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Magnesio: 5 mitos y realidades sobre su consumo y función en el organismo

Alimentos ricos en magnesio que apoyan la función del magnesio en el cuerpo humano.

El magnesio es un mineral esencial que participa en más de 300 reacciones bioquímicas en el organismo. Interviene en la producción de energía, el funcionamiento de los músculos y los nervios, la regulación de la glucosa y el mantenimiento de la estructura ósea. Este micronutriente contribuye al equilibrio celular y al funcionamiento de sistemas clave como el cardiovascular, neuromuscular y metabólico.

En condiciones normales, el cuerpo mantiene niveles adecuados de magnesio a través de la alimentación. Fuentes naturales como las legumbres, los frutos secos, las semillas, los granos enteros y las verduras de hoja verde aportan cantidades suficientes para cubrir las necesidades diarias recomendadas.

Para comprender mejor su verdadera función, vale la pena revisar algunos de los mitos más frecuentes y contrastarlos con la evidencia disponible.

Creencias frecuentes frente a la evidencia científica

Mito 1: “Si me siento cansado, seguro necesito magnesio

El cansancio o la sensación de fatiga puede estar relacionada con múltiples factores, como el descanso insuficiente, el estrés, las alteraciones metabólicas o el déficit de diversos nutrientes. Aunque el magnesio participa en el metabolismo energético, su deficiencia no siempre es la causa principal de la fatiga.

La concentración de magnesio en sangre se puede evaluar mediante estudios bioquímicos, generalmente los valores normales se encuentran entre 1.7 y 2.4 mg/dL. Sin embargo, los resultados deben interpretarse dentro de un contexto clínico más amplio, ya que el magnesio sérico representa solo una pequeña parte del total corporal. Por ello, su evaluación suele complementarse con estudios adicionales cuando se sospecha un desequilibrio.

En síntesis, el magnesio contribuye al metabolismo energético, pero no puede considerarse un indicador aislado del cansancio.

Mito 2: “El magnesio ayuda a dormir mejor o a relajarse”

El interés por la relación entre el magnesio y el descanso ha aumentado en los últimos años. Algunos estudios sugieren que podría influir en los mecanismos del sueño al participar en la actividad de ciertas sustancias del sistema nervioso, como el ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor que ayuda al cerebro a mantener un estado de equilibrio entre la actividad y la relajación.

Puede imaginarse al GABA como un “regulador natural” del ritmo cerebral, cuando su función es adecuada, el cerebro puede pasar con mayor facilidad de un estado de alerta a uno de descanso. El magnesio contribuye a ese equilibrio, aunque su papel no es directo ni exclusivo.

En una investigación con adultos mayores, publicada en Journal of Research in Medical Sciences, no se observaron diferencias importantes en la calidad del sueño entre las personas que tomaron magnesio y los que no. En cambio, otro estudio más reciente, publicado en la revista Nutrients, reportó ligeras mejorías en algunas personas, aunque los propios investigadores señalaron que todavía se necesitan ensayos más amplios y controlados para confirmar esos hallazgos.

En resumen, aún no hay evidencia suficiente para afirmar que el magnesio mejore el descanso o prevenga el insomnio. Su función principal está en mantener el equilibrio del sistema nervioso y muscular, pero eso no significa que su consumo en suplementos tenga un efecto directo sobre el sueño.

Mito 3: “Todos deberíamos tomar magnesio en suplemento”

El magnesio se obtiene principalmente a través de la alimentación, y en la mayoría de las personas, esto es suficiente para cubrir los requerimientos diarios. Los adultos necesitan entre 310 y 420 mg por día, dependiendo del sexo y la edad.

Los suplementos de magnesio pueden ser útiles en situaciones específicas, como en ciertos trastornos gastrointestinales como la constipación (estreñimiento), o en personas con tratamientos farmacológicos que disminuyen su absorción. Sin embargo, su indicación debe realizarse únicamente bajo supervisión médica o nutricional, ya que no todos los organismos los requieren.

Consumirlo sin indicación profesional puede alterar el equilibrio de otros minerales y no necesariamente aporta beneficios adicionales. Por ello, el enfoque adecuado es mantener una alimentación variada y acudir a revisiones médicas periódicas cuando sea necesario.

Mito 4: “El magnesio sirve para tratar molestias musculares”

Existe la idea de que el magnesio puede ayudar a aliviar los calambres o la tensión muscular. Sin embargo, la relación entre este mineral y las molestias musculares no está del todo comprobada. El magnesio participa de manera importante en los procesos de contracción y relajación de los músculos, pero los estudios científicos han mostrado resultados distintos acerca de su efecto cuando hay molestias o calambres.

Algunos estudios observaron pequeñas mejorías en casos muy específicos, como en mujeres embarazadas o en adultos mayores. Aun así, la evidencia no es suficiente para afirmar que el magnesio por sí solo sea eficaz para reducir este tipo de molestias.

Más que pensar en él como una solución directa, conviene entender que el magnesio forma parte del equilibrio general del organismo y cumple funciones estructurales y metabólicas esenciales. Mantener niveles adecuados a través de una alimentación variada es una forma de favorecer el buen funcionamiento muscular, sin necesidad de recurrir a suplementos si no hay una indicación médica.

Mito 5: “Mientras más magnesio, mejor”

El equilibrio de los nutrientes es fundamental para la salud. Aunque el magnesio es necesario para múltiples procesos fisiológicos, su exceso también puede generar alteraciones. La hipermagnesemia es una condición caracterizada por niveles elevados de magnesio en sangre, generalmente por encima de 2.6 mg/dL, y suele asociarse con alteraciones renales, que limitan la capacidad del organismo para eliminar el exceso del mineral.

Esta situación es poco frecuente en personas con función renal normal y se presenta principalmente en contextos clínicos específicos. Por eso, mantener un equilibrio adecuado (ni deficiencia ni exceso) es lo que permite que el organismo funcione correctamente.

El consumo de magnesio debe provenir preferentemente de fuentes alimentarias, ya que el cuerpo regula mejor su absorción a partir de los alimentos que de los suplementos concentrados.

Hablar del magnesio con información clara

El magnesio es un mineral fundamental para múltiples funciones del organismo, pero su importancia debe entenderse dentro del equilibrio general de la salud. A lo largo del tiempo, se le han atribuido beneficios que no siempre cuentan con respaldo científico sólido, lo que ha generado confusión sobre su verdadero papel. Por eso, disponer de información confiable ayuda a distinguir entre lo que la ciencia ha demostrado y lo que forma parte de creencias populares.

Reconocer cómo participa el magnesio en procesos como la producción de energía, la función muscular o la actividad nerviosa permite valorar su relevancia sin exagerar su alcance. Comprender estos aspectos también ayuda a apreciar la importancia de mantener hábitos saludables y de acudir a revisiones médicas cuando sea necesario.

Informarse sobre el cuerpo es una forma de cuidado. Saber qué hace cada nutriente, cómo se mide y por qué es importante promueve decisiones más conscientes y responsables. El conocimiento, cuando se acompaña de orientación profesional, se convierte en una herramienta poderosa para mantener la salud y el bienestar a largo plazo.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

          Ced. Prof. 13591084

          Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Revisado/Modificado: octubre 2025

Referencias bibliográficas

  1. Office of Dietary Supplements. (2022, 2 de junio). Magnesium: Fact Sheet for Health Professionals. National Institutes of Health. https://ods.od.nih.gov/factsheets/magnesium-healthprofessional/ 

  2. Harvard T.H. Chan School of Public Health. (2023, marzo). Magnesium. The Nutrition Source. https://nutritionsource.hsph.harvard.edu/magnesium/ 

  3. Luo, X., Tang, M., Wei, X., & Peng, Y. (2024). Asociación entre la puntuación de deficiencia de magnesio y la calidad del sueño en adultos: un estudio transversal de base poblacional. Revista de Trastornos Afectivos, 358, 105–112. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0165032724007183?via%3Dihub

  4. National Center for Complementary and Integrative Health. (2024, enero). In the News: Magnesium Supplements for Sleep Disorders. https://www.nccih.nih.gov/health/in-the-news-magnesium-supplements-for-sleep-disorders 

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