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Serotonina: qué es y cómo influye en tu estado de ánimo

Profesional médico señalando un modelo anatómico del cerebro, referencia al papel de la serotonina en el estado de ánimo.

Sentirnos bien no depende solo de lo que hacemos diariamente, sino también de lo que ocurre dentro de nuestro cerebro. A veces, una sensación de felicidad o calma viene acompañada de algo más que un buen momento: es parte de un complejo equilibrio bioquímico en las conexiones neuronales. Entre las sustancias responsables de este equilibrio, la serotonina juega un papel clave.

Este neurotransmisor, también conocido como la “hormona de la felicidad”, influye directamente en el estado de ánimo, el sueño, el apetito e incluso en la forma de ver el mundo. En este artículo explicaremos qué es la serotonina, cómo actúa en el cuerpo y qué se puede hacer para mantener sus niveles en equilibrio.

¿Qué es la serotonina?

La serotonina es un neurotransmisor del tipo monoamínico, conocido también por su abreviatura 5-HT, ya que su nombre químico completo es 5-hidroxitriptamina. Fue descubierta por accidente en 1935 por el científico Vittorio Erspamer, mientras intentaba purificar un extracto de células enterocromafines, un tipo de células presentes en el intestino que producen esta sustancia.

Como neurotransmisor, la serotonina actúa como un mensajero químico entre las neuronas, facilitando la comunicación en el sistema nervioso. Su función es clave para regular procesos como el estado de ánimo, el apetito, el sueño y otras funciones corporales esenciales.

¿Cómo y dónde se produce la serotonina?

La serotonina se produce a partir de un aminoácido esencial llamado triptófano, que obtenemos a través de los alimentos. Para convertirse en serotonina, el triptófano atraviesa una serie de reacciones químicas dentro del cuerpo.

Durante este proceso, se le agregan moléculas de oxígeno e hidrógeno y, posteriormente, se modifica su estructura eliminando un átomo de carbono. Para que estas reacciones ocurran correctamente, el cuerpo necesita ciertos nutrientes esenciales, como la vitamina B6 (piridoxina) y el ácido fólico (vitamina B9), que actúa a través de un compuesto llamado tetrahidrobiopterina (BH4).

Una vez sintetizada, la serotonina se almacena en pequeñas vesículas dentro de las neuronas. Cuando estas neuronas se activan, liberan serotonina para transmitir señales que pueden generar una activación o inhibición, dependiendo del tipo de receptor involucrado.

Parte de esta serotonina puede reciclarse, es decir, reabsorberse y almacenarse nuevamente en las vesículas neuronales. Otra parte puede ser metabolizada en el citoplasma de las células. Fuera del sistema nervioso, la serotonina se metaboliza principalmente en el hígado y los pulmones. Por otro lado, se estima que el 90% de la serotonina se almacena en las células enterocromafines ubicadas en el tracto gastrointestinal.

¿Cómo actúa la serotonina en el cuerpo?

Aunque la serotonina es ampliamente reconocida por su papel en el sistema nervioso central, su función no se limita al cerebro. Este neurotransmisor participa en múltiples procesos fisiológicos en todo el cuerpo. Entre sus funciones más importantes se encuentran:

  • Regulación del sueño: la serotonina es precursora de la melatonina, una hormona que regula el ciclo sueño-vigilia. La melatonina se produce en mayor cantidad cuando hay oscuridad, y disminuye con la luz del día, ayudando a sincronizar el reloj biológico.

  • Dilatación pupilar y visión: puede activar fibras musculares del cuerpo ciliar, lo que puede influir en la presión intraocular y en la respuesta de la pupila a estímulos lumínicos.

  • Función cardiovascular: al aumentar el calcio dentro de las células, la serotonina tiene un efecto inotrópico (fuerza de contracción) y cronotrópico (frecuencia cardíaca) positivo.

    También se almacena en las plaquetas, donde participa en la coagulación. Además, puede provocar vasodilatación si el endotelio (revestimiento de los vasos) está sano, o vasoconstricción si está dañado.

  • Sistema respiratorio: regula el impulso respiratorio, influye en la resistencia vascular pulmonar y participa en procesos de remodelación de los vasos pulmonares.

  • Sistema digestivo: en el intestino, la serotonina estimula el vaciamiento gástrico, mejora la motilidad intestinal, promueve la secreción de fluidos y regula el tono del colon.

  • Metabolismo y función pancreática: aumenta la secreción de insulina, mejora la captación de glucosa en los músculos, favorece la formación de grasa (lipogénesis) en el tejido adiposo y promueve la acumulación de lípidos en el hígado.

  • Otras funciones: también modula procesos como la micción, la maduración de los óvulos y la detumescencia del pene (regreso a un estado no erecto).

¿Qué relación tiene la serotonina con el estado de ánimo?

La serotonina desempeña un papel clave en la regulación del estado de ánimo, la ansiedad y la percepción del bienestar. En el cerebro, actúa como un modulador de las emociones al influir en la comunicación entre las neuronas. Cuando los niveles de serotonina son adecuados, es más probable que las personas se sientan tranquilas, optimistas y emocionalmente estables.

Diversos estudios han relacionado los niveles bajos de serotonina con trastornos como la depresión, la ansiedad y los cambios bruscos de humor. De hecho, muchos medicamentos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), están diseñados para aumentar la disponibilidad de serotonina en las sinapsis neuronales, con el objetivo de mejorar los síntomas emocionales.

¿Qué factores pueden alterar los niveles de serotonina?

Los niveles de serotonina pueden verse afectados por múltiples factores que influyen tanto en su producción como en su función en el cuerpo. Algunos de los más relevanes son:

  • Alimentación deficiente en triptófano: Si la dieta es pobre en proteínas de buena calidad o carece de vitaminas como la B6 o el ácido fólico, su producción será más difíciles.
  • Estrés crónico: altos niveles de estrés pueden alterar la actividad de los neurotransmisores, incluyendo la serotonina. Esto afecta el equilibrio emocional y puede contribuir a la aparición de trastornos del ánimo.
  • Alteraciones del sueño: Dormir poco o tener un sueño de mala calidad, puede alterar la síntesis de melatonina.
  • Consumo de sustancias: el alcohol, la cafeína en exceso, algunas drogas y ciertos medicamentos pueden disminuir los niveles de serotonina o interferir con sus receptores.
  • Enfermedades intestinales: Dado que una gran parte de la serotonina se produce en el intestino, padecimientos como el síndrome de intestino irritable, disbiosis o enfermedades inflamatorias pueden afectar su producción.
  • Falta de exposición a la luz solar: La luz natural estimula la liberación de serotonina en el cerebro. Por eso, las personas que pasan mucho tiempo en interiores o durante los meses de invierno pueden experimentar una disminución en sus niveles.

Aunque existen medicamentos específicos que ayudan a regular los niveles de serotonina, especialmente en el tratamiento de trastornos como la depresión, mantener un equilibrio adecuado de este neurotransmisor también depende de factores como la alimentación, el ejercicio, el sueño y el bienestar emocional. Adoptar hábitos saludables puede ser una forma efectiva de mejorar el estado de ánimo y complementar cualquier tratamiento médico.

¿Cómo aumentar la serotonina de forma natural?

Aumentar la serotonina de forma natural es posible a través de pequeños cambios en el estilo de vida. Estas acciones estimulan la producción y liberación de este neurotransmisor sin necesidad de fármacos, y son recomendadas tanto para la prevención como para el acompañamiento de ciertos tratamientos médicos:

  • Alimentación rica en triptófano: Este aminoácido esencial es el precursor de la serotonina. Se encuentra en alimentos como huevo, leche, queso, pavo, pollo, pescado, semillas de girasol, soya, plátano y frutos secos. Combinarlos con carbohidratos complejos favorece su absorción.
  • Ejercicio físico regular: La actividad física, especialmente el ejercicio aeróbico como caminar, correr o nadar, estimula la liberación de serotonina y mejora el estado de ánimo a corto y largo plazo.
  • Exposición a la luz solar: La luz natural estimula la producción de serotonina en el cerebro. Se recomienda pasar al menos 15 a 30 minutos al día al aire libre, especialmente en las primeras horas del día.
  • Dormir bien: El sueño de calidad ayuda a mantener en equilibrio los niveles de serotonina y su conversión en melatonina. Seguir horarios regulares y evitar pantallas antes de dormir es fundamental.
  • Prácticas de relajación y bienestar: Actividades como la meditación, el yoga, la respiración consciente o simplemente pasar tiempo con seres queridos pueden reducir el estrés y favorecer la producción de serotonina.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol o cafeína: Estas sustancias pueden alterar el equilibrio natural de los neurotransmisores en el cerebro y afectar el estado de ánimo.

Cada persona es distinta, por lo que estas estrategias deben adaptarse a las necesidades individuales. En caso de síntomas persistentes relacionados con el estado de ánimo, lo más recomendable es acudir con un profesional de la salud.

Cuidar tu bienestar también equilibra tu serotonina 

La serotonina no solo depende de procesos químicos o genéticos; también está fuertemente influenciada por el estilo de vida. Dormir bien, alimentarse de forma equilibrada, hacer ejercicio regularmente y mantener vínculos sociales sanos son pilares fundamentales para mantener sus niveles estables.

Actividades como caminar al aire libre, exponerse a la luz solar en las primeras horas del día, practicar meditación o mindfulness y realizar actividades placenteras como escuchar música o convivir con seres queridos, estimulan naturalmente la liberación de serotonina.

Además, cuidar la salud intestinal, a través de una alimentación rica en fibra y probióticos,  también influye, ya que más del 90% de la serotonina del cuerpo se produce en el tracto gastrointestinal.

En resumen, pequeños cambios en la rutina diaria pueden tener un gran impacto en el bienestar emocional, contribuyendo a un mejor equilibrio de este importante neurotransmisor.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

          Ced. Prof. 13591084

          Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Revisado/Modificado: noviembre 2025

Referencias bibliográficas

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