¿Qué significa el riesgo cardiovascular y cómo se evalúa?
- 8 sep 2025
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. La Organización Mundial de la Salud estima que cada año provocan cerca de 17,9 millones de fallecimientos, lo que equivale a casi un tercio de todas las muertes globales. Su impacto aumenta con la edad y suele manifestarse antes en los hombres, mientras que en las mujeres el riesgo se eleva de forma considerable después de la menopausia.
En este contexto es importante comprender qué significa el riesgo cardiovascular, dejando claro que no es un diagnóstico como tal, sino una forma de estimar la probabilidad de que ocurra un evento que afecte al corazón o a los vasos sanguíneos en un periodo determinado. A continuación lo explicaremos más a detalle.
¿Qué se entiende por riesgo cardiovascular?
En medicina, el riesgo cardiovascular es un cálculo estadístico que estima la probabilidad de presentar un evento circulatorio como un infarto o un accidente cerebrovascular en un periodo de tiempo definido, habitualmente de 5 a 10 años.
El riesgo cardiovascular no ofrece una predicción exacta, pero sí ayuda a tener un panorama más claro. Al combinar resultados de estudios clínicos y de laboratorio, ofrece una referencia que le permite al personal médico valorar cómo está funcionando el corazón y la circulación en conjunto.
¿Qué función tiene evaluar el riesgo cardiovascular?
La evaluación del riesgo cardiovascular reúne distintos datos de la salud, como la presión, el colesterol y la glucosa, y los convierte en una estimación de probabilidad. Con ello, los profesionales de la salud pueden contar con una guía más completa para definir si una persona necesita revisiones más frecuentes o estudios adicionales.
Factores que pueden influir en el riesgo cardiovascular
Los factores de riesgo cardiovascular no actúan solos ni aseguran que aparezca una enfermedad, pero sí aumentan la probabilidad de que se presenten problemas en el corazón o en la circulación. Entre los más estudiados se encuentran:
- Dislipidemias: se refieren a alteraciones en los niveles de grasas en la sangre, como el colesterol LDL (conocido como “colesterol malo”) o los triglicéridos. Cuando estas cifras están elevadas, pueden favorecer la acumulación de placas de colesterol, sus valores se pueden evaluar a través de un análisis llamado perfil de lípidos, que mide el colesterol HDL, LDL directo, colesterol no-HDL y triglicéridos.
- Hipertensión arterial: ocurre cuando la presión de la sangre sobre las paredes de las arterias se mantiene elevada de forma constante. Esta condición obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo y, con el tiempo, puede dañar los vasos sanguíneos y otros tejidos. Su valoración comienza con la toma de presión arterial en consulta, y en algunos casos se complementa con estudios como el MAPA (monitoreo ambulatorio de presión arterial por 24 horas), el Holter (registro continuo de la actividad del corazón o de la presión arterial) y el electrocardiograma (EKG), que permite observar la actividad eléctrica del corazón.
- Obesidad y síndrome metabólico: el exceso de grasa corporal, sobre todo en la zona abdominal, suele relacionarse con resistencia a la insulina, hipertensión y niveles alterados de lípidos en la sangre. Para evaluarlo se utilizan indicadores como el índice de cintura talla o el índice de cintura cadera y la cantidad de tejido graso y análisis de laboratorio que incluyen glucosa y perfil lipídico.
- Diabetes mellitus: la glucosa elevada en la sangre de manera crónica (hiperglucemia) puede dañar los vasos sanguíneos grandes y pequeños. Las personas con diabetes tienen un riesgo cardiovascular dos a cuatro veces mayor que la población general. Su evaluación se realiza con análisis de laboratorio como la glucosa en suero y la hemoglobina glucosilada (HbA1c), que muestra el promedio de glucosa de los últimos tres meses.
Además de estos factores, la edad y los antecedentes familiares también se consideran dentro de los cálculos clínicos. Aunque no pueden modificarse, son elementos importantes para estimar el riesgo global.
¿Cómo se estima el riesgo cardiovascular?
Existen modelos validados en grandes poblaciones que permiten calcular este riesgo. Los más conocidos son el Framingham Risk Score y el puntaje ASCVD.
Estas herramientas consideran factores como:
- Edad y sexo
- Colesterol total LDH y HDL
- Presión arterial sistólica
- Presencia de diabetes
- Tabaquismo
El resultado de estas herramientas suele expresarse como un porcentaje, que indica la probabilidad de presentar un evento cardiovascular en los próximos 10 años. Ese valor funciona como una referencia que los equipos médicos utilizan para orientar la vigilancia y el seguimiento de la salud cardiovascular.
Acciones generales que ayudan a cuidar la salud cardiovascular
Existen hábitos que, a nivel poblacional, han demostrado ser aliados importantes para mantener el corazón y los vasos sanguíneos en buen estado. Algunas de las recomendaciones más difundidas son:
- Mantener actividad física regular, adaptada a la edad y a las posibilidades de cada persona.
- Seguir una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y cereales integrales.
- Dormir y descansar lo suficiente, cuidando también el manejo del estrés.
- Acudir a revisiones médicas periódicas, que permiten dar seguimiento a parámetros clave como la presión arterial, el colesterol y la glucosa.
Estas acciones no reemplazan la atención médica, pero sí constituyen pilares importantes para fortalecer el bienestar cardiovascular y promover un estilo de vida más saludable.
El riesgo cardiovascular es una forma de estimar la probabilidad de que se presenten problemas en el corazón o en la circulación a lo largo del tiempo. Su cálculo integra distintos factores de la salud y ofrece a los equipos médicos una visión más completa del estado general de cada persona.
Comprender este concepto permite valorar la importancia de los chequeos periódicos y de los hábitos que favorecen la salud del corazón. Hablar de riesgo cardiovascular es, en esencia, hablar de prevención, cuidado y acompañamiento médico.
Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez
Ced. Prof. 13591084
Escuela Superior de Medicina, I.P.N.
Revisado/Modificado: septiembre 2025
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