¿Para qué sirve un ultrasonido pélvico ginecológico?
- 26 may 2026
El ultrasonido ginecológico, también conocido como ultrasonido pélvico, es un estudio no invasivo que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para obtener imágenes de los órganos y estructuras que se encuentran dentro de la pelvis femenina. Entre los órganos que permite visualizar se encuentran:
- Útero
- Cuello uterino
- Trompas de Falopio
- Ovarios
- Vejiga, como referencia anatómica
Este estudio se realiza con frecuencia para identificar diversas condiciones ginecológicas como quistes ováricos, fibromas uterinos o endometriosis, y también para evaluar situaciones relacionadas con la infertilidad, el sangrado irregular o el dolor pélvico.
¿Cómo se realiza un ultrasonido ginecológico?
El ultrasonido ginecológico puede realizarse de distintas formas, dependiendo de la valoración médica y de las estructuras que se necesiten observar con mayor detalle.
Las principales formas de realizar este estudio son:
- Ultrasonido transabdominal: el transductor se coloca sobre la parte baja del abdomen para obtener imágenes generales de los órganos pélvicos. Suele ser el primer acercamiento al estudio.
- Ultrasonido transvaginal: se utiliza un transductor delgado que se introduce en la vagina, lo que permite obtener imágenes más detalladas de los órganos reproductores.
Ambas modalidades son seguras y no utilizan radiación ionizante, lo que las convierte en una opción confiable para evaluar y dar seguimiento a la salud ginecológica y pélvica.
¿Cómo funciona el ultrasonido ginecológico?
El ultrasonido ginecológico funciona a través de un transductor que emite ondas sonoras de alta frecuencia, imperceptibles para el oído humano. Estas ondas viajan a través de la piel y los tejidos hasta llegar a los órganos internos, y se comportan de manera distinta según la densidad de cada tejido que atraviesan.
Al regresar en forma de ecos, el transductor los capta y una computadora los convierte en imágenes electrónicas que permiten ver en tiempo real el tamaño, la forma y la textura de los órganos pélvicos como el útero, los ovarios y la vejiga.
Antes de iniciar el estudio, se aplica un gel conductor sobre la piel para facilitar el desplazamiento del transductor y asegurar que las ondas sonoras viajen sin interrupciones. En algunos casos, también se evalúa el flujo sanguíneo en la zona, midiendo su velocidad y dirección. Al no utilizar radiación, este estudio es seguro y proporciona imágenes precisas en tiempo real.
¿Cómo prepararse para un ultrasonido pélvico?
La preparación puede variar según el tipo de ultrasonido que se vaya a realizar, pero en general implica pasos sencillos que ayudan a obtener imágenes más claras y precisas. Antes del estudio, el profesional de salud puede preguntar sobre:
- La fecha del último periodo menstrual
- Los medicamentos que se estén tomando
- Antecedentes de problemas ginecológicos, cirugías previas o molestias actuales como dolor o sangrado
Para el ultrasonido transabdominal:
Es probable que se solicite llegar con la vejiga llena. Una vejiga con líquido ayuda a desplazar el intestino fuera del área pélvica, lo que mejora la visualización de los órganos reproductivos.
Generalmente se recomienda beber entre 3 y 4 vasos de agua (aproximadamente 500 a 750 ml) alrededor de una hora antes del procedimiento, y evitar ir al baño hasta que el estudio haya concluido. Aunque una vejiga llena puede generar algo de presión, es necesaria para obtener imágenes de buena calidad.
Para el ultrasonido transvaginal:
En este caso se solicitará llegar con la vejiga vacía, ya que eso facilita la inserción y el movimiento del transductor.
También se recomienda usar ropa cómoda y fácil de retirar, ya que es posible que se indique el uso de una bata durante el procedimiento.
¿Para qué sirve y qué detecta el ultrasonido pélvico?
El ultrasonido ginecológico es una herramienta fundamental en el diagnóstico y seguimiento de diversas condiciones que afectan los órganos reproductores femeninos y las estructuras pélvicas. Al proporcionar imágenes en tiempo real, permite a los médicos evaluar el estado de los órganos, identificar anomalías y orientar las decisiones de atención médica.
- Evaluación de los órganos reproductores: permite visualizar el útero, los ovarios, las trompas de Falopio, el cuello uterino y la vejiga. Estas imágenes ayudan a detectar cambios en la forma, el tamaño o la estructura de estos órganos, tanto en mujeres en edad reproductiva como en mujeres menopáusicas.
- Problemas menstruales y sangrado irregular: es útil para identificar sangrado uterino anormal en distintas etapas de la vida. Puede detectar la presencia de miomas (tumores benignos en el útero), pólipos o hiperplasia endometriales.
- Diagnóstico de quistes y tumores: ayuda a identificar quistes ováricos, tumores en los ovarios o el útero, y otras masas pélvicas. Las imágenes en tiempo real también permiten distinguir entre masas benignas y aquellas que podrían requerir estudios adicionales para un diagnóstico definitivo.
- Evaluación de la infertilidad: el ultrasonido de seguimiento folicular permite monitorear el desarrollo de los folículos ováricos durante el ciclo menstrual. Este estudio es clave en tratamientos de fertilidad, ya que ayuda a identificar el momento más adecuado para la ovulación y a coordinar procedimientos como la inseminación artificial o la fertilización in vitro.
- Fibromas uterinos: los fibromas son tumores benignos que se desarrollan en el músculo del útero. Aunque en general no representan un riesgo grave, pueden ocasionar dolor, sangrado abundante y dificultades reproductivas. El ultrasonido permite conocer su tamaño, ubicación y cantidad.
- Seguimiento postoperatorio: después de una cirugía ginecológica, el ultrasonido se utiliza para evaluar la recuperación y detectar posibles complicaciones como desplazamiento de dispositivos quirúrgicos.
- Evaluación de dispositivos anticonceptivos: permite verificar la posición del dispositivo intrauterino (DIU) y detectar si se ha desplazado o no está correctamente colocado.
Estas son algunas de las condiciones que el ultrasonido ginecológico y pélvico puede ayudar a identificar y monitorear. Cada caso es diferente, y es el médico tratante quien determina qué estudio es el más adecuado según la situación de cada paciente.
Informarse es el primer paso para cuidarse
El ultrasonido ginecológico y pélvico es un estudio esencial en el cuidado de la salud reproductiva femenina. Su capacidad para generar imágenes detalladas en tiempo real lo convierte en una herramienta valiosa para identificar y dar seguimiento a una amplia variedad de condiciones, desde irregularidades menstruales y quistes ováricos hasta situaciones relacionadas con la fertilidad.
Al ser seguro y no utilizar radiación, es una herramienta ampliamente utilizada en la evaluación médica en distintas etapas de la vida. Conocer en qué consiste puede ayudar a acudir al estudio con mayor tranquilidad y confianza. Si ya cuentas con indicación médica para realizar alguno de estos estudios, puedes consultar en la página web o la App Chopo información relacionada con el procedimiento, las indicaciones previas y otros detalles importantes antes de tu cita.
Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez
Ced. Prof. 13591084
Escuela Superior de Medicina, I.P.N.
Revisado/Modificado: mayo 2026
Referencias bibliográficas
- Shobeiri, S. A., & Alshiek, J. (2025). Ultrasound examination of the female pelvic floor. En R. F. Connor (Ed.), UpToDate. Wolters Kluwer. Consultado en https://www.uptodate.com/contents/ultrasound-examination-of-the-female-pelvic-floor
- Radiological Society of North America. (2023). Ultrasonido de pelvis. RadiologyInfo.org. https://www.radiologyinfo.org/es/info/pelvus
- UC San Diego Health. (2023). Ultrasonido pélvico. MyHealth UCSD. https://myhealth.ucsd.edu/Spanish/TestsProcedures/Gynecology/92,P09298
- Stanford Medicine Children's Health. (s. f.). Ultrasonido pélvico. https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default?id=pelvic-ultrasound-92-P09298