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¿Qué es la hiperplasia prostática benigna?

 Es una ilustración donde se puede ver la próstata y la hiperplasia prostática benigna. La imagen esta en colores morados, y anaranjados suaves.

La próstata es una glándula exclusiva del aparato reproductor masculino que se ubica debajo de la vejiga, rodeando una parte de la uretra. Junto con las vesículas seminales, es responsable de producir el líquido seminal. En los hombres jóvenes tiene un tamaño similar al de una nuez, pero con el paso de los años puede aumentar de tamaño.

Uno de los cambios frecuentes asociados con la edad es la hiperplasia prostática benigna (HPB), un crecimiento no canceroso del tejido prostático. Dependiendo de su magnitud y ubicación, puede comprimir la uretra y dificultar el flujo de la orina, lo que puede ocasionar síntomas urinarios y, en algunos casos, impedir que la vejiga se vacíe por completo.

¿Por qué se agranda la próstata con la edad?

Con el envejecimiento pueden producirse cambios en el tejido prostático que favorecen su crecimiento. En la HPB, este proceso ocurre principalmente en la zona de transición, ubicada alrededor de la uretra, donde se desarrollan nódulos que aumentan progresivamente el volumen de la próstata.

A medida que este tejido crece, puede estrechar la porción prostática de la uretra y aumentar la resistencia al paso de la orina. Sin embargo, el tamaño de la próstata no siempre se relaciona directamente con la intensidad de los síntomas.

La dificultad para vaciar la vejiga puede hacer que su músculo trabaje con mayor esfuerzo y, con el tiempo, provocar cambios en su pared. Cuando queda orina residual después de orinar, también puede aumentar el riesgo de algunas complicaciones, como infecciones urinarias o cálculos en la vejiga. En casos de obstrucción urinaria importante y persistente, también puede llegar a afectarse la función de los riñones.

Estos cambios son consecuencia del crecimiento prostático y de la obstrucción que puede generar. A su vez, el desarrollo de la HPB está relacionado con distintos procesos que ocurren con el envejecimiento, entre ellos los cambios hormonales.

El papel que juegan las hormonas

Las hormonas que más influyen en el crecimiento prostático son la testosterona y, en especial, la dihidrotestosterona (DHT). Los cambios hormonales asociados a la edad también participan en el desarrollo de la HPB.

¿Existen otros factores relacionados?

Además del envejecimiento y los cambios hormonales, el uso de ciertos medicamentos puede influir en los síntomas:

  • Antihistamínicos: pueden aumentar la resistencia al flujo urinario en hombres que ya tienen HPB.
  • Descongestionantes nasales: pueden reducir la capacidad de contracción de la vejiga y favorecer la retención temporal de orina.

Además de conocer los factores relacionados con la HPB y sus síntomas, también es importante considerar que su frecuencia aumenta con la edad y que representa una condición común entre los hombres adultos mayores.

¿Qué tan común es la hiperplasia prostática benigna en México?

La HPB se vuelve más frecuente en hombres mayores de 45 años en México. Su prevalencia aumenta conforme avanza la edad y se relaciona con la presencia de cambios histológicos en la próstata. Se estima que estos cambios están presentes en aproximadamente la mitad de los hombres alrededor de los 60 años y en hasta 9 de cada 10 después de los 80 años.

Por ello, la HPB es más común en hombres de mayor edad, aunque su frecuencia puede variar según la presencia y la intensidad de los síntomas urinarios. Esto la convierte en una preocupación de salud cada vez más relevante conforme la población masculina envejece.

Diagnostico de hiperplasia prostática benigna

El diagnóstico de la HPB considera los síntomas urinarios, los antecedentes médicos y la exploración física. Esta evaluación permite conocer las características de cada caso y descartar otras condiciones que pueden causar síntomas similares. Dependiendo de los hallazgos, el médico puede solicitar estudios adicionales.

Entre las pruebas que pueden formar parte de la evaluación se encuentran las siguientes:

Prueba de antígeno prostático específico (PSA)

Esta prueba permite medir los niveles de PSA en la sangre. Sus niveles pueden aumentar por diferentes causas, entre ellas la HPB, la inflamación o infección de la próstata y el cáncer de próstata, por lo que un resultado elevado no permite establecer por sí solo la causa.

La medición del PSA puede formar parte de la evaluación de algunos pacientes con síntomas urinarios. También se recomienda considerar esta prueba a partir de los 40 años, de acuerdo con la edad, los antecedentes familiares, los factores de riesgo y la valoración médica.

Existen diferentes mediciones de PSA, entre ellas:

Si quieres saber más sobre esta prueba y el valor que aporta a tu diagnóstico puedes consultar nuestro blog: Diferencia entre antígeno prostático total y libre

Ultrasonido transrectal

Aunque no se recomienda de forma rutinaria, el ultrasonido transrectal puede ser utilizado para medir el volumen prostático y evaluar la estructura interna de la próstata. Esta prueba puede solicitarse cuando el médico necesita conocer con mayor detalle las características de la próstata o cuando esta información puede influir en las decisiones de manejo.

¿Qué otras pruebas complementarias existen?

Dependiendo de los síntomas y de los hallazgos obtenidos durante la evaluación, el médico puede considerar otras pruebas, como:

  • Ecografía de vías urinarias: utilizada para medir el volumen prostático, evaluar complicaciones en el tracto urinario superior y medir el residuo postmiccional (RPM).
  • Uroflujometría: esta prueba mide la velocidad y el flujo de la orina para evaluar la respuesta al tratamiento y correlacionar los síntomas con hallazgos objetivos.
  • Cistoscopía: permite observar directamente el interior de la uretra y la vejiga y puede utilizarse cuando existen determinados hallazgos o se sospechan otras alteraciones de las vías urinarias, como la presencia de hematuria (sangre en la orina).
  • Estudios de flujo-presión: recomendados para pacientes con síntomas confusos, enfermedades neurológicas, antecedentes de cirugía pélvica radical, radioterapia pélvica, diabetes no controlada.

Estas pruebas no son necesarias en todos los pacientes. Su elección depende de los síntomas, los antecedentes y los hallazgos de la evaluación médica. Identificar la HPB y valorar su impacto en las vías urinarias permite establecer el seguimiento adecuado y detectar oportunamente posibles complicaciones.

¿Qué complicaciones puede prevenir un diagnóstico oportuno?

Detectar la HPB a tiempo es clave para evitar complicaciones a largo plazo, entre ellas:

  • Retención urinaria: incapacidad para orinar.
  • Infecciones de las vías urinarias: favorecidas por el vaciamiento incompleto de la vejiga.
  • Cálculos en la vejiga: derivados de la acumulación de orina.
  • Cambios estructurales en la vejiga: una vejiga que no se vacía por completo puede estirarse, debilitarse y perder capacidad de contracción.
  • Daño renal: en casos graves y prolongados, la obstrucción urinaria es capaz de provocar infecciones recurrentes que pueden afectar el funcionamiento de los riñones.

Es importante señalar que tener la próstata agrandada no es cáncer y no se considera una lesión precursora del cáncer de próstata, pero ambas afecciones pueden presentarse en la misma persona.

¿Qué debo recordar sobre la hiperplasia prostática benigna?

La hiperplasia prostática benigna es una condición común conforme los hombres envejecen, especialmente después de los 40 años. Aunque no es cancerosa, puede provocar síntomas urinarios y, en algunos casos, ocasionar complicaciones si existe una obstrucción importante o persistente.

La valoración médica permite conocer el impacto de la HPB en cada persona y determinar el seguimiento o manejo más adecuado según sus síntomas y características. Si tienes dudas sobre tu salud prostática, no esperes para buscar orientación profesional.

En Laboratorios Chopo contamos con la prueba de antígeno prostático específico (PSA) total y libre, así como estudios de ultrasonido de próstata y vías urinarias. Consulta la información de cada estudio en nuestro sitio web o en la App Chopo.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

Ced. Prof. 13591084

Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Revisado/Modificado: septiembre 2026

Referencias bibliográficas

  1. Andriole, G. L. (2022). Hiperplasia benigna de la próstata (HBP). Manual MSD Versión para público general. https://www.msdmanuals.com/es/hogar/salud-masculina/enfermedades-benignas-de-la-prostata/hiperplasia-benigna-de-la-prostata-hbp
  2. López-Ramos, H., Latorre, C., Patiño, G., & Arenas, J. (2021). Guía de manejo hiperplasia prostática benigna (SCU 2021). Revista Urología Colombiana, 30(2). https://doi.org/10.1055/s-0041-1732337
  3. Pruthi, S. (2024, 1 de marzo). Hiperplasia prostática benigna. Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/benign-prostatic-hyperplasia/symptoms-causes/syc-20370087
  4. Sandoval Gutiérrez, J. A. E., Fonseca Andrade, J. E., Bautista Frausto, J. H., & Mora Vázquez, C. A. (2022). Hiperplasia prostática benigna: Artículo de revisión. Ciencia Latina Revista Multidisciplinar, 6(2), 423–438. https://www.ciencialatina.org/index.php/cienciala/article/view/1893/2698

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