Resumen: El perfil de lípidos continúa siendo una herramienta fundamental en la valoración del riesgo cardiovascular; sin embargo, su interpretación ha evolucionado en el contexto de las guías actuales. Más allá del análisis de valores aislados, el enfoque contemporáneo integra la estimación del riesgo cardiovascular mediante modelos como PREVENT-ASCVD, así como la personalización y reclasificación del riesgo clínico.
Asimismo, se reconoce la importancia de la precisión en el cálculo del colesterol LDL, favoreciendo métodos más actualizados frente a fórmulas tradicionales, especialmente en escenarios clínicos complejos. De forma complementaria, biomarcadores como la apolipoproteína B y la lipoproteína(a) permiten una mejor caracterización de la carga aterogénica y la identificación de riesgo residual.
En conjunto, estos elementos consolidan una interpretación del perfil de lípidos centrada en la estratificación del riesgo cardiovascular, más que en la lectura aislada de sus componentes, alineada con las recomendaciones de guías recientes.
Palabras clave: perfil de lípidos, interpretación clínica, riesgo cardiovascular, colesterol LDL, cálculo LDL-C, PREVENT-ASCVD, apolipoproteína B, lipoproteína(a), carga aterogénica, dislipidemia, guías AHA
Tipo de artículo: Revisión clínica narrativa