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Infarto agudo de miocardio: ¿cómo se relaciona con la obstrucción de arterias y el perfil de lípidos?

Médico utilizando modelo anatómico para explicar el papel del colesterol en la obstrucción de arterias.

Hoy en día, es común adoptar hábitos poco saludables que se repiten con el tiempo, ya sea por costumbre o por el ritmo acelerado de la vida diaria. El consumo frecuente de alimentos con alto contenido calórico, la escasa actividad física y el uso prolongado de pantallas reducen el gasto de energía, lo que puede afectar de forma importante la salud del corazón.

En México, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, en 2021 fallecieron más de 220 mil personas por esta causa, y el infarto agudo al miocardio fue el responsable de 177 mil decesos. Estas cifras resaltan la importancia de conocer qué factores aumentan el riesgo de sufrir un infarto y cómo es posible prevenirlo mediante hábitos más saludables.

Dentro de las arterias: lo que no vemos, pero protege tu corazón

Antes de entender qué es un infarto agudo al miocardio (IAM), es importante conocer el papel de las arterias y, en especial, de una parte, muy importante de ellas: el endotelio vascular. El endotelio es como una capa interna que recubre las arterias por dentro y está formada por células que tienen funciones muy específicas para cuidar la circulación.

Aunque no suele considerarse un órgano, el endotelio cumple funciones similares: sus células tienen un metabolismo propio y son capaces de regular procesos como la vasodilatación (dilatación) y la vasoconstricción (contracción) arterial, mediante la liberación de sustancias que controlan el flujo sanguíneo. Además, evitan la activación innecesaria de las plaquetas, que son fragmentos de células muy grandes de la médula ósea y que se encargan del proceso de coagulación sanguínea.

Sin embargo, cuando el endotelio se daña, por ejemplo, cuando fumas o tienes la presión alta, pierde esta capacidad protectora. Este deterioro provoca cambios progresivos en las arterias, con el tiempo, aumentan considerablemente el riesgo de sufrir un infarto

Infarto y perfil de lípidos: ¿qué ocurre dentro de las arterias?

Una de las principales causas de un infarto es la hipercolesterolemia, es decir, niveles elevados de colesterol en sangre. Esta alteración puede detectarse mediante un estudio de laboratorio como perfil de lípidos, el cual mide distintos tipos de lípidos, incluyendo el colesterol LDL (colesterol "malo") y bajos niveles de HDL (colesterol "bueno").

Cuando el endotelio, se expone de forma prolongada a un exceso de colesterol LDL y a niveles bajos de HDL, comienza un proceso temprano llamado estría grasa. En esta etapa, se empiezan a acumular depósitos de grasa en la paredes arteriales, lo que representa el primer paso en el desarrollo de la aterosclerosis

Con el paso del tiempo, estas estrías grasas evolucionan y dan lugar a una placa aterosclerótica, que es como una especie de "parche" dentro de la arteria. Esta placa está formada por grasa acumulada (lípidos), células inflamatorias, tejido cicatricial e incluso pequeños coágulos llamados trombos, además de calcio, lo que la vuelve más rígida.

Esto puede imaginarse como una mezcla espesa que se va pegando a las paredes internas de las arterias, reduciendo el espacio por donde la sangre puede circular. Como consecuencia, la resistencia dentro de las arterias aumenta, y el corazón necesita hacer más esfuerzo y latir con más fuerza para que la sangre llegue a todo el cuerpo.

Mientras más crece esta placa, mayor es el riesgo de que se rompa o bloquee por completo el paso de la sangre. Si esto ocurre en las arterias que llevan oxígeno al corazón (arterias coronarias), puede provocar un infarto agudo al miocardio.

Infarto agudo al miocardio: ¿qué es y por qué ocurre?

El infarto agudo al miocardio es una condición médica grave que se produce cuando una arteria coronaria se obstruye de forma repentina, lo que reduce o detiene el flujo de oxígeno hacia una parte del músculo cardiaco. Esta falta de oxígeno provoca la muerte de las células del corazón en esa zona afectada.

La causa más frecuente es la ruptura de una placa aterosclerótica, lo que activa un proceso de coagulación. Como resultado, se forma un trombo (coágulo) que bloquea por completo el paso de sangre en una porción de la arteria coronaria. Sin un suministro constante de oxígeno, el tejido cardiaco comienza a dañarse en cuestión de minutos.

El tamaño y la ubicación del infarto dependen de la arteria afectada y del tiempo que transcurra antes de restablecer el flujo sanguíneo. Por este motivo, se considera una urgencia médica, ya que cuanto más rápido se actúe, menores serán las secuelas y las alteraciones en la función del corazón.

En los casos más severos, el infarto puede derivar en insuficiencia cardiaca, arritmias u otras complicaciones graves que ponen en riesgo la vida del paciente. Por ello, la prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para reducir el impacto de esta enfermedad y evitar consecuencias mayores. 

¿Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir un infarto?

Existen diversos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar un infarto agudo al miocardio. Algunos de ellos no pueden modificarse, como la edad o los antecedentes familiares, pero muchos otros pueden controlarse mediante hábitos saludables, ejercicio regular y seguimiento médico oportuno.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran:

  • Sexo: El infarto es más frecuente en hombres menores de 45 años. Sin embargo, después de la menopausia, el riesgo en mujeres aumenta y puede incluso superarlo.

  • Dislipidemias: Es uno de los factores más importantes, ya que implica alteraciones en los niveles de lípidos, como colesterol LDL elevado o triglicéridos altos. Se ha observado que pacientes con colesterol total superior a 200 mg/dL tienen hasta un 60 % de probabilidad de sufrir un infarto a los 70 años, y mientras más altos sean los niveles, más temprano puede presentarse.

  • Hipertensión arterial: Cuando esta enfermedad es de larga evolución, puede modificar la estructura del músculo liso en las arterias, facilitando la acumulación de lípidos y la formación de placas de ateroma.

  • Síndrome metabólico y diabetes mellitus: El síndrome metabólico es un conjunto de alteraciones como obesidad, hipertensión, dislipidemia y resistencia a la insulina. Estas condiciones afectan la función vascular y aumentan el riesgo de aterosclerosis.

  • Tabaquismo: Es uno de los factores de riesgo más relevantes en la enfermedad coronaria. Fumar se asocia con un aumento del colesterol total, una reducción del HDL ("colesterol bueno") y una mayor tendencia a formar coágulos sanguíneos.

Identificar estos factores de riesgo a tiempo es clave para prevenir complicaciones como el infarto. Sin embargo, además de reconocerlos, es fundamental acudir con un médico y realizar los estudios que solicite para evaluar tu salud cardiovascular. 

¿Cómo se evalúa el riesgo de sufrir un infarto?

Existen múltiples estudios que permiten detectar a tiempo alteraciones en el metabolismo que pueden afectar la salud cardiovascular. Muchos de ellos ayudan a identificar el riesgo incluso antes de que aparezcan síntomas, lo que permite al médico recomendar medidas preventivas personalizadas y reducir la probabilidad de complicaciones.

Entre los estudios más comunes se encuentran:

  • Perfil de lípidos: Es un análisis de sangre que mide los niveles de colesterol total, colesterol LDL ("malo"), colesterol HDL ("bueno") y triglicéridos, entre otros parámetros. Las alteraciones en estos valores permiten al médico calcular el índice aterogénico, un indicador que estima la probabilidad de formar placas de ateroma, relacionadas con el riesgo cardiovascular.

  • Glucosa en sangre y hemoglobina glicosilada (HbA1c): Estas pruebas permiten detectar o dar seguimiento a la diabetes mellitus, una de las principales enfermedades que contribuyen al daño vascular y aumentan el riesgo de infarto.

  • Medición de la presión arterial: Controlar los niveles de presión arterial ayuda a identificar la hipertensión, una condición que muchas veces no da síntomas, pero que puede causar cambios importantes en el sistema cardiovascular. En algunos casos, cuando se requiere una evaluación más precisa, el médico puede indicar un Monitoreo Ambulatorio de la Presión Arterial (MAPA) para registrar la presión a lo largo del día.

  • Electrocardiograma (ECG): Este estudio permite valorar la actividad eléctrica del corazón y detectar alteraciones en su ritmo o en la forma en que se contrae, lo que puede indicar isquemia (falta de oxígeno) o daño previo al tejido cardiaco.

¿Qué podemos hacer para reducir el riesgo de infarto?

La buena noticia es que muchos de los factores de riesgo pueden prevenirse o controlarse mediante cambios en el estilo de vida o con tratamiento médico adecuado, especialmente en personas con enfermedades diagnosticadas como diabetes o hipertensión.

Algunas acciones que pueden marcar una gran diferencia son:

  • Realizarse chequeos médicos oportunos, especialmente si existen antecedentes familiares de infarto o si se vive con alguna enfermedad crónica como diabetes o hipertensión.

  • Adoptar una alimentación saludable, reduciendo el consumo de grasas saturadas y trans, azúcares simples, y aumentando la ingesta de frutas, verduras y alimentos ricos en fibra.

  • Realizar actividad física regular, al menos 30 minutos, cinco veces por semana. Idealmente, alternando ejercicio cardiovascular, como correr, y entrenamiento de fuerza para mantener niveles adecuados de masa muscular.

  • Evitar el tabaquismo y moderar o eliminar el consumo de alcohol.

  • Controlar enfermedades crónicas como la hipertensión arterial o la diabetes, siguiendo el tratamiento médico y acudiendo a revisiones periódicas.

El infarto agudo al miocardio no siempre da señales antes de ocurrir, pero su riesgo puede reducirse significativamente si se actúa a tiempo. Consultar a tu médico es fundamental para recibir una evaluación personalizada de tus factores de riesgo, apoyada en estudios de laboratorio como el perfil de lípidos.

Tomar decisiones informadas puede marcar una gran diferencia en la salud de tu corazón.


Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

Ced. Prof. 13591084

Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Revisado/Modificado: julio 2025

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