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Conmociones cerebrales y enfermedad de Parkinson, qué dice la evidencia

Es ls imagen de dos jugadores de fútbol americano que se estan mirando frente a frente, sus uniformes son de coilor vino y llevan cascos protectores.

En los deportes de contacto, las lesiones físicas forman parte del riesgo inherente a la actividad. Entre ellas, las conmociones cerebrales han cobrado especial relevancia no solo por su impacto inmediato, sino por su posible relación con el desarrollo de enfermedades neurológicas a largo plazo, entre ellas la enfermedad de Parkinson.

La investigación científica en torno a este vínculo ha avanzado de forma importante, y hoy se cuenta con evidencia que vale la pena conocer.

¿Qué es una conmoción cerebral?

La conmoción cerebral, también conocida como lesión cerebral traumática leve, afecta a aproximadamente 42 millones de personas en todo el mundo cada año. Es más frecuente en deportistas, personal militar y personas mayores, aunque puede ocurrirle a cualquier persona.

De acuerdo con el Consenso Internacional sobre Conmoción Cerebral de Ámsterdam (2022), en el ámbito deportivo se define como un trauma cerebral causado por un golpe directo en la cabeza, el cuello o el cuerpo, que genera una fuerza impulsiva sobre el cerebro durante la práctica de deportes o actividades físicas.

Este tipo de traumatismo puede afectar temporalmente las funciones del cerebro. Entre las manifestaciones más comunes se encuentran:

  • Pérdida leve de conciencia
  • Dificultades de concentración y memoria
  • Dolor de cabeza y confusión
  • Alteraciones en el equilibrio y la coordinación

El diagnóstico de una conmoción cerebral no siempre es sencillo, ya que los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra.

En el ámbito deportivo, la evaluación debe ocurrir de forma rápida, incluso en pleno juego, lo que ha llevado a organizaciones como la FIFA y la NFL a desarrollar protocolos específicos para identificar estas lesiones y proteger a los atletas en el momento en que ocurren.

Relación conmociones cerebrales y enfermedad de Parkinson

Estudios recientes han encontrado una asociación entre las conmociones cerebrales repetidas y el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson. Para entender por qué, es útil conocer lo que ocurre dentro del cerebro cuando recibe este tipo de impactos de forma reiterada.

Los traumatismos repetidos pueden provocar un aumento de la presión dentro del cráneo, lo que comprime las estructuras cerebrales y reduce el aporte de oxígeno a las neuronas. Cuando las neuronas no reciben suficiente oxígeno, se activa un fenómeno conocido como toxicidad por excitación: las células nerviosas se mantienen activas de forma continua sin poder "apagarse". Con el tiempo, este estado sostenido puede generar los primeros cambios hacia enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.

Es importante aclarar que esta asociación no significa que toda persona que sufra una conmoción cerebral vaya a desarrollar Parkinson. Sin embargo, la evidencia disponible subraya la importancia de atender y dar seguimiento adecuado a este tipo de lesiones, especialmente en quienes las experimentan de forma repetida.

¿Cómo se diagnostican las conmociones cerebrales relacionadas con el deporte?

Cuando se sospecha una conmoción cerebral, el proceso de evaluación comienza de inmediato. El médico revisa los síntomas y signos de afectación neurológica, y en una segunda etapa aplica el SCAT (Sport Concussion Assessment Tool), una herramienta diseñada específicamente para identificar este tipo de lesión de forma rápida y estandarizada. Todo el proceso toma alrededor de 10 minutos y puede realizarse incluso en el campo de juego.

En algunos casos, cuando se requiere descartar complicaciones más graves como una hemorragia intracraneal, se recurre a estudios de imagen como la tomografía computarizada o la resonancia magnética. Sin embargo, no todas las lesiones son visibles en estas pruebas, especialmente en etapas tempranas, ya que algunas son microscópicas.

Por eso, los chequeos médicos periódicos son especialmente importantes para quienes han experimentado conmociones de forma repetida.

Conmociones cerebrales, una razón más para cuidar la salud neurológica

Hablar de conmociones cerebrales y su posible vínculo con enfermedades como el Parkinson puede generar inquietud, y es completamente comprensible. Lo importante es saber que la ciencia avanza en la comprensión de estos mecanismos precisamente para mejorar la forma en que se detectan y se atienden.

Cada golpe en la cabeza, por leve que parezca, merece ser evaluado por un profesional de la salud. El seguimiento médico oportuno no es una medida de alarma, sino una forma de cuidar el cerebro a lo largo del tiempo.

Si ya se cuenta con indicación médica, en la página web o la App Chopo es posible consultar los estudios disponibles, conocer la preparación previa y encontrar la sucursal más cercana.

Preguntas frecuentes sobre conmociones cerebrales y enfermedad de Parkinson

¿Una conmoción cerebral siempre causa Parkinson?

No. Sufrir una conmoción cerebral no significa que se vaya a desarrollar Parkinson. Sin embargo, la evidencia científica señala que las conmociones repetidas pueden aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas. El seguimiento médico es fundamental para monitorear cualquier cambio neurológico a lo largo del tiempo.

¿Cuánto tiempo puede tardar en desarrollarse el Parkinson tras conmociones repetidas?

No existe un tiempo definido. Los cambios neurodegenerativos ocurren de forma gradual y pueden tardar años o décadas en manifestarse clínicamente. Por eso, el monitoreo a largo plazo es especialmente importante en personas con antecedentes de traumatismos cerebrales repetidos.

¿Solo los deportistas pueden sufrir conmociones cerebrales?

No. Cualquier persona puede sufrir una conmoción cerebral, independientemente de si practica deportes o no. Caídas, accidentes de tráfico y golpes en actividades cotidianas son causas frecuentes fuera del ámbito deportivo. La diferencia es que en los deportes de contacto la frecuencia de este tipo de lesiones tiende a ser mayor.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

Ced. Prof. 13591084

Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Revisado/Modificado: mayo 2026

Referencias bibliográficas

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