Resumen: La actualización reciente de las guías sobre dislipidemias mantiene al colesterol LDL como el principal objetivo terapéutico en la prevención cardiovascular, pero refuerza la importancia de interpretar sus resultados dentro de un contexto más amplio de riesgo cardiovascular. En este escenario, el colesterol no-HDL adquiere relevancia como marcador complementario de la carga aterogénica, especialmente en pacientes con hipertrigliceridemia y otras alteraciones metabólicas.
Además de establecer objetivos terapéuticos cada vez más estrictos conforme aumenta el riesgo cardiovascular, las recomendaciones actuales destacan la importancia del seguimiento mediante el perfil de lípidos para evaluar la respuesta al tratamiento y la adherencia terapéutica. Este enfoque refleja una evolución hacia una valoración más integral del riesgo cardiovascular y de los objetivos lipídicos.
Palabras clave: colesterol LDL, LDL-C, colesterol no-HDL, perfil de lípidos, dislipidemia, riesgo cardiovascular, enfermedad cardiovascular aterosclerótica, ApoB, lipoproteína(a), terapia hipolipemiante, prevención cardiovascular, colesterol HDL
Tipo de artículo: Divulgación científica