¿Qué es la PEP para VIH y cuándo se considera?
- 19 nov 2025
El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) continúa siendo un importante desafío de salud pública a nivel mundial. En México, de acuerdo con datos del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el SIDA (CENSIDA), se registran miles de nuevos diagnósticos cada año, lo que resalta la importancia de fortalecer las estrategias de prevención. Entre las medidas más efectivas se encuentra la profilaxis postexposición (PEP), una intervención médica que busca reducir el riesgo de infección tras una posible exposición al virus.
A diferencia de otros tratamientos, la PEP no está disponible en todos los servicios de salud del país. En México, su acceso puede variar dependiendo de la infraestructura sanitaria, concentrándose principalmente en hospitales de referencia, clínicas especializadas y, en algunos casos, instituciones privadas. Sin embargo, su relevancia dentro de las estrategias de prevención ha sido reconocida por organismos internacionales y nacionales de salud pública.
¿Qué es la profilaxis postexposición (PEP)?
La profilaxis postexposición (PEP) es un tratamiento que utiliza medicamentos antirretrovirales durante un tiempo determinado después de una posible exposición al VIH. Su finalidad es evitar que el virus se establezca en el organismo y cause una infección, actuando de manera preventiva cuando ha existido un contacto potencial con el virus.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la PEP debe iniciarse lo antes posible, preferentemente dentro de las primeras 72 horas después de la exposición. Iniciar el tratamiento a tiempo es fundamental, ya que su eficacia disminuye de forma importante si se retrasa más allá de ese periodo. Esto se debe a que la infección por el virus puede establecerse entre las 24 y 36 horas posteriores a la exposición, por lo que actuar con rapidez es clave para su efectividad.
Este tipo de profilaxis está respaldado por organismos internacionales que coinciden en que la PEP es una herramienta preventiva que debe indicar y supervisar un profesional de la salud, siempre considerando las características de cada caso.
¿Cómo actúa la PEP en el organismo?
Los medicamentos utilizados en la profilaxis postexposición (PEP) pertenecen al grupo de los antirretrovirales (ARV), los mismos que se emplean en el tratamiento del VIH. Su función es bloquear la capacidad del virus para multiplicarse dentro del cuerpo, lo que impide que se establezca una infección.
En palabras sencillas, cuando una persona tiene una posible exposición al VIH y no recibe tratamiento con antirretrovirales, el virus comienza a invadir las células del sistema inmunológico. Una vez dentro, utiliza el material genético de estas células para producir copias de sí mismo y continuar infectando otras.
La función de los medicamentos antirretrovirales es interrumpir este proceso, impidiendo que el virus entre en las células o que logre multiplicarse dentro de ellas. Gracias a esta acción, se reduce de forma considerable la posibilidad de que la infección se establezca en el organismo.
La eficacia de la PEP puede depender de varios factores importantes:
- El inicio del tratamiento: cuanto antes se empiece, mejor funciona. Idealmente debe iniciarse dentro de las primeras 72 horas posteriores a la exposición.
- Cumplir con el esquema completo: tomar los medicamentos en los horarios indicados y durante todo el periodo es esencial para lograr la máxima efectividad.
- Condiciones de salud del paciente y características de la exposición: factores como el estado inmunológico o la carga viral de la fuente también influyen en los resultados.
El tratamiento tiene una duración aproximada de 28 días y suele combinar tres fármacos antirretrovirales. Generalmente incluye tenofovir con emtricitabina, acompañados de dolutegravir o raltegravir , que se consideran seguros y eficaces.
Es importante recordar que la PEP no reemplaza la profilaxis preexposición (PrEP) , como el uso de un preservativo en cada relación sexual. Más bien, forma parte de una estrategia integral de protección, pensada para reducir riesgos en situaciones específicas y siempre bajo supervisión médica.
¿En qué situaciones puede considerarse la PEP?
La decisión de indicar la profilaxis postexposición (PEP) siempre debe ser tomada por un profesional de la salud, después de una valoración médica individual. Esto significa que antes de iniciar el tratamiento, el médico analiza cuidadosamente la situación de cada persona para determinar si realmente existe riesgo de infección y si la PEP es necesaria.
De forma general, este tratamiento puede considerarse cuando ha habido un contacto potencial con fluidos corporales que podrían contener el VIH, como sangre o semen. Esto puede ocurrir en distintos contextos, tanto laborales, por ejemplo, en personal de salud, como no ocupacionales.
Para tomar la decisión, el profesional se basa principalmente en tres aspectos:
- Tipo de exposición: si hubo contacto directo con sangre u otros fluidos corporales con posibilidad de contener el virus.
- Estado serológico de la fuente: si se sabe que la persona con la que hubo contacto vive con VIH o si su situación es desconocida.
- Tiempo transcurrido desde la exposición: la PEP es más eficaz cuando se inicia cuanto antes, idealmente dentro de las primeras 72 horas.
Comenzar el tratamiento a tiempo es clave para su efectividad. No obstante, no todas las situaciones requieren el uso de PEP; su indicación depende del nivel de riesgo determinado por el médico durante la evaluación. En algunos casos, el riesgo puede ser tan bajo que el tratamiento no es necesario, y el profesional orientará al paciente sobre los pasos adecuados a seguir.
¿Cómo se realiza la evaluación médica?
Antes de iniciar la profilaxis postexposición (PEP), los profesionales de la salud realizan una valoración médica cuidadosa. Este paso es fundamental, ya que permite conocer las circunstancias de la exposición y evaluar si realmente existe un riesgo que justifique el inicio del tratamiento.
Durante esta valoración, el médico suele realizar una entrevista clínica para recabar información importante, como el tipo de contacto, el momento en que ocurrió y los antecedentes de salud del paciente. Con base en estos datos, se determina la necesidad de realizar estudios complementarios.
Entre los principales análisis que pueden solicitarse se encuentran:
- Prueba de tamizaje del VIH de 4ª generación, esta prueba cuenta con una sensibilidad del 99.89 % y una especificidad del 100 %, lo que significa que ofrece resultados altamente confiables y permite identificar una posible infección incluso dos semanas después del contacto de riesgo, ya que detecta tanto anticuerpos contra el virus como el antígeno p24, una proteína que aparece en etapas tempranas de la infección.
- Determinación del estado serológico del paciente y, cuando es posible, de la fuente de exposición para que el personal médico pueda establecer si existe riesgo real de transmisión y decidir si la PEP es necesaria.
- Pruebas de función hepática y renal que se realizan en algunos casos para asegurar que el organismo puede tolerar los medicamentos antirretrovirales sin complicaciones. Además, cuando la exposición se relaciona con una transmisión sexual, suele recomendarse la realización de otras pruebas de infecciones de transmisión sexual, como hepatitis B y C, sífilis, clamidia o gonorrea.
Esta información es esencial para que el profesional determine si la PEP está indicada y cuál es el esquema de tratamiento más adecuado según las características clínicas de cada persona.
La evaluación médica, además de orientar el manejo clínico, brinda al paciente un espacio para resolver dudas y recibir información confiable sobre el proceso, lo que contribuye a un cuidado más seguro y acompañado.
Importancia del seguimiento médico
El seguimiento médico es una parte muy importante del cuidado después de haber iniciado la profilaxis postexposición (PEP). Durante este proceso, el equipo de salud acompaña al paciente para supervisar cómo está respondiendo al tratamiento, verificar que los medicamentos sean bien tolerados y confirmar que el esquema sea efectivo.
El médico puede recomendar la realización de pruebas de detección del VIH en distintos momentos, generalmente a las cuatro y doce semanas posteriores a la exposición. Estas pruebas permiten asegurarse de que no haya ocurrido una infección y ofrecen tranquilidad al paciente al contar con resultados confiables. Este seguimiento es fundamental porque facilita la detección temprana si existiera algún resultado positivo y garantiza que se reciba atención integral y oportuna.
Además, el acompañamiento médico no solo cumple una función de control clínico, sino también de apoyo y orientación. Durante las consultas, el profesional puede ofrecer información confiable y ayudar a que el paciente mantenga una buena adherencia al tratamiento. Este acompañamiento ayuda a que el proceso se viva con mayor confianza y comprensión.
Prevención y educación en salud
La PEP forma parte de un conjunto de estrategias de prevención del VIH que buscan cuidar la salud y evitar nuevas infecciones. Estas estrategias incluyen la educación en salud, el acceso a pruebas diagnósticas, la atención médica oportuna y la promoción de prácticas sexuales seguras.
Contar con información clara y servicios accesibles es esencial para reducir los casos de VIH en América Latina. En México, estas acciones se complementan con la disponibilidad de pruebas de tamizaje, la promoción del uso del preservativo y el acceso a tratamientos preventivos como la profilaxis preexposición (PrEP) y la postexposición (PEP).
La información médica verificada y la atención profesional oportuna son herramientas clave para actuar a tiempo y reducir riesgos. Cada paso en la prevención, desde informarse, realizarse pruebas o acudir al médico, representa una oportunidad para proteger la salud y fomentar una cultura de cuidado compartido.
La prevención no se basa solo en evitar una infección, sino también en construir conocimiento, confianza y responsabilidad colectiva. Acudir a fuentes médicas confiables y mantener comunicación abierta con los profesionales de la salud son formas de fortalecer ese compromiso con el bienestar propio y de la comunidad.
Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez
Ced. Prof. 13591084
Escuela Superior de Medicina, I.P.N.
Revisado/Modificado: noviembre 2025
Referencias bibliográficas
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