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¿Qué son los cálculos biliares y por qué se forman?

La vesícula biliar forma parte del sistema digestivo y cumple un papel clave en la digestión de las grasas. Cuando hay un exceso de colesterol o de bilirrubina en la bilis, o cuando la vesícula no logra vaciarse por completo, estos componentes pueden endurecerse y formar estructuras sólidas conocidas como cálculos biliares.

¿Qué es la bilis y cómo se relaciona con la vesícula biliar?

La bilis es un líquido de color amarillo verdoso con sabor amargo, producido por los hepatocitos (las células del hígado) de forma continua, en una cantidad de entre 500 y 1,000 mililitros al día. Está compuesta principalmente por agua, sales biliares, colesterol y bilirrubina, un pigmento derivado de la descomposición normal de los glóbulos rojos. Su función es ayudar a digerir las grasas que consumimos.

La vesícula biliar es el órgano encargado de almacenar y concentrar esta bilis entre comidas. Cuando comemos algo con grasa, la vesícula se contrae y libera la bilis hacia el duodeno, la primera parte del intestino delgado. Ahí, la bilis actúa como un detergente: divide la grasa en partículas más pequeñas, facilitando que el organismo pueda digerirla y absorberla.

Ese mismo colesterol y esa bilirrubina que participan en el proceso son, precisamente, los ingredientes que pueden dar origen a los cálculos biliares.

¿Qué son los cálculos biliares?

Los cálculos biliares son estructuras sólidas que se forman cuando algunos componentes de la bilis se endurecen. Existen principalmente dos tipos: los cálculos de colesterol, los más frecuentes, y los cálculos de pigmento, compuestos sobre todo por bilirrubina. En términos médicos, la presencia de estos cálculos se conoce como colelitiasis.

¿Por qué se forman?

Existen dos mecanismos principales detrás de la formación de los cálculos biliares.

El primero ocurre cuando el hígado produce demasiado colesterol o demasiada bilirrubina, más de lo que la bilis es capaz de mantener disueltas. Ese exceso empieza a formar pequeños cristales que, con el tiempo, se van uniendo hasta convertirse en un cálculo.

El segundo tiene que ver con la vesícula misma: cuando no logra vaciarse por completo después de cada comida, algo de bilis se queda estancada dentro de ella. Mientras más tiempo permanece ahí, más oportunidad tienen esos cristales de seguir creciendo y formar cálculos más grandes.

¿Qué factores se asocian con mayor frecuencia a su aparición?

El peso corporal influye de dos formas distintas. Por un lado, la obesidad hace que el hígado produzca más colesterol del habitual, saturando la capacidad de la bilis para disolverlo. Por otro, una pérdida de peso muy rápida (por ejemplo, con dietas muy restrictivas o después de una cirugía bariátrica) provoca que el hígado libere ese exceso de colesterol de golpe hacia la bilis.

Los antecedentes familiares también cuentan, no porque los familiares tengan diabetes u obesidad, sino porque existe un componente genético propio que influye en cómo el cuerpo procesa el colesterol y produce sales biliares. Basta con que un padre, madre o hermano haya tenido cálculos para que el riesgo aumente.

A esto se suman otros factores:

Edad: el riesgo aumenta después de los 40 años.

Sexo: las mujeres tienen mayor probabilidad, por la influencia de hormonas como el estrógeno.

Embarazo: estas hormonas se elevan y el vaciamiento de la vesícula se vuelve más lento.

La presencia de uno o varios factores de riesgo no significa necesariamente que una persona tenga cálculos biliares. Para confirmar su presencia y conocer sus características, el médico puede apoyarse en diferentes estudios.

¿Qué estudios permiten evaluar los cálculos biliares?

  • Perfil hepático: un conjunto de análisis de sangre que revisan cómo está funcionando el hígado, incluyendo transaminasas, bilirrubinas, fosfatasa alcalina y proteínas en suero. Estos resultados ayudan a identificar si existe alguna alteración relacionada con el hígado o las vías biliares.
  • Ultrasonido hepatobiliar: un estudio de imagen que permite visualizar con claridad el hígado, la vesícula y las vías biliares, sin usar radiación y sin ser invasivo. Suele ser el método más utilizado para observar directamente los cálculos.
  • Resonancia magnética: se utiliza cuando existe sospecha de que un cálculo migró desde la vesícula hasta el colédoco, el conducto que lleva la bilis al intestino. En estos casos ofrece imágenes más detalladas de las vías biliares que el ultrasonido, lo que ayuda a confirmar su ubicación exacta.

Una vez identificados los factores de riesgo y los estudios que permiten evaluar los cálculos biliares, también es importante conocer el papel que pueden tener algunos hábitos cotidianos, como la alimentación.

La alimentación y los cálculos biliares

Lo que comemos también influye en cómo se comporta esta condición. Alimentos como frituras, embutidos, quesos altos en grasa, comida rápida o platillos muy condimentados hacen que la vesícula se contraiga más de lo normal para liberar bilis, y si ya hay cálculos dentro, ese movimiento puede empujar alguno hacia la salida del órgano. Ahí es cuando aparece el dolor conocido como cólico biliar.

Por eso, reducir este tipo de alimentos no elimina los cálculos que ya se formaron, pero sí puede ayudar a que estos episodios se presenten con menos frecuencia. Cuando los cálculos ya están presentes, el manejo dependerá de sus características y de las manifestaciones que produzcan en cada persona.

¿Qué opciones de tratamiento existen?

Cuando los cálculos no generan molestias, el manejo suele ser un seguimiento médico periódico: el profesional de la salud valora cómo evoluciona el paciente y, si es necesario, indica ajustes en la alimentación u otras recomendaciones puntuales, sin llegar todavía a una intervención.

Cuando sí hay síntomas recurrentes o complicaciones, lo más común es recurrir a la colecistectomía, es decir, la extirpación de la vesícula biliar. Hoy en día, la mayoría de estos procedimientos se hacen con técnica laparoscópica: pequeñas incisiones y una recuperación bastante más rápida, de una a dos semanas en promedio.

En casos más complejos, por ejemplo, cuando hay cicatrices de cirugías previas o complicaciones severas, puede ser necesaria una cirugía abierta, con un tiempo de recuperación mayor.

La valoración médica oportuna

La elección entre las distintas opciones de tratamiento depende de una valoración individualizada por parte de un profesional de la salud, quien considerará las características particulares de cada caso antes de definir el camino a seguir.

Si tu médico te ha solicitado pruebas de función hepática como parte de esta valoración, en Laboratorios Chopo puedes realizarlas con resultados confiables que le ayudarán a definir el diagnóstico y el tratamiento más adecuado para tu caso.

Preguntas frecuentes

¿Es necesario tratar los cálculos biliares si no generan molestias?

No siempre. Cuando los cálculos no causan síntomas, muchas veces solo se les da seguimiento periódico, sin necesidad de una intervención inmediata. La decisión de tratarlos o no depende de lo que el profesional de la salud observe en cada valoración.

¿Los cálculos biliares pueden volver a aparecer después de la cirugía?

Cuando se extirpa la vesícula por completo, los cálculos ya no pueden formarse ahí, ya que el órgano donde se originan deja de existir. Sin embargo, en casos poco frecuentes pueden formarse cálculos directamente en las vías biliares, aun sin vesícula.

¿Los cálculos biliares son hereditarios?

Los antecedentes familiares son uno de los factores que se relacionan con una mayor probabilidad de desarrollarlos, aunque no significa que se hereden de forma directa. Influyen también otros elementos, como el peso corporal, el sexo o la edad.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

Ced. Prof. 13591084

Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Revisado/Modificado: agosto 2026

Referencias bibliográficas

  1. Hundt M., Basit H., John S. (2022). Physiology, Bile Secretion. [Updated 2022 Sep 26]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing. Recuperado el 10 de agosto de 2026 de: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK470209/
  2. Manual MSD, versión para profesionales. (2026). Colelitiasis. https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-hepáticos-y-biliares/trastornos-de-la-vesícula-biliar-y-los-conductos-biliares/colelitiasis
  3. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK), NIH. (s.f.). Diagnóstico de los cálculos biliares. https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades-digestivas/calculos-bilares/diagnostico
  4. Society of American Gastrointestinal and Endoscopic Surgeons (SAGES). (2025). Información para pacientes sobre la cirugía de extracción de la vesícula biliar (colecistectomía). https://www.sages.org/publications/patient-information/informacion-para-pacientes-sobre-la-cirugia-de-extraccion-de-la-vesicula-biliar-colecistectomia/
  5. Keus, F., de Jong, J., Gooszen, H. G., & van Laarhoven, C. J. H. M. (2006). Laparoscopic versus open cholecystectomy for patients with symptomatic cholecystolithiasis. Cochrane Database of Systematic Reviews. https://doi.org/10.1002/14651858.CD006231

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