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¿Qué es la vulvovaginitis?

Es la imagen de una mujer con jeans y una playera blanca. La imagen muestra solo la parte entre el vientre y los intestinos, ella tiene las dos manos sobre el vientre.

La vulvovaginitis y la vaginitis suelen usarse como sinónimos, pero no no significan exactamente lo mismo. La vaginitis se refiere únicamente a la inflamación de la vagina, mientras que la vulvovaginitis incluye también la inflamación de la vulva, es decir, la parte externa de los genitales femeninos.

Por eso, la vulvovaginitis es una condición que afecta tanto a la vulva como a la vagina, y suele causar irritación y, con frecuencia, cambios en el flujo vaginal. Sus causas son diversas e incluyen infecciones, irritantes y otros cambios o condiciones que afectan los tejidos de esta zona.

¿Qué tan frecuente es la vulvovaginitis?

La vulvovaginitis puede presentarse tanto en mujeres en edad fértil como no fértil, siendo más frecuente en el primer grupo. Se estima que representa entre el 5% y el 15% de las consultas ginecológicas por malestares genitales, y afecta hasta a una de cada tres mujeres en edad reproductiva.

Entre las causas frecuentes de síntomas vaginales se encuentran la vaginosis bacteriana, la candidiasis vulvovaginal y la tricomoniasis. La frecuencia de cada una de estas condiciones es diferente, por lo que no existe una sola cifra que represente todos los casos de vulvovaginitis.

¿Cuáles son las causas de la vulvovaginitis?

La vulvovaginitis puede tener diferentes causas. Algunas se relacionan con infecciones, mientras que otras pueden deberse a irritación, cambios hormonales u otras condiciones que afectan la vulva y la vagina.

Causas infecciosas

  • Vaginosis bacteriana: ocurre cuando existe un desequilibrio en la flora vaginal normal puede permitir el crecimiento excesivo de bacterias nocivas, como la Gardnerella vaginalis. Suele asociarse con actividad sexual, aunque no se considera una infección de transmisión sexual (ITS). En mujeres embarazadas, puede aumentar el riesgo de adquirir alguna ITS, incluido el VIH. Además, se ha relacionado con complicaciones como el parto pretérmino.
  • Candidiasis vulvovaginal: es causada por el crecimiento excesivo de hongos del género Candida, principalmente Candida albicans.
  • Tricomoniasis: es una infección de transmisión sexual causada por el parásito protozoarioTrichomonas vaginalis.

Causas inflamatorias

La inflamación y las molestias también pueden aparecer sin una infección. Entre las posibles causas se encuentran:

  • Reacciones alérgicas o irritantes: el uso de jabones perfumados, duchas vaginales o ciertos materiales de la ropa interior puede irritar los tejidos.
  • Síndrome genitourinario de la menopausia: la disminución de estrógeno adelgaza las paredes vaginales y las hace más susceptibles a la inflamación.
  • Extirpación de los ovarios: este procedimiento puede provocar un efecto similar al del síndrome anterior.

Además de estas causas, existen características, hábitos y condiciones que pueden favorecer la aparición de algunos tipos de vulvovaginitis. Estos factores pueden variar según su origen, por lo que no todos tienen la misma relevancia en cada caso.

¿Qué factores pueden favorecer la vulvovaginitis?

Los factores relacionados con la vulvovaginitis pueden variar según su causa. Algunos favorecen cambios en el equilibrio de la microbiota vaginal, mientras que otros pueden facilitar el crecimiento de microorganismos o provocar irritación de los tejidos.

Entre los factores que pueden estar relacionados se encuentran:

  • Cambios hormonales: las variaciones en los niveles de estrógeno durante diferentes etapas de la vida pueden modificar las condiciones de la vagina y favorecer determinados tipos de vulvovaginitis.
  • Actividad sexual: algunas prácticas sexuales y tener una nueva pareja o múltiples parejas se relacionan con un mayor riesgo de ciertas condiciones, como la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis.
  • Uso de antibióticos: puede alterar el equilibrio habitual de la microbiota vaginal y favorecer el crecimiento excesivo de Candida.
  • Diabetes con niveles elevados de glucosa: puede aumentar el riesgo de candidiasis vulvovaginal, especialmente cuando el control de la glucosa es inadecuado.
  • Alteraciones del sistema inmunológico: algunas enfermedades o tratamientos que disminuyen la respuesta inmunitaria pueden favorecer determinadas infecciones vaginales.
  • Productos irritantes: las duchas vaginales, jabones perfumados, aerosoles y otros productos utilizados en la zona genital pueden alterar el entorno vaginal o provocar irritación.
  • Cambios relacionados con la menopausia: la disminución de estrógenos puede producir cambios en los tejidos vulvovaginales y favorecer síntomas como sequedad, ardor e irritación.

La presencia de alguno de estos factores no significa necesariamente que se desarrollará vulvovaginitis. Además, debido a que sus causas son diferentes, los factores relevantes pueden variar de una persona a otra.

¿Cómo se diagnostica la vulvovaginitis?

El diagnóstico comienza con la historia clínica y la valoración de los síntomas, como cambios en el flujo vaginal. El médico también puede preguntar sobre antecedentes de infecciones vaginales o de transmisión sexual, medicamentos y otros factores que ayuden a identificar la posible causa.

Durante la exploración física puede evaluar la vulva y, cuando es necesario, utilizar un espéculo para observar el interior de la vagina y las características del flujo. Debido a que distintas causas pueden producir síntomas similares, en algunos casos se requieren pruebas adicionales para diferenciarlas.

Entre las pruebas que pueden utilizarse, dependiendo de la causa que se sospeche, se encuentran:

  • Examen en fresco: una muestra del flujo vaginal se observa al microscopio para buscar microorganismos y otros hallazgos que pueden orientar hacia determinadas causas de los síntomas.
  • Medición del pH vaginal: los cambios en el pH pueden aportar información para diferenciar algunas causas de vaginitis.
  • Cultivo de exudado cervicovaginal: analiza muestras obtenidas del cuello uterino y la vagina para identificar determinados microorganismos, como bacterias y levaduras.
  • Examen general de orina: puede solicitarse cuando los síntomas también hacen sospechar una infección de las vías urinarias, ya que evalúa diversas características físicas, químicas y microscópicas de la orina.
  • Pruebas moleculares: en determinadas situaciones pueden utilizarse para identificar microorganismos relacionados con vaginosis bacteriana, candidiasis, tricomoniasis u otras infecciones.

Los resultados de estas pruebas, junto con los síntomas y los hallazgos de la exploración, ayudan al médico a identificar la causa y determinar el tratamiento más adecuado para cada caso.

¿Cómo prevenir la vulvovaginitis?

No todos los casos de vulvovaginitis pueden prevenirse, ya que sus causas son diversas. Sin embargo, algunos cuidados pueden ayudar a evitar la irritación y a mantener el equilibrio natural de la zona vulvovaginal:

  • Prefiere una higiene suave: la vulva puede lavarse con agua y, si se utiliza algún producto de higiene, es recomendable evitar aquellos que contengan perfumes u otros ingredientes que puedan causar irritación.
  • Evita las duchas vaginales: la vagina tiene mecanismos naturales de limpieza y las duchas pueden alterar el equilibrio de su microbiota.
  • Considera medidas de protección durante las relaciones sexuales: el uso correcto del preservativo y la limpieza adecuada de los juguetes sexuales pueden ayudar a reducir la exposición a algunas infecciones.

Estos cuidados pueden formar parte de una rutina de salud íntima, pero no sustituyen la valoración médica.

Cuida tu salud vaginal

La vulvovaginitis puede presentarse en distintas etapas de la vida y tener causas diferentes. Por ello, la prevención desempeña un papel importante en el cuidado de la salud vaginal. Mantener una higiene adecuada, evitar productos perfumados o irritantes, usar ropa interior transpirable y no automedicarse puede ayudar a reducir el riesgo de irritación y algunas infecciones.

Ante cualquier inquietud relacionada con tu salud, es recomendable consultar a un profesional de la salud, quien podrá determinar si se requieren estudios adicionales y orientar sobre las opciones de atención adecuadas.

En Laboratorios Chopo contamos con estudios como el cultivo de exudado cervicovaginal y el examen general de orina, que pueden aportar información complementaria a la valoración médica cuando están indicados. Consulta la información de cada estudio en nuestro sitio web o en la App Chopo.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

Ced. Prof. 13591084

Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Revisado/Modificado: septiembre 2026

Referencias bibliográficas

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