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Microbiota intestinal: ¿por qué es clave para la salud?

Mujer con  ilustración de intestino humano, clave para la microbiota intestinal y la salud digestiva.

La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que habitan de manera natural en el intestino. Este ecosistema, formado por billones de bacterias, hongos y otros microorganismos, desempeña funciones esenciales para la salud. Aunque durante mucho tiempo se pensó que todas las bacterias eran dañinas, hoy se sabe que muchas de ellas cumplen un papel protector. Estas bacterias contribuyen al equilibrio del sistema digestivo y favorecen el bienestar general.

Entre las múltiples funciones de la microbiota, una de las más relevantes es la fermentación intestinal, un proceso mediante el cual ciertas bacterias transforman los nutrientes que no fueron completamente digeridos en el intestino delgado. Este proceso genera compuestos beneficiosos para el organismo, como los ácidos grasos de cadena corta o la producción de vitamina K que tiene un papel clave en la coagulación de la sangre, además participa en la producción normal de gases intestinales. Comprender cómo actúan estas bacterias y su relación con la fermentación ayuda a entender por qué el equilibrio intestinal es tan importante para la salud.

Relación de la microbiota con la fermentación intestinal

La microbiota intestinal y la fermentación están directamente relacionadas. En el intestino grueso o colon, habita la mayor parte de las bacterias que forman parte de este ecosistema. Ahí, estas bacterias aprovechan los restos de alimentos que no se digirieron completamente en las etapas anteriores y los transforman mediante un proceso llamado fermentación.

Durante este proceso, las bacterias descomponen principalmente los carbohidratos y las fibras, generando pequeñas cantidades de gases como dióxido de carbono (CO₂), hidrógeno (H₂) y metano (CH₄). La presencia de estos gases es una consecuencia normal del funcionamiento digestivo y refleja la actividad natural de las bacterias, que (algunas de ellas) participan en la producción de metano, y la cantidad de este gas puede variar entre personas sin que eso signifique un problema de salud.

El equilibrio entre los diferentes tipos de bacterias del intestino influye en la forma en que el cuerpo aprovecha los nutrientes y en la cantidad de gases que se producen. Este equilibrio puede modificarse por distintos motivos, como los cambios en la alimentación, el uso prolongado de antibióticos o alteraciones en la forma en que el intestino se mueve (motilidad). Estas variaciones no siempre indican una enfermedad, en la mayoría de los casos, forman parte de las diferencias naturales que existen entre cada persona y su microbiota.

La fermentación como parte del proceso digestivo

La fermentación intestinal es un proceso natural del cuerpo que ayuda a que la digestión funcione de manera adecuada. Gracias a este proceso, algunos compuestos de los alimentos pueden ser aprovechadas por las células del intestino, mientras que otras son transformadas o eliminadas cuando el organismo ya no las necesita. 

Uno de los elementos más importantes y útiles son los ácidos grasos de cadena corta, estos se crean a partir de la fibra dietética no digerida y sirven como fuente de energía para las células del intestino y contribuyen a mantener su buen estado. Además, estos compuestos también tienen un efecto positivo en el metabolismo y en la salud general.

La manera en que se lleva a cabo esta fermentación depende de dos factores principales: la composición de la microbiota y el tipo de alimentación. Cuando la dieta incluye suficiente fibra, las bacterias pueden fermentar de forma equilibrada y producir compuestos que benefician al organismo. En cambio, cuando hay un consumo excesivo de azúcares o grasas saturadas, ese equilibrio puede alterarse. No obstante, la forma en que ocurre este proceso varía de una persona a otra, ya que cada individuo tiene una combinación única de bacterias influenciada por la edad, la genética, el uso de medicamentos y los hábitos de vida.

La producción de gases intestinales, como hidrógeno, dióxido de carbono y metano, también forma parte normal de la digestión. La cantidad de gas que se genera depende del tipo de alimentos que se consumen y de la capacidad del cuerpo para absorberlos o eliminarlos. En la mayoría de los casos, estos gases no provocan molestias y son un reflejo del funcionamiento saludable del sistema digestivo.

Estudios que pueden aportar información sobre el proceso digestivo

Existen diversos estudios clínicos que permiten conocer más sobre la actividad digestiva y la función de la microbiota intestinal. Uno de ellos es la prueba de aliento, que evalúa la cantidad de hidrógeno y metano exhalados tras la ingesta de ciertos azúcares. Esta prueba se utiliza en entornos clínicos para observar el comportamiento de la fermentación intestinal y la absorción de nutrientes. Sin embargo, es importante aclarar que esta prueba no está disponible actualmente en Chopo.

Existen diferentes estudios que pueden ayudar a conocer mejor cómo está funcionando el sistema digestivo y si existe un buen equilibrio intestinal. Algunos de los más utilizados son los siguientes:

  • Química sanguínea de 45 elementos: es un estudio de laboratorio que analiza distintos componentes de la sangre para evaluar el funcionamiento general del organismo. A través de estos resultados, el personal médico puede identificar alteraciones en el metabolismo o posibles deficiencias de nutrientes que podrían asociarse a la microbiota.

  • Calprotectina en heces: se trata de una prueba sencilla y no invasiva que analiza una muestra de heces para detectar si existe inflamación en el intestino. Este estudio puede ayudar a distinguir entre una alteración inflamatoria y otros trastornos funcionales del sistema digestivo.

  • Colonoscopia: es un estudio que se realiza mediante un equipo especializado que permite observar directamente el interior del colon. Con esta exploración, el médico puede identificar cambios en la pared intestinal, como lesiones o inflamación, y obtener información valiosa para el diagnóstico o seguimiento de distintas enfermedades del aparato digestivo.

Estos estudios deben ser solicitados e interpretados únicamente por personal médico especializado, como parte de una evaluación integral que considere los antecedentes clínicos y los resultados de laboratorio. Su propósito no es diagnosticar de manera aislada, sino contribuir al entendimiento del funcionamiento digestivo en conjunto.

La importancia de cuidar la microbiota

Cuidar el equilibrio de la microbiota intestinal es esencial para mantener una buena salud. Este equilibrio no solo ayuda a que la digestión sea adecuada, sino que también influye en la manera en que el cuerpo absorbe los nutrientes, utiliza la energía y fortalece las defensas naturales. Incluso tiene una influencia importante en la salud mental y en el estado de ánimo.

Cuando las bacterias intestinales pierden su equilibrio, por ejemplo, si disminuye su diversidad o cambian en cantidad, el sistema digestivo puede volverse más sensible y el cuerpo puede responder de forma distinta ante ciertos alimentos o infecciones.

Comprender cómo funciona la microbiota y el papel que cumple en la fermentación intestinal permite reconocer la importancia de mantener hábitos que favorezcan su estabilidad. Una alimentación con suficiente fibra, una buena hidratación y evitar el uso innecesario de antibióticos son acciones que ayudan a conservar esa diversidad bacteriana que el cuerpo necesita.

El intestino y su vínculo con el bienestar

Cada persona tiene un equilibrio intestinal propio, por lo que cualquier cambio importante en la digestión o el bienestar general debe ser valorado por un profesional de la salud, quien puede determinar si es necesario realizar estudios o ajustar hábitos.

La ciencia ha demostrado que el intestino no solo participa en la digestión, sino que también se comunica con otros sistemas del organismo, como el sistema nervioso. Este hallazgo muestra que mantener una microbiota saludable no solo beneficia al aparato digestivo, sino también al bienestar integral de todo el cuerpo.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

          Ced. Prof. 13591084

          Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Revisado/Modificado: octubre 2025

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