¿Entre más sudas, más peso pierdes? Esto dice la ciencia sobre el mito
- 7 ago 2025
En nuestra vida diaria, estamos constantemente expuestos a mensajes sobre la pérdida de peso que suelen estar ligados a productos milagro o prácticas poco saludables. En este contexto, han surgido muchos mitos que, lejos de informar, generan confusión.
Uno de los más comunes es la creencia de e sudar más al hacer ejercicio, por ejemplo, usando fajas o chalecos “reductivos”, ayuda a perder más grasa y, por lo tanto, a bajar más rápido de peso.
Pero ¿qué tan cierto es esto? ¿El sudor realmente es una señal de que estás “quemando grasa”? En este artículo exploraremos qué dice la ciencia sobre esta creencia tan establecida.
¿Qué es el sudor y por qué lo necesitamos?
Aunque muchas veces lo asociamos con mal olor o con una falta de higiene, el sudor es una sustancia natural y necesaria que cumple funciones importantes para mantener el equilibrio de nuestro cuerpo. Su función principal es regular la temperatura corporal, un proceso conocido como termorregulación.
Cuando hacemos ejercicio o estamos expuestos al calor, nuestro organismo detecta el aumento de temperatura corporal. Esta señal es captada por el hipotálamo, una parte del sistema nervioso central (localizado en el cráneo), que actúa como un termostato. A partir de cierto umbral, es decir, cuando la temperatura central del cuerpo se eleva considerablemente, el hipotálamo activa las glándulas sudoríparas, que comienzan a producir sudor para “enfriar” el cuerpo.
Actualmente se conocen tres tipos de glándulas sudoríparas:
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Ecrinas: son las más abundantes y están distribuidas por casi toda la superficie corporal. Son responsables de la mayor parte del sudor que generamos y su contenido es principalmente agua y electrolitos.
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Aprocrinas y apoecrinas: se localizan en áreas específicas como axilas y muslos. Aunque producen menos sudor, este suele tener un olor más intenso debido a su localización y composición.
De forma general, nuestras glándulas ecrinas pueden secretar entre 0.5 y 1 mililitro de sudor por minuto, aunque en un momento dado, solo el 5% de estas glándulas están activas. Gracias a este sofisticado sistema, el cuerpo logra mantener una temperatura corporal equilibrada dependiendo de la actividad física y el clima.
Grasa corporal y su relación con el peso
El peso corporal es el resultado de muchos factores: la cantidad de músculo, la estructura ósea, el agua corporal y, por supuesto, la grasa. Por eso, fijarse en el número que muestra una báscula puede ser engañoso. Lo más importante es evaluar la composición corporal, es decir, qué porcentaje de ese peso corresponde a masa muscular y qué porcentaje es grasa corporal.
Una composición corporal adecuada es aquella en la que predomina la masa muscular y hay una baja proporción de grasa. Sin embargo, muchas veces pensamos que “estar bien” es pesar menos, cuando en realidad, lo más importante es mantener un equilibrio saludable más allá de lo estético.
Tener un exceso de grasa corporal no solo afecta la apariencia física. La grasa, cuando se acumula en exceso, actúa como un agente inflamatorio liberando sustancias que pueden alterar el funcionamiento del cuerpo. Por eso, hoy se considera que la obesidad es una enfermedad inflamatoria crónica, asociada con alteraciones hormonales, resistencia a la insulina, disminución de energía y otros desequilibrios metabólicos.
Por esta razón, la pérdida de peso enfocada en reducir grasa corporal, y no solo bajar kilos sin control, es el enfoque recomendado por los profesionales de la salud. Diversos estudios respaldan que este tipo de pérdida de grasa contribuye a mejorar la salud general y prevenir enfermedades metabólicas a largo plazo, como la diabetes o la hipertensión arterial.
Entonces, ¿es real que al sudar más pierdes más peso?
A simple vista, sí: cuando sudamos, el número en la báscula puede bajar. Esto se debe a que el sudor está compuesto principalmente por agua y electrolitos como sodio, potasio y cloro, lo que lo convierte en una sustancia salada. Si consideramos que el cuerpo humano está formado en gran parte por agua, es lógico que, al sudar durante el ejercicio, perdamos algo de peso.
Sin embargo, esta pérdida es temporal, ya que lo que estamos eliminando es agua corporal. En cuanto nos rehidratamos, el peso vuelve a su nivel normal. Es decir, no estamos perdiendo grasa, sino líquidos.
Ahora bien, es común escuchar frases como “la grasa se oxida más rápido” durante el ejercicio. Y es cierto que, cuando el cuerpo utiliza sus reservas de grasa como fuente de energía, ocurre un proceso metabólico llamado beta oxidación.
Durante este proceso, los ácidos grasos almacenados en el tejido graso se descomponen y se transforman en energía que el cuerpo puede utilizar, especialmente durante ejercicios prolongados o de intensidad moderada.
Pero esto no significa que sudar más esté relacionado con una mayor “quema” de grasa. La cantidad de sudor no indica cuánto estás adelgazando ni cuánta grasa estás utilizando como energía.
¿Qué puedo hacer para perder peso?
No existe una fórmula mágica. La pérdida de peso es un compromiso personal y requiere constancia. Nadie puede hacerlo por ti, y los productos milagro no ofrecen soluciones reales ni sostenibles.
Lo más importante es entender que este proceso debe ir acompañado de una alimentación equilibrada y consciente. Sí, el ejercicio ayuda mucho, pero sin buenos hábitos alimenticios, los resultados no serán duraderos.
Vivimos en una sociedad que a menudo promueve soluciones rápidas, aunque no siempre sean saludables. Por eso, es importante volver a conectar con nuestro cuerpo, cuidarlo y darle lo que realmente necesita para estar bien.
Perder peso no se trata solo de ver un número más bajo en la báscula. Se trata de comprender qué estamos perdiendo, de valorar el movimiento como una forma de bienestar y no como una obligación. Es elegir sentirnos bien, tener más energía y vivir de forma más consciente.
Visitar a tu médico de forma regular, buscar orientación profesional para conocer tus necesidades nutricionales y descubrir qué tipo de ejercicio es el mejor para ti, también es una forma de amor propio.
Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez
Ced. Prof. 13591084
Escuela Superior de Medicina, I.P.N.
Elaborado: agosto 2025
Referencias bibliográficas
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