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Vacuna contra el sarampión: cómo saber si eres inmune y cuándo se aplica

Aplicación de vacuna en el brazo como parte del esquema contra el sarampión.

A raíz de los recientes brotes de sarampión en México y otras regiones del mundo, han surgido dudas sobre la vacuna contra el sarampión: ¿quiénes deben aplicársela?, ¿cuánto dura la protección? y ¿cómo saber si una persona es realmente inmune?

Aunque forma parte de los esquemas de vacunación desde hace décadas, no siempre se conserva el registro en la Cartilla Nacional de Vacunación o se recuerda con certeza cuántas dosis fueron aplicadas. Comprender cómo funciona esta vacuna y cómo puede evaluarse la inmunidad ayuda a responder estas preguntas con base en evidencia científica.

Para dimensionar la importancia de esta vacuna, es necesario entender primero qué es el sarampión y por qué continúa siendo un tema relevante en salud pública.

¿Qué es el sarampión y por qué sigue siendo relevante? 

El sarampión es una enfermedad viral que forma parte del grupo de las enfermedades exantemáticas, como la rubéola o la varicela, cuya característica principal es la aparición de una erupción cutánea conocida como exantema.

Aunque en distintos periodos se logró reducir significativamente su circulación en varios países, el sarampión no ha sido erradicado a nivel mundial. Al tratarse de una enfermedad altamente contagiosa, la disminución en las coberturas de vacunación puede favorecer la reaparición de brotes.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, hasta el 18 de febrero de 2026 se reportaron 10,199 casos confirmados en México, afectando principalmente a niñas y niños entre 1 y 4 años, seguidos por el grupo de 5 a 9 años. Estos datos subrayan la importancia de mantener esquemas de vacunación completos para reducir el riesgo de transmisión.

¿Para qué sirve la vacuna contra el sarampión? 

La vacuna contra el sarampión sirve para prevenir la infección causada por el virus del sarampión y reducir el riesgo de complicaciones asociadas. Su principal objetivo es generar inmunidad antes de que la persona entre en contacto con el virus o, en caso de exposición, reducir la probabilidad de enfermedad grave.

Para lograrlo, estimula al sistema inmunológico mediante la exposición a una versión segura del virus, lo que permite la producción de anticuerpos específicos. De esta manera, si ocurre una exposición posterior, el organismo puede responder de forma más rápida y eficaz.

¿Qué tipo de vacuna es la vacuna contra el sarampión? 

La vacuna contra el sarampión es una vacuna de virus vivos atenuados. Esto significa que contiene una versión debilitada del virus, capaz de estimular al sistema inmunológico sin causar la enfermedad en personas sanas.

En México y en muchos otros países, el componente contra el sarampión suele administrarse en combinación con otros virus, en diferentes presentaciones:

Vacuna doble viral: sarampión y rubéola (SR) 

Contiene componentes atenuados contra ambos virus y se utiliza principalmente en campañas de refuerzo o en grupos específicos de población.

Vacuna triple viral: sarampión, parotiditis y rubéola (SRP)

También conocida como triple viral, protege contra tres enfermedades virales y forma parte de los esquemas de vacunación infantil.

Vacuna tetra o cuádruple viral: sarampión, parotiditis, rubéola y varicela (SRPV)

Incluye además el componente contra varicela y puede utilizarse en ciertos esquemas pediátricos.

¿A qué edad se vacuna contra el sarampión y cuántas dosis se necesitan? 

De acuerdo con los Lineamientos del Programa de Vacunación Universal de la Secretaría de Salud, la vacuna contra el sarampión se aplica como parte de la vacuna triple viral (SRP) dentro del Esquema Nacional de Vacunación. El esquema contempla:

  • Primera dosis: a los 12 meses de edad.
  • Segunda dosis: a los 18 meses de edad.
  • Dosis de refuerzo: a los 6 años, en el ingreso a la educación primaria.

Estas aplicaciones buscan asegurar una cobertura adecuada y mantener la protección frente al virus en la infancia.

¿Cómo se administra la vacuna contra el sarampión?

La vacuna triple viral (SRP), que incluye el componente contra el sarampión, se administra por vía subcutánea.

En niñas y niños pequeños, la aplicación suele realizarse en el tercio medio de la cara anterolateral del muslo izquierdo. A partir de los 18 meses y en edades posteriores, puede aplicarse en la región deltoidea del brazo izquierdo.

La vacuna puede administrarse de manera simultánea con otras vacunas del esquema, siempre que se utilicen sitios anatómicos distintos. Cuando no se aplica el mismo día que otra vacuna de virus vivos atenuados, se recomienda respetar un intervalo mínimo de cuatro semanas entre aplicaciones.

Aunque el esquema esté claramente establecido, muchas personas no saben con certeza si cuentan con protección frente al virus. En ese contexto, conocer cómo se puede evaluar la inmunidad resulta fundamental.

¿Cómo saber si eres inmune al sarampión? 

El objetivo de la vacuna contra el sarampión es generar inmunidad mediante la producción de anticuerpos específicos frente al virus. En muchos casos, la manera más directa de confirmar esta protección es revisar la Cartilla Nacional de Vacunación y verificar que el esquema esté completo.

Sin embargo, cuando no se cuenta con este registro o existen dudas sobre las dosis recibidas, puede surgir la necesidad de confirmar el estado inmunológico por otros medios.

¿Cómo se puede evaluar la inmunidad frente al sarampión?

Además de revisar la Cartilla Nacional de Vacunación, la inmunidad frente al sarampión puede evaluarse mediante estudios de laboratorio que analizan la presencia de anticuerpos específicos en sangre.

Existen dos tipos principales de anticuerpos que pueden medirse:

  • Anticuerpos IgM contra sarampión: su presencia puede asociarse con una infección reciente, ya que son los primeros anticuerpos que produce el sistema inmunológico ante el contacto con el virus.
  • Anticuerpos IgG contra sarampión: su detección sugiere exposición previa al virus o antecedente de vacunación, y se relaciona con la memoria inmunológica desarrollada por el organismo.

Estas pruebas aportan información sobre el estado inmunológico de una persona frente al virus. La interpretación de los resultados debe realizarse en el contexto clínico correspondiente y con orientación de un profesional de la salud.

¿Cuánto dura la protección de la vacuna contra el sarampión?

De acuerdo con el Documento de posición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre vacunas contra el sarampión, la protección que ofrece la vacuna es prolongada cuando se aplican las dos dosis del esquema completo.

Diversos estudios han mostrado que los anticuerpos pueden detectarse incluso décadas después de la vacunación, con registros de persistencia entre 26 y 33 años. Aunque con el paso del tiempo los niveles pueden disminuir, el sistema inmunológico conserva memoria, lo que permite generar una respuesta rápida y eficaz ante una nueva exposición al virus.

En la práctica, con dos dosis la vacuna alcanza una eficacia cercana al 97%, y la disminución de la inmunidad no se ha identificado como un factor determinante en la mayoría de los brotes. La mayor parte de los casos suele asociarse a esquemas incompletos o ausencia de vacunación.

En este contexto, resulta relevante identificar qué personas requieren completar o actualizar su esquema de vacunación.

¿Quiénes deben vacunarse contra el sarampión?

Según las recomendaciones de la Secretaría de Salud, la vacunación contra el sarampión está dirigida prioritariamente a los siguientes grupos poblacionales:

  • Niñas y niños de 12 meses de edad, para la primera dosis de la vacuna SRP.
  • Niñas y niños de 18 meses, para la segunda dosis de la vacuna SRP.
  • Menores de 6 a 11 meses que habitan en zonas con brotes activos, a quienes puede aplicarse una dosis adicional conocida como “dosis 0”.
  • Niñas y niños de 2 a 9 años con esquemas incompletos o rezago de vacunación.
  • Personas menores de 49 años que no cuenten con esquema completo o no tengan antecedente documentado de vacunación.
  • Jornaleros agrícolas, personas migrantes y población con alta movilidad, especialmente en entidades con mayor incidencia.

¿Qué pasa si me vacuno y no lo requiero?

En general, recibir una dosis adicional de la vacuna contra el sarampión en una persona sana no suele representar un riesgo importante, ya que se trata de una vacuna segura.

Sin embargo, la aplicación de vacunas forma parte de una estrategia de salud pública organizada conforme a lineamientos oficiales. Vacunarse cuando no se requiere no suele generar daño, pero es importante considerar que las campañas priorizan a personas con esquemas incompletos o con mayor riesgo de exposición, con el objetivo de garantizar una cobertura adecuada en la población.

Por ello, siempre es recomendable verificar el esquema de vacunación antes de aplicarse una dosis adicional.

¿Se puede aplicar la vacuna contra el sarampión durante el embarazo? 

La vacuna contra el sarampión no está indicada durante el embarazo, ya que se trata de una vacuna de virus vivos atenuados. Como medida de precaución, este tipo de vacunas se evita durante la gestación debido al riesgo teórico de transmisión al feto.

Por esta razón, los lineamientos de vacunación establecen que debe diferirse su aplicación hasta después del embarazo. En caso de que una mujer sea vacunada sin saber que estaba embarazada, no se considera una indicación automática de interrupción del embarazo, pero sí se recomienda seguimiento médico.

En mujeres en edad reproductiva, puede valorarse la revisión del esquema de vacunación antes del embarazo para asegurar protección adecuada.

Vacuna contra el sarampión y prevención de brotes: por qué es importante mantener la inmunidad 

Mantener la inmunidad frente al sarampión no es solo una decisión individual, también es un acto de responsabilidad colectiva. Cada persona que cuenta con un esquema completo contribuye a reducir la circulación del virus y a proteger a quienes, por razones médicas, no pueden vacunarse.

En momentos en los que se han reportado brotes, es natural preguntarse si se cuenta con la protección adecuada. Cuando existen dudas sobre el antecedente de vacunación o sobre el estado inmunológico, es posible evaluar la presencia de anticuerpos mediante estudios específicos como la prueba de anticuerpos IgG e IgM contra sarampión, que permiten aportar información sobre la respuesta del organismo frente al virus.

Tomar decisiones informadas, con base en el esquema de vacunación y con la orientación de un profesional de la salud, es la mejor manera de cuidar tu salud y la de quienes te rodean.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

          Ced. Prof. 13591084

          Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Elaborado: febrero 2026

Referencias bibliográficas

  1. Asociación Española de Pediatría. (2025, abril). Vacuna del sarampión. Comité Asesor de Vacunas (CAV-AEP). Recuperado el 19 de febrero de 2026 de: https://vacunasaep.org/familias/vacunas-una-a-una/vacuna-sarampion

  2. Secretaría de Salud. (2025). Lineamientos generales 2025. Gobierno de México. Recuperado el 19 de febrero de 2026 de: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/977163/Lineamientos_Generales_2025_.pdf

  3. Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. (2026, febrero). Sarampión: La prevención es la mejor recomendación. Gobierno de México. https://www.gob.mx/issste/articulos/sarampion-la-prevencion-es-la-mejor-recomendacion

  4. Organización Mundial de la Salud. (2025, noviembre). Sarampión. Recuperado el 19 de febrero de 2026 de: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/measles

  5. Organización Mundial de la Salud. (2017). Measles vaccines: WHO position paper – April 2017. Weekly Epidemiological Record, 92(17), 205–228. https://iris.who.int/server/api/core/bitstreams/23511bd6-e944-4e21-bf4d-a26eb25ec719/content

  6. Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene. (s. f.). Sarampión y vacuna. https://vacunacion.org/sarampion-vacuna/

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