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Antibióticos: ¿por qué ya no funcionan como antes?

Cápsulas de antibióticos sobre fondo blanco, referencia a resistencia bacteriana.

El descubrimiento de los antibióticos transformó para siempre la medicina. Aunque desde inicios del siglo XX se empezaron a usar sustancias que atacaban a los microorganismos, fue en 1928 cuando el científico Alexander Fleming descubrió por accidente la penicilina, considerado el primer antibiótico moderno. Este hallazgo marcó un antes y un después en el tratamiento de infecciones, salvando millones de vidas y revolucionando la salud pública.

Sin embargo, con el paso del tiempo, los antibióticos han comenzado a perder efectividad. La resistencia bacteriana, provocada en gran parte por el uso inadecuado de estos medicamentos, se ha convertido en una amenaza silenciosa. Cada vez más infecciones comunes se vuelven difíciles de tratar, lo que pone en riesgo la vida de muchas personas. En este artículo exploraremos qué son los antibióticos, sus usos y qué significa la resistencia bacteriana.

¿Qué son los antibióticos y para qué sirven?

Los antibióticos son medicamentos diseñados para combatir infecciones causadas por bacterias. Su función principal es detener el crecimiento bacteriano o eliminarlas por completo del organismo. No son efectivos contra virus, por lo que no sirven para tratar enfermedades como el resfriado común o el COVID-19.

Muchos antibióticos se obtienen a partir de microorganismos como bacterias o hongos, y otros se fabrican en laboratorios. Para que un antibiótico pueda ser utilizado en personas, debe pasar por un riguroso proceso de investigación que puede durar más de 10 años. En este tiempo, se evalúa su seguridad, eficacia y posibles efectos adversos a través de distintas fases de estudios clínicos antes de ser aprobado para su uso médico.

¿Cómo funcionan los antibióticos?

Los antibióticos actúan de diferentes maneras según su tipo y objetivo. Para entender mejor cómo funcionan, es útil conocer tres aspectos clave:

  1. Tipo de efecto que producen:

    • Bactericidas: eliminan directamente a las bacterias.
    • Bacteriostáticos: detienen su crecimiento y reproducción, lo que permite al sistema inmune eliminarlas.
  2. Espectro de acción: Esto se refiere a la variedad de bacterias contra las que actúa un antibiótico.

    • De amplio espectro: atacan muchas bacterias diferentes, tanto Gram positivas como Gram negativas.
    • De espectro reducido: están dirigidos a un grupo más específico de bacterias.
  3. Mecanismo de acción: Es la forma en que el antibiótico ataca a la bacteria. Puede:

    •  Inhibir la síntesis de proteínas esenciales para su supervivencia.
    •  Alterar la membrana que protege a la bacteria.
    • Interferir en la producción de su material genético (ácidos nucleicos).
    • Impedir la formación de su pared celular.
    • Afectar su metabolismo y funciones vitales.

    Cada antibiótico tiene un mecanismo distinto y se elige según el tipo de infección, su gravedad y la bacteria responsable.

¿Cuándo se deben usar?

Los antibióticos solo deben utilizarse cuando hay evidencia clara de una infección causada por bacterias, ya sea por síntomas específicos o pruebas de laboratorio. Usarlos sin necesidad, por ejemplo, en infecciones virales como la gripe o en fiebres sin causa aparente, no solo es ineficaz, sino que puede generar efectos secundarios y alterar la microbiota sana, es decir, las bacterias “buenas” que protegen tu cuerpo.

La elección del antibiótico adecuado no es aleatoria; debe considerar:

  1. El tipo de bacteria causante, mediante pruebas como la tinción de Gram, cultivos o pruebas moleculares (como PCR).
  2. La sensibilidad de la bacteria al medicamento, a través de un antibiograma.
  3. Las características del paciente, como la edad, condiciones médicas previas o posibles alergias.

Automedicarse o tomar antibióticos “por si acaso” puede poner en riesgo tu salud y contribuir a un problema global: la resistencia bacteriana.

¿Qué es la resistencia bacteriana?

Hoy en día, hablar de antibióticos implica también hablar de resistencia bacteriana, un problema global de salud pública que crece rápidamente.

La resistencia bacteriana ocurre cuando las bacterias desarrollan mecanismos para evadir la acción de los antibióticos, haciendo que estos medicamentos pierdan su efectividad. En otras palabras, las bacterias "aprenden" a defenderse y sobreviven, incluso ante tratamientos que antes sí funcionaban.

Según un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023 una de cada seis infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio fue resistente a los antibióticos. Entre 2018 y 2023, la resistencia aumentó más del 40%, con un crecimiento anual estimado entre el 5% y el 15%.

Además, el Informe Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antibióticos 2025 alertó sobre la aparición de resistencia a 22 antibióticos clave, utilizados para tratar infecciones urinarias, intestinales, en la sangre e incluso enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea. Las bacterias que mostraron mayor resistencia incluyen:

  • Escherichia coli
  • Klebsiella pneumoniae
  • Salmonella spp.
  • Shigella spp.
  • Staphylococcus aureus
  • Streptococcus pneumoniae

Este fenómeno pone en riesgo la eficacia de tratamientos comunes y puede hacer que infecciones simples se conviertan en problemas graves.

¿Por qué los antibióticos ya no funcionan igual que antes?

Uno de los principales factores que explican la pérdida de eficacia de los antibióticos es su uso excesivo e inadecuado. Aunque estos medicamentos han salvado millones de vidas desde su descubrimiento, su mal uso ha acelerado el desarrollo de resistencia bacteriana.

En muchos casos, los antibióticos se recetan sin una necesidad real, especialmente en infecciones virales, donde no tienen ningún efecto. También es común que las personas se automediquen o no completen el tratamiento, lo que permite que algunas bacterias sobrevivan y se vuelvan más resistentes.

La situación se agravó después de la pandemia de COVID-19, cuando la automedicación con antibióticos se volvió más frecuente. Además, existe confusión entre los síntomas de infecciones virales y bacterianas, lo que dificulta el diagnóstico correcto y lleva a prescripciones innecesarias.

Otro factor preocupante es que muchas bacterias multirresistentes capaces de evadir varios antibióticos a la vez se originan en entornos hospitalarios, donde pueden persistir durante años y transmitirse entre pacientes vulnerables.

¿Qué puedo hacer para evitar la resistencia a los antibióticos?

Aunque la resistencia bacteriana es un problema global, todas las personas pueden contribuir a reducirla. Algunas acciones clave incluyen:

  • No automedicarse. Solo tomar antibióticos cuando un profesional de la salud los prescribe.
  • Seguir el tratamiento completo. Aunque los síntomas desaparezcan, es importante terminar el antibiótico según lo indicado.
  • Evitar compartir antibióticos. Cada tratamiento es personalizado; lo que funciona para una persona puede no ser útil o incluso ser dañino para otra.
  • No exigir antibióticos. Si el médico determina que se trata de una infección viral, es mejor seguir sus indicaciones sin insistir en un antibiótico.
  • Promover el uso responsable. Informar a familiares y amigos sobre la importancia de no abusar de estos medicamentos.

Adoptar estas prácticas ayuda no solo a proteger tu salud, sino también a preservar la eficacia de los antibióticos para las futuras generaciones.

Antibióticos y resistencia bacteriana: una responsabilidad compartida

Los antibióticos han salvado millones de vidas desde su descubrimiento, pero hoy enfrentamos una amenaza silenciosa: su pérdida de efectividad. La resistencia bacteriana no solo es un problema médico, también es una consecuencia del uso inadecuado de estos medicamentos en la vida diaria.

 Cada vez que usamos un antibiótico sin necesitarlo, le damos a las bacterias una oportunidad para fortalecerse. Por eso, informarnos, seguir las indicaciones médicas y evitar la automedicación son pasos esenciales para preservar este recurso.

Cuidar el uso de los antibióticos es cuidar la salud del presente y del futuro.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

          Ced. Prof. 13591084

          Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Elaborado: octubre 2025

Referencias bibliográficas

  1. Barrantes-Jiménez, K., Chacón-Jiménez, L., & Arias-Andrés, M. (2022). El impacto de la resistencia a los antibióticos en el desarrollo sostenible. Población y Salud en Mesoamérica, 19(2). https://doi.org/10.15517/psm.v0i19.47590

  2. Instituto Nacional de Salud Pública. (2019). 7 días, 7 datos sobre el uso de antibióticos. Gobierno de México. https://www.insp.mx/avisos/5136-antibioticos-uso-siete-datos.html

  3. Organización Mundial de la Salud. (2025). La OMS advierte de la resistencia generalizada en todo el mundo a antibióticos de uso habitual [Comunicado de prensa]. https://www.who.int/es/news/item/13-10-2025-who-warns-of-widespread-resistance-to-common-antibiotics-worldwide

  4. Organización Panamericana de la Salud. (s. f.). Resistencia a los antimicrobianos. https://www.paho.org/es/temas/resistencia-antimicrobianos

  5. Vera-Carrasco, O. (2021). Aspectos farmacológicos para el uso racional de antibióticos. Revista Médica La Paz, 27(2). http://www.scielo.org.bo/scielo.php?pid=S1726-89582021000200058&script=sci_arttext

  6. Werth, B. J., & Tesini, B. L. (2025). Generalidades sobre los fármacos antibacterianos. Manual MSD, versión para profesionales. https://www.msdmanuals.com/es/professional/enfermedades-infecciosas/bacterias-y-f%C3%A1rmacos-antibacterianos/generalidades-sobre-los-f%C3%A1rmacos-antibacterianos?query=introducci%C3%B3n%20a%20los%20antibi%C3%B3ticos

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