El pie de Charcot y su relación con la salud ósea en personas con diabetes
- 4 nov 2025
El pie de Charcot, también conocido como artropatía neuropática de Charcot, es una de las complicaciones más complejas asociadas a la diabetes mellitus. Se origina, en la mayoría de los casos, como consecuencia de la neuropatía diabética, una alteración de los nervios periféricos causada por niveles elevados de glucosa en sangre durante periodos prolongados.
Una alteración que afecta la estructura del pie
Esta condición afecta principalmente los huesos y las articulaciones del pie. Además, la disminución de la sensibilidad y los cambios en la circulación, que son frecuentes en las personas con diabetes, pueden hacer que sean más propensos a fracturas microscópicas que pueden pasar desapercibidas debido a la pérdida de sensibilidad causada por la neuropatía diabética. Así el pie puede perder su alineación natural, ocasionando deformaciones que dificultan el apoyo y la movilidad.
Esta pérdida de sensibilidad impide que la persona perciba el dolor o las lesiones, lo que puede conducir a una carga repetida sobre las estructuras dañadas. Con el tiempo, estos microtraumatismos favorecen la deformación progresiva del pie, conocida como “pie en mecedora” o “rocker-bottom foot”. Así como otro tipo de complicaciones.
Además de la neuropatía, el flujo sanguíneo alterado y los procesos inflamatorios crónicos que acompañan a la diabetes contribuyen a la fragilidad ósea y a la pérdida de estabilidad articular. En conjunto, estos cambios modifican la forma del pie y pueden dificultar el equilibrio y la movilidad.
Relación entre la diabetes y la salud ósea
En las personas con diabetes, los huesos pueden volverse más frágiles cuando los niveles de glucosa permanecen elevados constantemente, ya que este exceso puede dañar los nervios, una condición conocida como neuropatía diabética. Con el tiempo, ese daño favorece la aparición de un estado de inflamación crónica en el organismo, que modifica la forma en que el cuerpo renueva y fortalece el tejido óseo.
En la diabetes la inflamación constante suele ser de bajo grado, sin embargo, afecta el equilibrio natural de los huesos. Esta inflamación hace que el organismo extraiga calcio del hueso y lo lleve a la sangre, un proceso conocido como resorción ósea. Con el tiempo, este mecanismo vuelve los huesos más porosos y menos resistentes, lo que los hace más vulnerables a pequeñas fracturas o deformaciones.
Normalmente el hueso está en constante renovación gracias a dos tipos de células: unas que forman nuevo tejido y otras que lo reabsorben para mantenerlo fuerte. Cuando hay hiperglucemia (niveles altos de glucosa), este equilibrio se altera. Las células que construyen el hueso trabajan con menor eficacia, mientras que las que lo degradan se vuelven más activas. Como resultado, el hueso pierde densidad y resistencia.
Por otro lado, la mala circulación que es frecuente en la diabetes puede reducir el suministro de oxígeno y nutrientes que el hueso necesita para mantenerse saludable. A esto se suma un proceso de inflamación persistente, que también contribuye a su debilitamiento.
Cuando estos factores coinciden, los huesos del pie pueden volverse menos estables y más propensos a sufrir daño. Con el tiempo, esta fragilidad puede favorecer la aparición del pie de Charcot, una condición en la que las estructuras óseas se deforman de manera progresiva debido al debilitamiento del tejido.
¿Qué puede favorecer el desarrollo de pie de Charcot?
No todas las personas con diabetes desarrollan pie de Charcot, pero existen factores que aumentan el riesgo. Entre los más reconocidos se encuentran:
- Neuropatía periférica: es el principal factor predisponente, ya que disminuye la sensibilidad protectora del pie.
- Control glucémico deficiente: los niveles elevados de glucosa por periodos prolongados se asocian con alteraciones metabólicas y vasculares que afectan la integridad del hueso.
- Duración prolongada de la diabetes: cuanto más tiempo se ha vivido con la enfermedad, mayor es la probabilidad de presentar neuropatía y fragilidad ósea.
- Traumatismos repetidos o mal calzado: pequeñas lesiones o puntos de presión pueden desencadenar el daño estructural cuando la sensibilidad está reducida.
- Osteopenia y déficit de vitamina D: la disminución de la masa ósea y los niveles bajos de vitamina D pueden aumentar la susceptibilidad al daño óseo.
La evaluación médica especializada es| la única vía para identificar y monitorear adecuadamente el pie de Charcot.
Evaluaciones médicas que ayudan a identificarlo
Para confirmar un diagnóstico de pie de Charcot, los profesionales de la salud combinan distintas herramientas médicas que les permiten observar el estado de los huesos y valorar el control metabólico del organismo. Estos estudios no se realizan de manera aislada, sino como parte de una evaluación integral.
Estudios de imagen
Los estudios de imagen ayudan a ver cómo se encuentran los huesos y las articulaciones del pie:
- Radiografía simple: suele ser el primer estudio que se realiza. Permite detectar fracturas, desplazamientos o cambios en la forma del pie. En etapas iniciales puede no mostrar alteraciones visibles, por lo que a veces se complementa con otras pruebas.
- Tomografía computarizada (TC): ofrece una imagen tridimensional del pie, lo que facilita conocer la magnitud del daño óseo y planificar el tratamiento ortopédico más adecuado.
- Resonancia magnética (RM): muestra con gran detalle los tejidos blandos y los cambios tempranos dentro del hueso, incluso antes de que se noten en la radiografía.
Estudios de laboratorio
Además de las imágenes, los análisis de sangre brindan información importante sobre el estado general del paciente y el control de su diabetes:
- Hemoglobina glucosilada: muestra el promedio de los niveles de glucosa en los últimos tres meses. Ayuda a los médicos a conocer si el control metabólico ha sido estable.
- GlycoMark: este análisis complementa la información de la hemoglobina glucosilada, ya que permite identificar los picos de glucosa que pueden pasar desapercibidos entre las mediciones diarias. De esta forma, ayuda a evaluar con mayor precisión la variabilidad de la glucosa en el corto plazo.
- Velocidad de sedimentación globular (VSG) y proteína C reactiva (PCR): son marcadores que indican si existe inflamación o si el cuerpo está respondiendo a algún proceso infeccioso.
Estos estudios permiten a los especialistas valorar la salud ósea y metabólica de manera integral, detectar alteraciones en etapas tempranas y diseñar un plan de seguimiento personalizado según las necesidades de cada persona.
¿Cómo cuidar los pies y fortalecer la salud ósea cuando hay diabetes?
Cuidar los pies es una parte esencial del bienestar de las personas que viven con diabetes. El pie de Charcot es una complicación poco frecuente, pero puede aparecer cuando el control metabólico se mantiene inestable durante largo tiempo. Por eso, más que hablar solo de prevención, se trata de mantener hábitos que favorezcan la salud ósea y la estabilidad del pie, acompañados siempre de revisiones médicas regulares. Una detección oportuna y un buen control metabólico son fundamentales para evitar que el daño avance.
Algunas acciones que los especialistas suelen recomendar dentro del cuidado integral son:
- Revisiones médicas frecuentes: la evaluación del pie por profesionales capacitados permite identificar cambios estructurales o de sensibilidad antes de que generen deformaciones o heridas.
- Evaluación de la densidad ósea: mediante estudios como la densitometría, los médicos pueden conocer el estado de los huesos y ajustar el seguimiento de acuerdo con cada caso.
- Calzado adecuado y apoyo ortopédico: el uso de zapatos cómodos, con buen soporte y sin puntos de presión, ayuda a distribuir mejor el peso y a reducir el riesgo de lesiones.
- Control de los niveles metabólicos: mantener estables los niveles de glucosa, colesterol, triglicéridos y la presión arterial favorece una mejor circulación y fortalece los tejidos.
- Vitamina D y salud ósea: las personas con diabetes pueden presentar niveles bajos de vitamina D, en parte por el exceso de peso o por cambios en la función renal que dificultan su aprovechamiento. Esta vitamina es fundamental para mantener huesos fuertes y prevenir la pérdida de calcio. Tomar el sol de 10 a 30 minutos diarios, en horarios de baja radiación, puede ayudar al organismo a producirla de manera natural.
El cuidado del pie en personas con diabetes busca proteger la movilidad, prevenir lesiones y mantener una buena calidad de vida. Un seguimiento constante y la colaboración entre distintas especialidades médicas pueden marcar una gran diferencia en el bienestar diario.
Un recordatorio sobre la importancia de cuidar los pies y los huesos
El pie de Charcot es una complicación que puede presentarse en algunas personas con diabetes cuando los huesos y las articulaciones del pie se debilitan y deforman de manera gradual. Aunque su evolución puede ser compleja, una atención médica continua y el cuidado cotidiano hacen una gran diferencia en su manejo.
Contar con revisiones periódicas, mantener un control adecuado de la glucosa y usar calzado que proteja los pies son pasos que ayudan a conservar la movilidad y evitar daños mayores. El acompañamiento médico permite detectar los cambios a tiempo y ofrecer soluciones personalizadas para cada persona.
Hablar del pie de Charcot es también una forma de recordar que la salud ósea forma parte del bienestar general. Cuidar los pies, prestar atención a cualquier cambio y seguir las recomendaciones del equipo de salud son acciones que ayudan a mantener la independencia y la calidad de vida a largo plazo.
Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez
Ced. Prof. 13591084
Escuela Superior de Medicina, I.P.N.
Revisado/Modificado: noviembre 2025
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