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Tuberculosis: enfermedad, contagio y métodos de detección

Es la imagen de un hombre sonándose la nariz con un pañuelo, viste una playera de color gris claro y el fondo de la imagen es gris oscuro. Él chico tiene cabello negro y tez caucásica.

La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Afecta principalmente a los pulmones, aunque también puede comprometer otros órganos como los riñones, el cerebro y la columna vertebral. Se transmite a través del aire cuando una persona infectada tose o estornuda, liberando pequeñas gotas que contienen la bacteria.

Esta infección se clasifica según su estado de actividad:

  • Tuberculosis activa: presenta signos y síntomas visibles. El paciente puede contagiar a otras personas y la afectación más frecuente es a nivel pulmonar.
  • Tuberculosis latente: no presenta síntomas y no puede transmitirse a otras personas. Sin embargo, la infección puede reactivarse si el sistema inmunológico se debilita.

Tipos de tuberculosis

Existen diversas formas clínicas de tuberculosis. Las más frecuentes son:

  • Tuberculosis pulmonar: es la forma más común y representa entre el 80 y el 85% de los casos. Afecta principalmente a los pulmones.
  • Tuberculosis extrapulmonar: corresponde al 25% de los casos y puede afectar distintos órganos y sistemas:
  • Miliar o hematógena: la bacteria viaja por el torrente sanguíneo y afecta múltiples órganos al mismo tiempo. Es potencialmente grave y más frecuente en niños menores de 4 años, personas con el sistema inmunológico debilitado y adultos mayores.
  • Meníngea: ocurre cuando la bacteria llega al líquido cefalorraquídeo, que protege el cerebro y la columna vertebral. Es la forma más grave de tuberculosis.
  • Genitourinaria: la infección renal puede manifestarse con fiebre, dolor lumbar y presencia de glóbulos blancos en la orina. Puede extenderse a la vejiga y, en hombres, afectar la próstata, las vesículas seminales o el epidídimo.

Existen otras formas de tuberculosis extrapulmonar, como la peritoneal y la pericárdica, aunque son menos frecuentes.

¿Qué tan frecuente es la tuberculosis en México?

En México se han registrado más de 23 mil casos de tuberculosis. La gran mayoría, alrededor de 19,794, corresponden a la forma pulmonar.

El pulmón es el órgano más afectado con el 80.7% de los casos, seguido de las meninges con el 1.6% y otros órganos con el 17.7%. La enfermedad es más frecuente en hombres de entre 25 y 44 años.

Para proteger contra las formas más graves existe la vacuna BCG, que se aplica después del nacimiento y forma parte de la cartilla nacional de vacunación mexicana. Reduce el riesgo de meningitis tuberculosa y tuberculosis diseminada en niños, aunque su protección en adultos frente a la tuberculosis pulmonar es limitada y no previene la tuberculosis latente. Hasta la fecha no existe una vacuna alternativa con resultados significativamente mejores.

Factores de riesgo de la tuberculosis

Cualquier persona puede contraer tuberculosis, aunque existen condiciones que aumentan la probabilidad de infección.

Los niños y los adultos mayores son más susceptibles por tener un sistema inmunológico menos robusto. La enfermedad es más frecuente en hombres que en mujeres.

El tabaquismo y el consumo de alcohol incrementan el riesgo, al igual que convivir con una persona con tuberculosis activa o vivir en zonas donde la enfermedad es prevalente, como algunas regiones de América Latina, África, Asia y las islas del Pacífico.

Vivir o trabajar en espacios con alta concentración de personas, como centros penitenciarios, asilos o albergues, también representa un factor de riesgo. Lo mismo ocurre en profesionales de la salud que atienden a poblaciones vulnerables.

Ciertas condiciones de salud aumentan la susceptibilidad: VIH o SIDA, cáncer, diabetes mellitus, desnutrición y enfermedad renal grave dependiente de diálisis.

El uso de medicamentos que inhiben el sistema inmunológico, como esteroides, quimioterapia o fármacos para prevenir el rechazo de trasplantes, también incrementa el riesgo. El consumo de drogas inyectables es otro factor relevante.

¿Cómo se detecta la tuberculosis?

El diagnóstico de la tuberculosis puede realizarse a través de distintas pruebas de laboratorio, dependiendo del tipo de tuberculosis que el médico sospeche. Las más utilizadas son:

  • Prueba de Mantoux (PPD): también conocida como prueba cutánea de la tuberculina, permite detectar la presencia de Mycobacterium tuberculosis. Se administra una pequeña cantidad de tuberculina bajo la piel del antebrazo y, entre 48 y 72 horas después, se evalúa la respuesta inmune observando el tamaño del endurecimiento en el sitio de la inyección.
  • QuantiFERON-TB Gold en sangre: es una prueba de sangre que detecta la infección por Mycobacterium tuberculosis midiendo la liberación de interferón-gamma por células inmunitarias al exponerse a antígenos específicos de la bacteria. Es especialmente útil en personas que han recibido la vacuna BCG, ya que no se ve afectada por esta y ofrece resultados más precisos.
  • Baciloscopia: prueba de laboratorio que detecta la presencia de Mycobacterium tuberculosis en muestras biológicas, generalmente esputo. Se realiza mediante observación microscópica de muestras teñidas con colorantes especiales. Es una prueba rápida y puede realizarse de forma aislada o seriada según indicación médica.
  • Cultivo de Mycobacterium en líquidos corporales: detecta la presencia de bacterias del género Mycobacterium en muestras como líquido cefalorraquídeo u otros fluidos. Permite identificar la bacteria y determinar su sensibilidad a los antibióticos, lo que es clave para orientar el diagnóstico.
  • Cultivo de Mycobacterium en orina: es una prueba de laboratorio que detecta la presencia de la bacteria de la tuberculosis a través de una muestra de orina, útil especialmente en casos de tuberculosis genitourinaria.
  • Detección por QT-PCR: técnica molecular que identifica el material genético específico de Mycobacterium tuberculosis en muestras clínicas como esputo, líquido cefalorraquídeo u otros fluidos corporales. Es altamente sensible y específica, y permite una detección rápida.
  • Detección de tuberculosis farmacorresistente: conjunto de pruebas de laboratorio utilizadas para identificar cepas de Mycobacterium tuberculosis resistentes a los medicamentos antituberculosos estándar, como la isoniazida y la rifampicina. Incluye técnicas de cultivo con pruebas de sensibilidad y métodos moleculares como la secuenciación del genoma o la PCR. Su detección es fundamental para orientar el tratamiento adecuado y prevenir la propagación de cepas resistentes.

La detección oportuna de la tuberculosis marca la diferencia

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que, cuando se identifica a tiempo, puede atenderse de forma efectiva. Las pruebas de laboratorio disponibles hoy en día permiten al equipo médico contar con información precisa para orientar el diagnóstico y el seguimiento de cada caso.

El acceso a estos estudios es un paso importante en el cuidado de la salud individual y colectiva.

Preguntas frecuentes sobre la tuberculosis

¿La tuberculosis tiene cura?

Sí. La tuberculosis es una enfermedad tratable y, con el diagnóstico adecuado, la mayoría de los casos pueden atenderse de forma efectiva. El tratamiento requiere constancia y puede extenderse varios meses, por lo que el seguimiento cercano con el equipo de salud es una parte esencial del proceso.

¿Cuánto tiempo dura el tratamiento de la tuberculosis?

El tratamiento suele extenderse entre seis y nueve meses, dependiendo del tipo y la gravedad de la enfermedad. En casos de tuberculosis farmacorresistente, puede ser más prolongado. La constancia en el tratamiento es fundamental para evitar recaídas y la aparición de cepas resistentes. El médico tratante es quien define el esquema más adecuado para cada caso.

¿Cuál es la diferencia entre tuberculosis activa y latente?

En la tuberculosis activa la bacteria se multiplica, genera síntomas y puede contagiarse. En la tuberculosis latente la bacteria está presente pero inactiva, no hay síntomas y no existe riesgo de contagio. Sin embargo, puede reactivarse si el sistema inmunológico se debilita, lo que hace importante su detección y seguimiento médico.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

Ced. Prof. 13591084

Escuela Superior de Medicina, I.P.N.

Revisado/Modificado: junio 2026

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