectos favorecen que el metabolismo mantenga un equilibrio en su funcionamiento, lo que permite al organismo regular de manera más adecuada la energía y la acción de la insulina.

Ejercicio junto con una evaluación médica adecuada

El ejercicio de fuerza ofrece muchos beneficios para la salud, pero no todas las personas pueden realizar el mismo tipo de entrenamiento. Por eso, en quienes viven con enfermedades crónicas, cardiovasculares o metabólicas, es importante hacerlo con la orientación de un médico o un especialista en ejercicio clínico.

Antes de comenzar o hacer cambios en un plan de actividad física, los profesionales de la salud pueden sugerir realizar en el laboratorio perfiles para deportistas o pruebas de evaluación de entrenamiento, para evaluar cómo reacciona el corazón y el sistema circulatorio durante la actividad física.

Estos estudios pueden ayudar a diseñar rutinas seguras y personalizadas, además de medir los avances del cuerpo con el tiempo.

De acuerdo con UpToDate, combinar ejercicio de fuerza y actividad aeróbica, bajo supervisión profesional, es una de las estrategias más efectivas para mejorar el metabolismo y reducir el riesgo de complicaciones relacionadas con la resistencia a la insulina.

Ejercicio de fuerza, un aliado para mejorar la sensibilidad a la insulina

El ejercicio de fuerza es una herramienta con amplio respaldo científico para mejorar la sensibilidad a la insulina y mantener un metabolismo equilibrado.

Al fortalecer los músculos, ayudar al cuerpo a usar mejor la glucosa y reducir la grasa abdominal y visceral, este tipo de ejercicio favorece un mejor control metabólico y una función celular más eficiente.

No obstante, para obtener estos beneficios es importante practicarlo de forma planificada y con acompañamiento médico, sobre todo en personas con enfermedades crónicas o que llevan tiempo sin realizar actividad física.

Cuando se combina con una alimentación equilibrada y revisiones médicas periódicas, el ejercicio de fuerza puede contribuir de manera importante al bienestar general y a la prevención de complicaciones metabólicas.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

          Ced. Prof. 13591084

          Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Revisado/Modificado: diciembre 2025

Referencias bibliográficas

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