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Herpes genital: qué es, cómo se transmite y por qué aparece

Pareja en consulta médica para recibir orientación sobre infecciones de transmisión sexual

Existen diversos tipos de virus del herpes simple, el tipo 1 y el tipo 2, son infecciones muy comunes a nivel mundial. Ambos pueden causas herpes genital, pero el tipo 2 es el que se ha asociado con mayores casos entre los pacientes de entre 14 y 49 años.

Lamentablemente el herpes genital usualmente es infradiagnosticado ya que la mayoría de las personas tienen pocos síntomas o ninguno. Solo algunas pueden presentar erupciones cutáneas. En 2024, datos de la Organización Mundial de la Salud,  más de 200 millones de personas han sufrido al menos un episodio sintomático desde el 2020.

Para entender mejor esta infección, es importante comenzar por saber qué es el herpes genital y cómo actúa en el cuerpo.

¿Qué es el herpes genital?

El herpes genital es una infección de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1) o tipo 2 (VHS-2). Aunque ambos pueden provocar la enfermedad, el tipo 2 se asocia con mayor frecuencia a casos de transmisión sexual. En la mayoría de los casos, la infección primaria no causa síntomas evidentes, por lo que muchas personas no saben que la padecen. 

Cuando se presentan manifestaciones clínicas, estas suelen incluir una erupción cutánea que puede convertirse en úlceras. Las lesiones pueden aparecer entre 4 y 7 días después del contacto, y afectan principalmente el prepucio, el glande o el cuerpo del pene en los hombres, y los labios, el clítoris, el periné, la vagina o el cuello uterino en las mujeres.

¿Cuál es la diferencia entre el VHS tipo 1 y el tipo 2?

Ambos virus pertenecen a la familia Herpesviridae y a la subfamilia Alphaherpesvirinae, que también incluye al Virus de la Varicela Zóster. Aunque comparten características estructurales y mecanismos de replicación similares, la principal diferencia entre ellos radica en la zona del cuerpo que prefieren afectar:

  1. VHS-1 (Virus del Herpes Simple tipo 1): suele replicarse en el tejido nervioso y se asocia principalmente con infecciones orales, como el herpes labial. En casos graves o en personas inmunocomprometidas, puede afectar el encéfalo y causar meningoencefalitis.
  2. VHS-2 (Virus del Herpes Simple tipo 2): tiene mayor afinidad por la región anogenital, siendo el principal causante del herpes genital. Sin embargo, debido a cambios en las prácticas sexuales, también puede encontrarse en lesiones orales.

¿Cómo se transmite el herpes genital?

El virus del herpes simple (VHS) se transmite principalmente por contacto directo con la piel o las mucosas infectadas durante las relaciones sexuales sin protección, ya sean orales, vaginales o anales. La entrada del virus ocurre a través de pequeñas fisuras o microabrasiones en la piel o mucosa genital.

Una vez que el virus entra en el organismo, se replica en las células de la piel y posteriormente migra hacia los nervios sensoriales cercanos. Desde ahí, viaja hasta los ganglios nerviosos de la médula espinal, donde puede permanecer en estado de latencia durante meses o incluso años. Durante este periodo, la persona puede no presentar síntomas, pero el virus puede reactivarse en ciertos momentos, lo que permite su transmisión incluso sin lesiones visibles.

¿Por qué aparece el herpes genital?

Para comprender cómo y por qué aparece el herpes genital, es importante saber que existen distintos tipos de infección por el virus del herpes simple, y cada una se manifiesta de forma diferente.

Infección primaria 

Este es el primer contacto del cuerpo con el virus. El periodo de incubación promedio es de cuatro días después de la exposición. Los síntomas varían desde úlceras genitales dolorosas hasta malestar general o dolor de cabeza. Sin embargo, la mayoría de las personas experimenta una infección leve o incluso asintomática. Durante esta fase, el virus puede transmitirse a otras personas hasta por 12 días, periodo en el cual hay excreción viral activa.

Infección no primaria 

En este caso, se trata de una primera infección por un tipo específico del virus (por ejemplo, HSV-2), pero la persona ya ha estado expuesta previamente al otro tipo (HSV-1). Esto significa que ya tiene anticuerpos que ofrecen cierta protección. Por esta razón, los síntomas suelen ser más leves y menos extensos.  La capacidad de transmitir el virus a otras personas suele durar alrededor de 7 días.

Infección recurrente 

El virus del herpes tiene la capacidad de permanecer latente en los ganglios nerviosos y reactivarse en ciertas condiciones. Cuando esto ocurre, desciende nuevamente por el nervio sensorial y se replica en la zona inicialmente infectada (como labios o genitales), causando una nueva erupción cutánea. Estas recurrencias pueden ser menos intensas que la infección primaria, pero siguen siendo contagiosas, incluso si los síntomas son mínimos.

En resumen, el herpes genital aparece como resultado de la primera exposición al virus o por una reactivación de una infección latente, especialmente en momentos en los que el sistema inmunológico se encuentra débil. Aunque muchas personas no presentan síntomas visibles, el virus puede seguir activo y contagiar a otras. Por ello, identificar su presencia de manera oportuna es clave para tomar decisiones informadas.

¿Cómo se diagnóstica el herpes genital?

El diagnóstico del herpes genital comienza con una adecuada historia clínica y un examen físico detallado de las lesiones presentes. Cuando estas son sugestivas de herpes, es necesario confirmar la sospecha mediante pruebas específicas de laboratorio.

La elección del estudio depende del momento clínico en el que se encuentre el paciente. Por ejemplo, si hay lesiones activas, se recomienda una prueba virológica como la PCR. En cambio, si los síntomas son atípicos o ya no hay lesiones visibles, pueden emplearse pruebas serológicas para detectar anticuerpos.

Pruebas virológicas 

  • Reacción en cadena de la polimerasa (PCR): Es el método más sensible para detectar el virus en muestras tomadas de úlceras genitales o lesiones mucocutáneas. También es la prueba de elección cuando se requiere analizar el líquido cefalorraquídeo en casos con síntomas neurológicos. Además, también puede realizarse para determinar la carga viral (número de copias del virus).
  • Cultivo viral de Herpes: Aunque fue considerado durante años el estándar de oro, su sensibilidad ha sido superada por la PCR. Además, depende mucho de la calidad de la muestra, por lo que hoy en día no suele ser la primera opción.
  • Anticuerpos fluorescentes directos: Permiten identificar de forma rápida y específica el tipo de virus del herpes simple (VHS), aunque su uso es menos frecuente.

Pruebas serológicas 

Las pruebas serológicas detectan anticuerpos específicos contra el VHS, especialmente útiles en personas con síntomas atípicos o sin lesiones visibles. Los anticuerpos suelen desarrollarse en las primeras semanas tras la infección y pueden permanecer detectables de forma indefinida.

Es importante tener en cuenta que los anticuerpos IgM contra VHS no son útiles para diferenciar una infección oral de una genital, ni para discriminar infecciones primarias y recurrentes, por eso no se recomiendan usualmente.

¿El herpes genital tiene cura?

El herpes genital no tiene cura definitiva, ya que el Virus del Herpes Simple puede permanecer en estado latente en el cuerpo durante toda la vida. Sin embargo, sí existe tratamiento para controlar los brotes, aliviar los síntomas y reducir el riesgo de contagio a otras personas.

Los antivirales, como el aciclovir, son medicamentos que pueden tomarse durante un brote activo o de manera continua. También suelen recetarse en tratamientos supresivos, si los episodios son frecuentes o intensos. Estas medicamentos ayudan a disminuir la intensidad, la duración y la frecuencia de las recurrencias.

Por otro lado, el acompañamiento médico y emocional es indispensable, ya que recibir este diagnóstico puede generar preocupación o sentimientos de culpa. Informarse, seguir el tratamiento y tomar decisiones responsables son pasos clave para cuidar de uno mismo y de la pareja.

La prevención es responsabilidad compartida

El uso correcto del preservativo durante las relaciones sexuales puede reducir significativamente el riesgo de transmisión, aunque no lo elimina por completo, ya que el virus puede estar presente en zonas no cubiertas. También es importante evitar el contacto durante los brotes activos, incluso si los síntomas son mínimos.

Conocer el diagnóstico, hablar abiertamente con la pareja y recibir seguimiento médico son acciones clave para vivir con esta infección sin estigmas y con buena calidad de vida.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

          Ced. Prof. 13591084

          Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Elaborado: noviembre 2025

Referencias bibliográficas

  1. Albrecht, M. A. (2025). Epidemiología, manifestaciones clínicas y diagnóstico de la infección por el virus del herpes simple genital. En M. S. Hirsch (Ed.), UpToDate. Recuperado el 19 de noviembre de 2025 de https://www.uptodate.com/contents/epidemiology-clinical-manifestations-and-diagnosis-of-genital-herpes-simplex-virus-infection
  2. Kaye, K. M. (2025). Herpes genital. Manual MSD, versión para profesionales. Recuperado el 19 de noviembre de 2025 de https://www.msdmanuals.com/es/professional/enfermedades-infecciosas/virus-herpes/herpes-genital
  3. Organización Mundial de la Salud. (2024, diciembre). Más de 1 de cada 5 adultos en el mundo tiene una infección genital por herpes, según la OMS. WHO.int. Recuperado el 19 de noviembre de 2025 de https://www.who.int/es/news/item/11-12-2024-over-1-in-5-adults-worldwide-has-a-genital-herpes-infection-who
  4. Parra-Sánchez, M. (2019). Úlceras genitales por virus herpes simplex. Formación Médica Continuada: Infecciones de transmisión sexual, 37(4), 260–264. https://www.elsevier.es/es-revista-enfermedades-infecciosas-microbiologia-clinica-28-articulo-ulceras-genitales-por-virus-herpes-S0213005X18303744

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